Cuando la Violencia contra la Mujer no tiene sanción
Para erradicar la Violencia contra las mujeres es necesario que los asesinos como Barreda cumplan su condena sin el privilegio que significa un arresto.
Mientras la Justicia se expide en el caso Barreda, 76 mujeres detenidas en cárceles bonaerenses con sus hijos, la mayoría por delitos no violentos, reclaman a la Justicia medidas alternativas a la prisión preventiva.
La decisión se ajusta a Derecho, pero refuerza la idea de que la violencia contra las mujeres no tiene sanción.
Quienes integramos la Casa de la Mujer Azucena Villaflor creemos que si Barreda accede finalmente al arresto domiciliario, el asesinato de Elena Arreche, Gladis Mac Donalds, Adriana y Cecilia Barreda no tendrá la condena necesaria para que la violencia contra las mujeres deje de ser una realidad constante en nuestra sociedad.
Barreda es un asesino y nunca se arrepintió de lo que hizo. “Lo volvería a hacer porque vivía en un infierno y me tenía loco”, dijo frente al Tribunal que lo condenó.
Barreda tenía la posibilidad de dejar el lugar donde decía era subestimado, atacado, agredido.
Permanentemente, cuando tuvo la oportunidad de hacerlo, frente a las cámaras de televisión, convirtió a las víctimas en sus victimarias. Y redujo los crímenes a una simple reacción frente al apelativo: “conchita”.
Pensó cómo asesinar a las mujeres, se hizo de un arma y las sorprendió indefensas, les disparó sabiendo qué estaba haciendo. ¿Es posible pensar que tendrá “buena conducta” si accede al arresto domiciliario?
Para que las mujeres dejemos de ser violentadas los golpeadores, los violadores, los asesinos deben ser condenados.
No debe existir la posibilidad de que salgan en libertad, que les sean rebajadas las penas por matar a esposas, novias, amantes, ex esposas, ex novias, ex amantes porque les eran infieles, como ocurrió recientemente en La Plata cuando se juzgó a Leonardo Crespo por el asesinato de su esposa, Analía Escamochero.
Porque subsiste en las condenas la idea de que las mujeres debemos ser sancionadas cuando no nos ajustamos a la norma, cuando no respondemos a lo que la sociedad espera de nosotras, las mujeres somos consideradas objetos, propiedad del varón y en tal sentido se procede sobre nosotras y nuestra conducta.
Mientras Barreda espera el arresto domiciliario, 76v mujeres detenidas con sus hijos e hijas en cárceles bonaerenses, la mayoría por delitos no violentos-contra la propiedad-reclaman a la Justicia medidas alternativas a la prisión preventiva.
En los relevamientos realizados por el Comité contra la Tortura, en la Provincia de Buenos Aires, se detectaron casos de mujeres que llevan más de cuatro años detenidas junto a sus hijos son condena.
Entre enero y abril de este año treinta y cinco mujeres fueron asesinadas por algún hombre con el cual habían mantenido o mantenían una relación afectiva y las posibilidades de que se descubra quién las mató y que finalmente sean condenados son escasas.
La prensa gráfica refirió en los últimos años, más de trescientos femicidios, de los cuales solo en sesenta y seis casos hubo condena de acuerdo al mismo registro.
El femicidio es el asesinato de mujeres por razones asociadas a su género por parte de los hombres; motivados por el desprecio, el odio, el placer o el sentido de propiedad sobre ellas. Ser mujer se convierte en un riesgo, las hace vulnerables.
Barreda debe cumplir la condena que le impuso la Justicia en una cárcel, sin el privilegio que significa el arresto domiciliario.
Máxime cuando esta modalidad ha demostrado su ineficacia al hacerse público públicos casos de genocidas, que debiendo cumplir condena bajo arresto domiciliario, entra y salen de sus domicilios sin ningún control.
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