La mala nutrición puede acelerar la propagación de enfermedades relacionadas con el Sida, mientras que el VIH dificulta que las personas seropositivas puedan trabajar para conseguir alimentos para sí mismas y sus familias. Actualmente, más de 33 millones de personas viven con VIH/Sida en el mundo, casi el 70% de las mismas en África.
A pesar de que los índices de la enfermedad presentaron alguna estabilidad y de que mostraron reducción en los nuevos casos de infección, los gobiernos necesitan tener plena actuación para contener la epidemia. Para que los Estados puedan alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio de reducir para antes del 2015, la propagación del VIH, ellos deben promover políticas de protección a las personas que viven con VIH del hambre.
Es fundamental una nutrición adecuada para obtenerse el máximo beneficio de la terapia anti-retroviral (ART), pues ella aumenta el apetito. Así, si los medicamentos son acompañados por alimentación adecuada, es posible reducir los efectos colaterales y, consecuentemente, ayudar a las personas a dar continuidad a su tratamiento.
Para el director del Centro de Investigación sobre el Sida de la Cruz Roja tailandesa, Praphan Phanuphak, "los países (deberían) reservar un porcentaje del presupuesto destinado al tratamiento anti-retroviral para intervenciones nutricionales y ofrecer a los pacientes recursos que les permitan adquirir alimentos para sí mismos y sus familias, pues durante la fase inicial del tratamiento ellos pueden no tener la fuerza suficiente para trabajar".
El director de la Cruz Roja agregó que para las familias y las comunidades que enfrentan el VIH, luchar contra el estigma y la discriminación también ayudará a las personas seropositivas a encontrar y a mantener su empleo y, por lo tanto, satisfacer sus necesidades nutricionales.
Además de agravar los efectos de la enfermedad en las personas que viven con VIH, la inseguridad alimentaria limita las oportunidades de entrada en el mundo del trabajo o del acceso a la educación. Así, muchas veces, fuerza a las mujeres a adoptar comportamientos que las expone a un mayor riesgo de infección por el VIH, como ofrecer servicios sexuales a cambio de alimentos o de dinero. Por su parte, las madres que viven con VIH, necesitan también agua limpia y derivados de leche materna para reducir las posibilidades de transmitir el VIH a sus hijos.
Números
África es el continente con más personas que viven con el VIH -22,5 millones-, sólo el año pasado, 1,7 millones de personas fueron infectadas. Pero hay un punto positivo: el número de nuevas infecciones es menor que el registrado el ano anterior.
Mientras los números en África mejoran, en Europa Oriental y en Asia Central empeoran. Hubo un aumento del 150% en la tasa de personas con VIH en ambas regiones desde 2001.
Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com
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