Desde la perspectiva social, si una parte importante de la ciudadanía no adopta las innovaciones consideradas cruciales, ello puede generar desigualdades económicas y sociales y reforzar otras previamente existentes. Everett Rogers, en su libro Difusión of Innovations (2003), define la pauta de distribución de las innovaciones como una curva de Bell, en cuyo seno es posible diferenciar hasta cinco grupos de individuos, a partir de sus características socioeconómicas y demográficas, así como de sus actitudes:
. Un primer grupo, minoritario, al que se conoce como el de lxs “innovadores”, engloba al conjunto de personas capaces de tomar iniciativas y correr riesgos.
. En un segundo grupo se encuentran aquellos individuos conocidos como early adopters, normalmente líderes sociales con un alto nivel educativo.
. El tercer grupo (early majority), más numeroso y caracterizado por la prudencia de sus integrantes, así como por su amplia red de contactos sociales.
. Un cuarto grupo igualmente numeroso (late majority) está formado por personas escépticas, tradicionales, con bajo estatus socioeconómico.
. Finalmente, en el grupo de los “retardados” se sitúan aquellas personas que o bien se mantienen en un nivel muy tradicional, o bien están aisladas en su sistema social. Las primeras tienden a no confiar en las innovaciones. Las segundas, por el contrario, carecen de interacciones sociales que potencien la percepción de beneficios y estimule en el uso de la innovación y, por lo tanto, se ven permanentemente privadas de sus ventajas.
De la clasificación de Rogers se deduce que para que el acceso sea efectivo (y continuado), a la posibilidad de acceso debe sumarse el conocimiento, el interés, así como la aplicabilidad y la utilidad de esta herramienta para el cumplimiento de objetivos personales. De este modo, el estudio de la brecha digital no puede limitarse al análisis del acceso a Internet (primera brecha digital), sino que debe dar un paso más e involucrase en el análisis y determinación de los usos e intensidad del uso de Internet (segunda brecha digital).
La literatura y la investigación empírica subrayan los efectos positivos de saber manejar los ordenadores e Internet (Korup y Szydlik, 2005; Rogers, 2001). Algunos autores consideran la tecnología como una ruta potencial de exclusión social –por ejemplo, de acceso al trabajo– y afirman que la ausencia de tecnología incrementará las desventajas de ciertos grupos sociales (Liff y Shepperd, 2004). Otros insisten en que la existencia de divisiones digitales constituye una barrera para el desarrollo de una Sociedad de la Información equitativa (Brynin, 2004). Esto significa que si existen factores que retrasen la adopción de estas innovaciones por parte de los ciudadanos, la eficiencia económica y el bienestar social se verán afectados por esta falta de adecuación del capital humano.
La primera y la segunda brechas digitales
Para comprender el problema de la división digital la clave está en asumir que la barrera más difícil de superar no es la del acceso (infraestructuras; difusión de los artefactos), sino la del uso. En otras palabras, las oportunidades que crean estas innovaciones tecnológicas dependen de la utilización que se haga de ellas y de la forma en que afecten al desarrollo profesional y a la vida de las personas. Desde esta perspectiva, el hecho crucial es la capacidad de cada individuo para utilizar las innovaciones en función de sus necesidades e intereses específicos.
La división digital (digital divide) constituye, por tanto, un problema social importante que acompaña al proceso de difusión de Internet. Rogers (2001) define la división digital como «La brecha que existe entre individuos que sacan provecho de Internet y aquellos otros que están en desventaja relativa respecto a Internet» y lo relaciona con la hipótesis de la brecha del conocimiento (knowledge divide), es decir: «A medida que aumenta la difusión de los medios de comunicación de masas en el sistema social, ciertos segmentos de la población, con un nivel socioeconómico más elevado tienden a apropiarse de la información a una velocidad más rápida que los del nivel más bajo, y de esta manera la brecha entre estos segmentos tiende a aumentar en lugar de a reducirse» (Tichenor, Donohue y Olien, 1970, citado en Rogers).
Una de las características de las innovaciones que nos traen los ordenadores e Internet es que requieren habilidades específicas. El acceso no es suficiente. Esto no es muy diferente a lo que ocurrió en el siglo XV. La imprenta hizo posible la difusión del saber, permitió almacenar los conocimientos de manera eficiente y facilitó la comunicación entre científicos. Pero el acceso al material impreso no era suficiente. Para beneficiarse de todo lo anterior, era necesario poseer determinadas habilidades (leer, escribir).
Korupp y Szydlik (2005, p. 410) recalcan, respecto a la diferencia entre los teléfonos móviles y los ordenadores, que «más que como una herramienta doméstica ordinaria, un ordenador se debe considerar como un complejo artefacto multitarea. Comparado con los teléfonos móviles, por ejemplo, manejar un ordenador e Internet requiere habilidades específicas que van más allá de las aplicaciones en las que basta con apretar el botón».
La clave es que los ordenadores e Internet requieren habilidades específicas si se quieren utilizar como herramienta que crea una ventaja relativa para las personas y las organizaciones que las utilizan. También pueden ser medios de entretenimiento y de consumo. Lo que las hace radicalmente diferentes, sin embargo, es que son herramientas muy poderosas para trabajar y aprender, y que requieren una cierta capacidad de memoria y de pensamiento abstracto, que constituyen la base de las habilidades de aprendizaje.
Rogers (2001, p. 97) subraya que Internet es «una innovación caracterizada por un elevado grado de ventaja relativa (definida como el grado en que una innovación proporciona beneficios mayores que aquella a la que sustituye). Comparado con el correo postal, el correo electrónico es más rápido, barato e instantáneo. Comparado con los libros u otras fuentes de información, la Web es un medio más a mano para buscar información».
No hay Comentarios »
Dejar un Comentario