http://www.clarin.com/suplementos/zona/2008/04/20/z-03815.htm
Tomado de Clarin.com | Zona
Fecha: 20.04.2008
Difundido por RIMA - Red Informativa de Mujeres de
Argentina
ENTREVISTA A LA EXPERTA EN BIOETICA
Arleen Salles: "En bioética, el gran desafío es
contestar la pregunta sobre los límites morales"
Eutanasia, clonación, aborto, relación médico-paciente
son algunos de los temas más tensos en las esferas que
vinculan ciencia y moral. Por eso, las sociedades no
atinan a acordar criterios homogéneos.
Imprimir
Claudio Martyniuk
La bioética es, en su núcleo más duro, una reflexión
sobre la vida y la muerte. Asume como propios los
desafíos que provoca el desenvolvimiento de las
ciencias biomédicas y busca contribuir a que las
decisiones que deben tomar las personas y las
instituciones se funden en informaciones y argumentos
correctos. Cultivando esta disciplina, Arleen L.F.
Salles promueve abordajes que incluyan la perspectiva
de género y, además, que atiendan al contexto
latinoamericano. Esto se refleja en su último libro,
escrito en colaboración con Florencia Luna: Bioética:
nuevas reflexiones sobre debates clásicos (FCE, 2008)
La muerte de Chantal Sébire -una profesora francesa de
52 años que presentaba un tumor que deformó su rostro-
provocó perturbación. En vano ella apeló a la
humanidad de la justicia para que se le concediera una
muerte digna. Aunque uno de los principios básicos de
la bioética es el de autonomía, las decisiones acerca
del morir han sido secuestradas, alejadas de las
personas. ¿De quién es la muerte?
Dentro de la bioética, existe una tremenda
controversia sobre qué significa ser autónomo y si
serlo implica también el tener derecho a decidir sobre
la muerte. Para algunos, uno es autónomo, pero hay
decisiones que moralmente no se deben tomar; por
ejemplo, suicidarse. Su pregunta es parte fundamental
del debate. ¿La muerte es de la sociedad, que
determina quién puede y quién no puede, quién debe y
quién no debe morir? ¿Es de las personas, porque en
tanto racionales son autónomas y tienen derecho de
determinar su final? ¿Es de Dios, como dice otro grupo
de personas? Es un tema en el que no existe consenso y
para el que son inadecuadas las respuestas simplistas.
En el otro extremo, en materia de reproducción de la
vida, ¿es prioritario el debate acerca de la clonación
asistida?
Por empezar, en el diseño e implementación de
políticas públicas no se pueden olvidar los derechos
morales de las personas. Y yo creo que en gran parte,
cuando se discute sobre la clonación reproductiva y
terapéutica, antes de dar una respuesta tenemos que
sentarnos a discutir cuáles son los derechos morales
de las personas y por qué tienen esos derechos.
¿Existe un derecho moral a la reproducción? ¿Qué
implica tal derecho? Hay bioeticistas que dirían que
el derecho moral a la reproducción es lo
suficientemente amplio como para incluir también la
clonación reproductiva. Otros, en cambio, conciben ese
derecho a la reproducción -el derecho moral, no legal-
como más limitado. Según lo que uno considere, va a
favorecer una política pública o la otra. En tanto
saltemos esa discusión, va a ser difícil que lleguemos
a políticas públicas razonables, porque van a estar
basadas en ideologías más que en el examen cuidadoso
de los distintos factores.
¿Pero se pueden controlar las innovaciones
científicas? ¿Pueden ser eficaces los límites
normativos?
Muchas cosas se pueden hacer, pero ¿debemos hacerlo?
Existe una tendencia bioética que promueve que, en
tanto se pueda, sigamos. Pero también existe la
tendencia opuesta. De modo que otro desafío es
comenzar a responder la pregunta sobre los límites. No
los límites de lo posi ble, porque ciertamente va a
ser posible clonar seres humanos, sino los límites
morales. La discusión sobre estos límites debe evitar
convertirse en una confrontación de posturas
dogmáticas, como pasa muchas veces.
¿La discusión no se apoya en una visión moral y una
concepción política de lo que es una persona? ¿No
partimos de ahí?
Bueno, ciertamente, uno parte de una determinada
concepción. El problema tiene que ver con que en
nuestras sociedades multiculturales, no todos parten
de la misma concepción de persona, no todos tienen los
mismos valores, no todos tienen la misma cultura.
Entonces, ¿qué hacemos? Porque las políticas públicas
nos van a afectar a todos, no sólo a un grupo. En el
nivel de las políticas públicas es necesario analizar
entonces los distintos factores y límites morales que
puedan ser aceptados por todos en una sociedad
multicultural.
¿Hay una bioética feminista?
Sí, existe una bioética feminista que ha cambiado los
términos de la discusión bioética. La bioética
feminista toma la categoría de género para analizar
los distintos problemas éticos que surgen en la
medicina y en las ciencias biológicas. Y es una
corriente muy importante, que comenzó críticamente,
pero ahora formula abordajes constructivos. Por
ejemplo, aportando una noción de autonomía donde las
relaciones estén incluidas. En vez de la noción de
autonomía como independencia, como falta de
interferencia de los demás, se brinda una noción de
derecho que no sea antagónica -la perspectiva jurídica
moderna parece decir que si yo tengo derecho a esto,
usted tiene una obligación hacia mí, y nos pone como
adversarios. El feminismo reflexiona también sobre
cómo ciertas prácticas afectan en particular a las
mujeres. Supongamos que aceptamos la clonación
terapéutica, esto va a requerir óvulos para producir
embriones -no embarazos, óvulos para producir
embriones, de los cuales se van a derivar las células
madres. Esos óvulos, ¿de quiénes van a salir, de qué
mujeres? ¿Sólo de las de un sector social
privilegiado? El feminismo empieza a reflexionar sobre
cómo son afectadas las mujeres, y dentro del grupo de
mujeres, ¿qué mujeres en particular? Esto no implica
rechazar la clonación terapéutica, sino que si llega a
ser una realidad, tenemos que tener mucho cuidado con
cómo se hace, porque puede provocar inequidades.
¿Qué rasgos tendría la ética del cuidado feminista que
promueve para la bioética?
La ética del cuidado valida los afectos y las
emociones. La voz de las mujeres es diferente a la
tendencia de los varones, cuando discuten temas
morales. A partir de ahí, surge una ética que, en vez
de principios, trata de darle más cabida a los
afectos, a las relaciones personales. Me refiero a
concentrarse en los intereses de las mujeres,
aportando esta noción de cuidado por el otro, de
atención a las necesidades del otro, de percepción
moral. La ética del cuidado nos está diciendo que el
hecho de tener emociones, en lugar de dificultar la
tarea moral, nos da otro elemento para entender a los
demás; muestra que no se trata de ser sólo racionales
en la moralidad. Uno puede ser perfectamente racional
y no darse cuenta de que está presenciando una
injusticia, pero si uno está emocionalmente
comprometido sí se advierte. La noción de cuidado
tiene que ver con el estar emocionalmente involucrado
con otros, con una situación o una causa.
Ante el médico, el paciente se encuentra en una
posición subalterna. ¿Es ella legítima?
Con Florencia Luna distinguimos entre los problemas
atractivos de la bioética y los aburridos. Hay
problemas que a todo el mundo le llaman la atención:
clonación, por ejemplo. La relación médico-paciente es
aburrida, parece no importarle a nadie. Y sin embargo
es uno de los temas más importantes porque, en
realidad, no toda persona en su vida va a tener que
llegar a la decisión de si clonar o no, llegar a la
eutanasia o no, abortar o no. Sin embargo, toda
persona tiene que ir a un médico en algún momento de
su vida. De modo que la moralidad de la relación
médico-paciente es sumamente importante. Es una
relación que parece, por principio, ser desigual,
porque uno va al médico sintiéndose vulnerable, y el
médico tiene una serie de poderes. Pero, por otro
lado, el paciente debe tomar decisiones que son
fundamentales. Entonces, el tema es cómo empoderar a
un paciente para que él gane un poco de poder en esa
relación.
¿De qué manera?
Hay varias perspectivas al respecto. Algunos dicen que
el médico tiene que dejar parte de su poder y
simplemente debe informar, presentar opciones y que el
paciente elija. El médico se convertiría en una
especie de experto que da las opciones, pero queda
ahí, no se involucra más allá de eso. Esta perspectiva
es bastante controvertida, porque ¿hasta qué punto un
médico que simplemente nos da opciones, por muy
informadas que sean, nos está ayudando a tomar una
decisión que nos empodera?
¿Qué implica el empoderamiento?
Se trata de hacer del paciente un agente moral
permitiéndole no sólo tomar decisiones y darle todo un
repertorio de opciones, sino también construyendo su
dolencia junto con el médico. Que el paciente no sea
el que simplemente va y le cuenta al médico lo que le
pasa, y el médico responda lo que quiere, sino que se
trata de que ambos construyan juntos una historia de
esa enfermedad o de la dolencia, que ambos la
discutan, que ambos cumplan un rol importante en las
decisiones que se toman. Sería reconocer que el
paciente es un agente moral, que va a tomar
decisiones, porque debe tomarlas, y que el médico
también es parte de lo que se está discutiendo.
http://www.clarin.com/suplementos/zona/2008/04/20/z-03815.htm
Copyright 1996-2008 Clarín.com - All rights reserved
-----------------------------------------------------------









Meneame
del.icio.us



































No hay Comentarios »