Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer
Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, RSMLAC
http://www.reddesalud.org/espanol/sitio/013.htm
Campaña por el Ejercicio de los Derechos Sexuales y los Derechos Reproductivos
Llamado a la Acción 2008: Nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestra salud. Por el derecho y la libertad de decidir
El cuerpo de las mujeres es un territorio en disputa, signado por el poder de dominio de un sistema patriarcal que históricamente ha hecho usufructo de él, apropiándose de su potencial productivo y reproductivo. Este sistema, transversal a todas las sociedades, determina que en la primera década del siglo 21 las mujeres continúen careciendo de autonomía suficiente para adoptar decisiones libres, responsables e informadas sobre su territorio corporal, lo que obstaculiza su reconocimiento como sujetas de derechos y afecta su vida y salud.
Es por ello que, al conmemorarse un nuevo 28 de Mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe, RSMLAC, lanza un llamado a la acción para que en esta fecha emblemática que nos une a las mujeres globalmente, exijamos el reconocimiento de nuestro derecho a decidir, de tal forma que nuestras vidas, nuestra salud y nuestros cuerpos sean espacios de autonomía y soberanía plenas. Espacios donde la dominación, la coerción y la violencia sean erradicadas, y donde el goce de derechos humanos esté garantizado.
Esta campaña da continuidad a la realizada en 2007, en la cual nos propusimos repolitizar nuestras demandas históricas en salud y derechos sexuales y reproductivos, a la luz de las graves dificultades para que estos derechos sean reconocidos como derechos humanos, y considerando también los crecientes embates de los fundamentalismos en contra de los derechos de las mujeres. Por lo tanto, este llamado a la acción de 2008 se ha planteado los siguientes objetivos:
Objetivo general
--Defender el derecho humano de las mujeres a tomar decisiones libres, autónomas e informadas sobre su cuerpo, sin ser objeto de coerción, violencia o dominación.
Objetivos específicos
--Denunciar los distintos controles y violencias que se imponen sobre el cuerpo de las mujeres, sea que provengan de personas, instituciones, ideologías, leyes o prácticas sociales.
--Exigir de las autoridades públicas su compromiso con la vida y la salud de las mujeres a través de la elaboración de programas, políticas públicas y legislaciones sensibles a sus necesidades específicas.
--Promover activamente cambios individuales y sociales para asegurar el respeto de los derechos de las mujeres sobre su cuerpo y sus vidas.
Del compromiso a la acción
Hace más de dos décadas el movimiento de salud de las mujeres a nivel regional y mundial se comprometió con la conmemoración del 28 de Mayo, Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer, como una jornada para crear conciencia a todo nivel sobre las distintas discriminaciones que afectan a las mujeres en nuestras sociedades y el grave impacto que tienen en su salud integral, con efectos visibles durante todo su ciclo vital.
Un tema relevante aludido por los primeros llamados a la acción fue la prevención de la mortalidad materna, ya que este fenómeno es uno de los indicadores más relevantes de la inequidad en salud que afecta a las mujeres.
En este contexto se enfatizó que en la mayoría de las sociedades persisten mecanismos de control del cuerpo femenino, por ejemplo, el poder político, los discursos eclesiásticos y su interferencia con el Estado laico, las políticas macroeconómicas, la educación y cultura sexistas, las leyes, el lenguaje, la violencia machista, entre otras cosas. Mecanismos que en su conjunto obstaculizan el reconocimiento de derechos de las mujeres, impiden los cambios sociales hacia la equidad de género, interfieren la aprobación e implementación de políticas y de legislaciones favorables a las mujeres, y coartan las posturas más progresistas y de avanzada respecto de los derechos sexuales y reproductivos.
Sin embargo, los esfuerzos realizados en todas las regiones en los más de veinte años desde que este Día Internacional fuera acordado no han tenido las respuestas que permitan modificar sustancialmente la situación de las mujeres, quienes continúan siendo excluidas –o alcanzan marginalmente– a los beneficios de un desarrollo con rostro humano, entre ellos, al derecho a tener derechos. Y lo que es más grave, los gobiernos nacionales siguen demostrando escasa voluntad política para acoger las demandas urgentes de más de la mitad de la humanidad.
Por otra parte, los organismos financieros internacionales y los gobiernos de países donantes han restringido el flujo de recursos indispensables hacia los países de menores recursos, de tal forma que los acuerdos de Conferencias Internacionales de la década de los 90 muestran grandes rezagos en su implementación, aun siendo acuerdos que benefician la condición de la mujer, en especial, de los sectores más pobres. Un área crítica en este sentido ha sido la salud sexual y reproductiva la que, a pesar de ser un eje clave para la salud integral de las personas, ha sido descuidada en términos de asignación de recursos financieros y humanos.
Efectivamente, la salud sexual y reproductiva de las personas en general, y de las mujeres y niñas en particular, requiere la atención preferente de las políticas públicas nacionales y las agendas globales. Y requiere también el reconocimiento social de que la sexualidad y la reproducción son terrenos donde las personas deben estar capacitadas para tomar decisiones responsables, informadas y libres, sin mediar imposiciones de ningún tipo.
Esto fue destacado en forma relevante en el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo, CIPD, de El Cairo (1994), y en sus sucesivos seguimientos, desde donde se construyó el paradigma de la salud sexual y reproductiva y se relevó el rol de las mujeres como un eje central para el desarrollo de los pueblos. La CIPD, no obstante, ha quedado subsumida por otras prioridades y tendencias políticas e ideológicas mundiales.
Por nombrar algunos factores adversos al Consenso de El Cairo: la agenda conservadora de la Administración Bush y la reimplantación de la Ley Mordaza, las agresivas campañas fundamentalistas de la jerarquía católica en alianza con sectores conservadores, los modelos económicos neoliberales, las reformas estructurales de los Estados y el debilitamiento de su rol social en áreas claves como salud y educación, la profundización de los niveles de pobreza y marginación, el aumento de las violencias, entre ellas, la violencia sexista, etc.
Los controles del cuerpo
En este contexto mundial, una diversidad de hechos y situaciones demuestra fehacientemente la forma en que el cuerpo de las mujeres y las niñas sigue siendo objeto de control y dominación. Entre otros, podemos mencionar:
--Persistencia, e incluso incremento en algunas regiones, de altas tasas de morbimortalidad materna a causa de la deficiente respuesta institucional, política y social frente a las necesidades en salud sexual y reproductiva, al igual que como resultado de las crisis económicas y sociales de diversas regiones.
--Maternidad impuesta y forzada.
--Revitalización de políticas pro natalistas y también de políticas controlistas de población, dependiendo de las regiones y grupos poblacionales de que se trate.
--Escaso poder social de las mujeres y las niñas para negociar el sexo seguro, evitar los embarazos y, en general, para adoptar decisiones libres en sexualidad y reproducción.
--Embarazos indeseados o inoportunos.
--Abortos clandestinos e inseguros.
--Embarazos en adolescentes.
--Altas tasas de infecciones de transmisión sexual, incluyendo el VIH/SIDA, con gra impacto en mujeres jóvenes y adolescentes, y en mujeres con pareja estable.
--Falta de métodos para prevención de ITS, por ejemplo, el condón masculino y femenino, y desincentivo a las investigaciones sobre microbicidas.
--Dificultad de acceso a anticoncepción moderna, incluyendo la anticoncepción de emergencia.
--Interferencias religiosas para el acceso a la educación para la sexualidad y a servicios de salud sexual y reproductiva.
--Escasa responsabilidad masculina en la sexualidad y la reproducción.
--Diversas violencias sexistas contra las mujeres con graves consecuencias en su salud integral, incluso con resultado de muerte (femicidios).
--Negación del derecho a la libre opción sexual.
--Mala calidad de atención en salud sexual y reproductiva.
--Negación o retraso de atención de salud para adolescentes, mujeres de grupos étnicos, mujeres lesbianas, etc.
--Carencia de servicios de salud sexual y reproductiva para mujeres en zonas rurales y en sectores urbanos marginales.
--Irrespeto a los aspectos de interculturalidad en la atención de salud de mujeres indígenas.
--Excesiva medicalización del parto y nacimiento, e irrespeto del sistema de salud respecto de las decisiones de las mujeres gestantes y sus familias.
--Intervención médica en las etapas de vida de la mujer, patologizando procesos naturales como la menopausia, lo que favorece de paso a la industria farmacéutica mundial.
--Sobrecarga laboral que se ve agravada por el cuidado doméstico no remunerado de la salud que recae exclusivamente en las mujeres.
--Desatención de la salud mental
Por todo esto, nuestra propuesta de acción urgente para este 28 de mayo es:
Reconocer al cuerpo de las mujeres como territorio de derechos y de expresión de autonomía, libertad y dignidad; denunciar las imposiciones que sobre él se ejercen; y exhortar a los gobiernos a que garanticen la salud y la vida de todas las mujeres, sin discriminación.
Para ello es necesario que las organizaciones de mujeres desarrollemos con fuerza y creatividad acciones de denuncia y visibilización; control y vigilancia ciudadana; interlocución con los poderes públicos; formación de alianzas; sistematización y producción de conocimientos, entre otras, para desafiar las estructuras que persisten, porfiadamente, en mantener a las mujeres y niñas en un vergonzoso rezago social.
Mayores informaciones sobre la participación en esta campaña, envío de propuestas, plazos y fondos disponibles, en: secretaria@reddesalud.org
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