CRÍTICA
Luciana Peker
¿Se puede ser mujer e indiferente al disparador de sensaciones y desamparos que produce el aborto? La palabra aborto entró, por primera vez, por el vidrio roto de tercer año. Una amiga se quedó embarazada. La acompañé a buscar el análisis.
La palabra positivo ahogó su cuerpo, un cuerpo que apenas se probaba el desliz de la ropa deshojada y respiraba con vida propia. Una amiga de su mamá supo decirle ese teléfono que yo todavía no conozco. Pero que se conoce. En la Argentina se estima que hay más de 500 mil abortos por año y el 37 por ciento de los embarazos son interrumpidos voluntariamente.
La Argentina comparte con Jamaica y Trinidad Tobago el podio de los países latinoamericanos donde la mayor causa de la mortalidad materna son los abortos clandestinos.
La mortalidad materna es esto: cada día muere una mujer. Y ahora –al contrario del progreso– mueren más que antes. Mientras el país habla sobre ganadores (cuánto deben –o no– pagar, disfrutar, repartir o recibir los que ganan), no habla sobre las perdedoras: las caídas –empujadas– de las sábanas del sistema. La cantidad de mujeres que murió después de un aborto clandestino aumentó un 19,4% en 2006, según las últimas cifras disponibles del Ministerio de Salud. Las muertes por la clandestinidad del aborto crecen y son muchas más en Argentina que en Uruguay, Chile y Costa Rica. No es un efecto colateral trágicamente lógico. Es el cuerpo roto de las mujeres acostadas en camillas que nadie mira. Ni quiere mirar. Es el cuerpo desangrado de las mujeres que llegan tarde a los hospitales. O que no llegan. Y que cuando llegan, lo hacen como portadoras de un delito. Que se infectan, se enferman, se angustian, se quedan estériles sin que nadie les diga qué hacer cuando
no quieren quedarse embarazadas y cómo hacer para –si van a abortar– no morirse.
El 28 de mayo es el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer y se va a volver a presentar en el Congreso el proyecto de aborto legal, seguro y gratuito, con la consigna: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir”. La Argentina tiene, por primera vez, una presidenta mujer elegida por el voto. Una presidenta que dice que la atacan más por ser mujer. Yo creo que tiene razón: hay sectores a los que les cuesta tragar que una mujer los mande.
El problema es que Cristina se ocupa más de respaldarse en la palabra “género” que de respaldar a las hermanas de género que dice defender.
La educación sexual se anuncia para 2009, pero aún no arrancó, a pesar de que la ley está aprobada hace dos años. “En la gestión anterior, capacitamos docentes del interior del país.
Pero este año el proyecto quedó stand by. El movimiento de mujeres ha perdido mucho”, se indigna una capacitadora en educación sexual. En lo que va del año, alrededor de 900 mil mujeres sin recursos no tuvieron acceso a anticoncepción oral gratuita. “El problema fue que hubo una licitación internacional y la empresa debe las entregas acordadas. Ya dimos 500 mil anticonceptivos orales y 100 mil pastillas para tomar durante la lactancia. No bien llegan los insumos, nosotros los entregamos”, explica ahora una fuente del Ministerio de Salud. Todavía faltan llegar 3.300.000 cajitas de pastillas.
El agujero es grande pero, aparentemente, no intencional.
Hoy se va a relanzar el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable como un gesto de luz verde.
Sin embargo, en otras áreas es claro que hay –por lo menos– una congelada luz amarilla.
El ex ministro de Salud, Ginés González García –que formó parte de la gestión de Néstor Kirchner y fue uno de los pocos recambios de Cristina– instaló el programa de atención posaborto y creó la Guía Técnica de Atención Integral a los Abortos No Punibles para los casos de violaciones o chicas discapacitadas. Pero la guía no se encuentra en la página web ni fue repartida en los hospitales públicos para que pueda ponerse en marcha.
Florencia Luna, doctora en Filosofía e Investigadora del Conicet, apunta: “Ginés había tomado el tema de los abortos inseguros como una cuestión de salud pública.
Mientras que la actual ministra de Salud (Graciela Ocaña) lo primero que hizo fue plantear que el aborto era una cuestión penal. Es una lástima que en el gobierno de una mujer los derechos reproductivos hayan quedado postergados”.
En la Argentina, todavía, ser mujer implica tener el límite del horizonte en el propio cuerpo. Una mujer en el poder tiene que tener poder para que la vida de las mujeres no sólo cambie, también, siga adelante.
---------------------------------
Por favor, si utiliza la información que se brinda en esta lista, cite la/s fuente/s. Gracias.
---------------------
*RIMA-lista* es un servicio gratuito de la RIMA - Red Informativa de Mujeres de Argentina, Rosario, Santa Fe, Argentina.
No deje de visitar nuestro sitio RIMAweb: http://www.rimaweb.com.ar/
No dejes de visitar nuestro blog *Mujeres a bordo*: http://mujeresabordo.blogspot.com/
--------------------------------------------------------









Meneame
del.icio.us


































No hay Comentarios »