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Resumen de Cimacdiario, Vol 57, Envío 17
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* Satisfacción en vida de pareja, diferente para mujeres y hombres
-- Revela estudio de la UNAM
De la redacción
México DF, 12 marzo 08 (CIMAC).- La satisfacción en la vida de pareja es
decreciente para las mujeres, y también para los varones, a partir de los
cinco años de matrimonio. Pero para ellas esta situación permanece estable
hasta los 20 años y aún puede "revivir" la satisfacción, revelaron
investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
A esto parece responder que los divorcios estén al alza y el número de
parejas que contraen nupcias es cada vez menor, señalan Patricia Miranda
Hernández y Raúl Ávila Santibáñez, de la Facultad de Psicología de la UNAM,
señala un comunicado de la institución.
Ello quizá tenga que ver con la satisfacción marital en función de los años
de matrimonio, que no es la misma para hombres y mujeres, señalaron. Para
explorar esta idea, la investigadora y el investigador utilizan una técnica
de la psicofísica social, método de estimación de las magnitudes, para
"medir" este concepto.
Si bien la sabiduría popular rezaba que "aunque el casamiento es ratonera,
nadie quiere quedarse afuera", las circunstancias han cambiado. La
tendencia en los últimos años señala que los divorcios están al alza y que
el número de parejas que contraen nupcias es cada vez menor.
Raúl Ávila Santibáñez observó que pareciera que el gusto, el agrado y el
interés de vivir con la pareja disminuyen conforme transcurre el tiempo y
aumenta el número de hijos.
Ambos decidieron comprobar una hipótesis: la existencia de una clase de
"promediación algebraica" en las diferentes áreas de interacción de la
pareja. Cuando son más los aspectos negativos habrá una separación; si
predominan los positivos se tratará de matrimonios con problemas, pero que
permanecerán juntos.
Además, por primera vez han usado una técnica de la psicofísica social, el
método de estimación de las magnitudes, para "medir" la satisfacción
marital. Encontraron que ésta, en general, es decreciente para los varones
a partir de los cinco años de matrimonio y que, en contraste, las mujeres
están complacidas en los primeros años y hasta después de los 20 e cuando
vuelven a mostrar interés por realizar actividades sexuales con su esposo,
entre otras.
AMOR Y DESAMOR EN CIFRAS
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática
(INEGI), durante el año 2005 se registraron 595 mil 713 matrimonios y 70
mil 184 divorcios. Con respecto a 2004, los primeros disminuyeron 0.8 por
ciento y los segundos aumentaron 3.9.
A escala nacional, la edad promedio para casarse fue de 27.8 años en los
hombres y de 25 en las mujeres. En el 2005, la tasa bruta de nupcialidad
(matrimonios por mil habitantes) en el país fue de 5.7. Por entidad
federativa, las que registraron los mayores indicadores fueron Quintana Roo
(9.1), Guerrero (7.6), Durango (7.5) y Zacatecas (7.4); las menores fueron
Puebla (3.9), e Hidalgo y Chiapas (ambas con 4.3).
De cada 100 personas que se casaron, 75.3 por ciento tenían entre 15 y 29
años de edad. Asimismo, el número de matrimonios entre personas en esos
rangos de edad fue de 399 mil 868, es decir, 67 de cada 100 enlaces.
DIVORCIOS
Pero por cada 100 uniones hubo 11.8 divorcios, que son cada vez más
frecuentes. En 1970 eran sólo 3.2 y para el 2000, aumentó a 7.4. Las
entidades con mayor índice fueron Baja California (31.8), Chihuahua (30.6)
y Aguascalientes (20.4), y las de menor incidencia: Tlaxcala (2.0), Oaxaca
(2.1) y Guerrero (5.1).
La edad promedio de los hombres al momento del divorcio es de 37.3 años y
en las mujeres es de 34.7. De las parejas que se separaron en 2005, casi la
mitad tuvo una duración de 10 años o más en 48.6 por ciento, seguida de
quienes estuvieron unidos cinco años o menos (32.3 por ciento).
En 2006, se registraron en el país 72 mil 396 divorcios, siendo las
entidades con mayor índice el Estado de México, DF, Nuevo León, Baja
California y Chihuahua. Del total, 37 mil 558 parejas habían tenido un
matrimonio con duración legal de 10 años y más; 20 mil 51 de uno a cinco
años; 14 mil 549 de entre 6 y 9 años; 95 menos de un año y el resto no se
especificó.
Antes, sostuvo Ávila, se creía que si un matrimonio lograba permanecer
unido los primeros diez años lo haría para siempre, "pero ya no es cierto.
El tiempo ya no es garantía, como parecía serlo en otra época".
RELACIONES COMPLEJAS
La satisfacción marital, explicó Ávila, tradicionalmente se ha relacionado
con una apreciación subjetiva. Se ha conceptualizado, añadió Patricia
Miranda, como "la evaluación que hace cada miembro de la pareja respecto de
su propio matrimonio y de su contraparte". Los investigadores, sin embargo,
destacan a los patrones de conducta que de hecho ocurren en la relación de
pareja como los elementos básicos de la satisfacción.
Lo cierto es que no puede hacerse una calificación en "paquete", de forma
global, porque en una relación hay peleas por dinero o por el cuidado de
los hijos, pero puede ser maravillosa sexualmente.
Por ello, ambos académicos determinaron la importancia de las actividades
que realizan los matrimonios día con día, divididas en nueve áreas:
responsabilidades del hogar, cuidado de los hijos, actividades sociales,
intercambio sexual, finanzas, comunicación, independencia personal y del
cónyuge, y progreso ocupacional o académico.
La meta fue cuantificar la relación de pareja y determinar si el
intercambio de recompensas o satisfactores es equitativo, recíproco; de ser
así, la relación va relativamente bien. Cuando hay un desequilibrio,
sobrevienen los divorcios y otros problemas.
El científico recordó que en sensopercepción existe un método para medir la
respuesta de un individuo a estímulos físicos, como luces, sonidos y
olores. El creador, Stanley Smith Stevens, sugirió que se podía extender a
la psicofísica social, a la medición de sensaciones, emociones, actitudes u
opiniones.
La técnica, que nunca hasta ahora había sido llevada al estudio de la
satisfacción marital, consiste en dar un valor arbitrario a una actividad
específica, como ver TV con la pareja. A partir de ello "qué valor se le
daría a caminar juntos en el parque, compartir una velada romántica,
cocinar o hacer el amor".
Así, el método de estimación de las magnitudes compara una situación
estándar con otras, dándole a la primera un valor arbitrario. Esta es una
manera que permite tener no sólo un índice de cómo va el matrimonio, sino
de la importancia general que se le atribuye a la relación, explicó.
Hasta ahora se habían usado las llamadas escalas tipo Likert, de cinco o
siete puntos ("muy satisfecho", "satisfecho", "poco satisfecho", entre
otros) para tratar de determinar lo que ocurre en los matrimonios. No
obstante, las respuestas tienen un carácter subjetivo y los cónyuges pueden
mentir. En cambio, "la intención es ver lo que realmente está ocurriendo en
la pareja, porque los hechos son los que cuentan", añadió Ávila Santibáñez.
El estudio se hizo con una muestra de 180 hombres y el mismo número de
mujeres, con el único requisito de estar casados o vivir en pareja. Es
decir, fueron en total 360 personas divididas en seis bloques de 30 hombres
y 30 mujeres: de uno a cinco años de matrimonio, de seis a diez, de 11 a
15, de 16 a 20, de 21 a 25 y de 26 en adelante.
Se realizó en la Ciudad de México entre personas, en su mayoría, de clase
media, abundó Patricia Miranda. Los participantes "valoraron" 63 diferentes
actividades que efectúan dentro del matrimonio, como cocinar, lavar la
ropa, planear los gastos, besar, abrazar, acariciar, visitar amigos; o
alimentar, bañar o llevar a la escuela a los hijos, platicar o compartir
los problemas del trabajo.
Fue así que se encontró un índice de importancia promedio que las parejas
le atribuyen a las actividades que ocurren en el matrimonio y, lo más
interesante, una función global con relación a los años de casados
diferente para cada uno.
Para los hombres, las actividades que ocurren en esas nueve áreas son
importantes en los primeros cinco años; en los siguientes cinco ya no son
tan relevantes y así sucesivamente. Para después de los 30, en general ya
no les importa su matrimonio.
En las mujeres, se detectó una función en forma de "U". De uno a cinco años
de matrimonio todo lo que ocurre es importante. Luego, el interés tiende a
disminuir y permanece estable hasta los 20 años, cuando se incrementa de
nueva cuenta, señaló Miranda Hernández.
Entre otros interesantes hallazgos, los universitarios encontraron que,
contrario a lo que se pensaba, la importancia del área sexual para ambos
miembros de la pareja e independientemente de los años de matrimonio, no
disminuye, sino que permanece constante.
Un reactivo esencial para hombres y mujeres y sin importar el tiempo que
han permanecido juntos, abundó la psicóloga, es cuidar a la pareja cuando
se enferma. Esa es una de las atenciones que más fortalecen la relación.
Ahora cabría hacer comparaciones de acuerdo con el nivel socioeconómico,
educación e, incluso, lugar de residencia. Se aplicaron cuestionarios en
algunas comunidades del estado de Puebla, para establecer diferencias con
la población de la Ciudad de México.
Al mismo tiempo, se ha iniciado una nueva fase del estudio, donde se
preguntará a parejas con uno a cinco años y con 26 a 30 años de unión, las
actividades que realizan por su cónyuge y con qué frecuencia.
08/GG
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