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Resumen de Cimacdiario, Vol 57, Envío 2
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* En Perú, 270 mil esterilizaciones forzadas, sobre todo a mujeres
-- En época de Fujimori, rebela abogada feminista
Por Bonnie Rodríguez
Madrid, Es., 3 marzo 08, (CIMAC/AmecoPress).- En la década de los 90 el
gobierno de Alberto Fujimori lanzó en Perú un programa de Planificación
para el control de natalidad, mediante diversos métodos anticonceptivos,
entre ellos la esterilización quirúrgica voluntaria, que tuvo como
resultado 270 mil esterilizaciones, la gran mayoría de mujeres.
Este programa respondía a la Ley Nacional de Población, que tenía como
objetivo rebajar la taza de fecundidad a 2.5 hijos por mujer en el año 2000.
La abogada feminista especializada en Derechos Humanos, Giulia Tamayo, de
nacionalidad peruana y española, es coordinadora de acción e información
pública de la Sección Española de Amnistía Internacional. Actualmente es
observadora en el juicio que se está llevando a cabo al ex presidente
peruano Alberto Fujimori por varias violaciones a los Derechos Humanos.
Además Giulia es autora de los informes "Nada Personal" y "Silencio y
Complicidad", el resultado de una de las investigaciones más arduas e
importantes del periodo de Fujimori, y que revelaron las esterilizaciones
quirúrgicas forzadas a mujeres.
Según el informe "Nada Personal", la campaña se dirigía a la población
campesina pobre, de ambos sexos, pero en la práctica las intervenciones se
practicaban más a las mujeres.
El informe revela que muchas mujeres fueron engañadas aprovechando su
desconocimiento, amenazadas o "compradas" con dinero y alimentos a cambio
de las esterilizaciones. Si no obtenían su consentimiento de forma
voluntaria, bastaba la decisión del marido. En algunos casos las
esterilizaciones se realizaban sin avisar, cuando eran internadas en
hospitales para parir.
LAS GRABACIONES DE HILARIA SUPA
Giulia Tamayo ha contado su historia y su experiencia a AmecoPress, así
como lo difícil que fue sacar a la luz estos dos informes.
"Yo establecí lazos muy intensos con mujeres de asociaciones rurales, con
mujeres indígenas, con mujeres organizadas de los barrios, a pesar que
teníamos diferentes opiniones, y teníamos diferentes niveles de formación,
porque algunas mujeres tenían sólo primaria o secundaria, y ni siquiera
eso, a pesar de todo compartíamos como mujeres, para plantear soluciones a
nuestros problemas", comenta.
"De toda la etapa, del terrorismo por parte del Movimiento Revolucionario
Túpac Amaru (MRTA) y Sendero Luminoso, que vivimos en la época del gobierno
Fujimori -señala-- yo estuve en constante lucha en pro de los Derechos
Humanos, incluso mi familia muchas veces me recriminaba mis constantes
ausencias en el hogar.
"Entonces, decido darme una tregua y descansar un poco. No lo pude hacer
porque recibí las grabaciones en lengua quechua de Hilaria Supa, en las
cuales me indicaba que se estaban llevando a cabo esterilizaciones forzadas
en la población de Anta en el Cuzco", explica Giulia Tamayo.
Estos hechos sucedieron en el momento en que se llevaba a cabo la
Conferencia Mundial de Pekín en 1995, a la que acudieron Giulia Tamayo e
Hilaria Supa Huamán, defensora de los Derechos Humanos y del
fortalecimiento de las organizaciones de mujeres indígenas y quechua
hablantes. También asistió Fujimori, que fue el único presidente hombre en
la Conferencia, que precisamente unos meses antes, en el discurso de
apertura de su segundo mandato dijo "que las mujeres son dueñas de su
destino".
Tamayo explica que en la Conferencia de Pekín formó parte del grupo de
mujeres que decidió no saludar a Fujimori "porque se había decidido un
encuentro entre el presidente y las organizaciones de mujeres y yo me negué
a asistir".
En ese mismo momento, Hilaria Supa se acercó al presidente peruano: "Usted
ha dicho que las mujeres serán las dueñas de su destino y yo se lo voy a
recordar". Al mes siguiente, Supa envió las grabaciones sobre las
esterilizaciones forzadas a la abogada.
"Fujimori, en su afán de volverse populista, decide apoyar a las
organizaciones de mujeres", pero Tamayo no confiaba en él porque ya tenía
antecedentes de falta de respeto a los derechos humanos. Aún así, junto con
otras organizaciones de mujeres, logró que el presidente peruano aprobara
la Ley sobre Violencia Familiar, que sería una de las primeras leyes de
este tipo en América Latina.
"Lo que Fujimori no sabía era que él iba a ser pero lo que no sabía era que
iba a ser uno de los primeros procesados", narra la abogada.
A partir de las grabaciones de Hilaria Supa, Tamayo inició sus
investigaciones, viajando por casi todas las zonas del Perú, contando con
la ayuda de otras investigadoras que se encargaron de indagar en diferentes
lugares. Encontró casos de mujeres que habían muerto por intervenciones
quirúrgicas, mujeres que por sus condiciones de salud no podían ser
intervenidas, porque padecían desnutrición, "pero a pesar de presentar esas
deficiencias físicas, eran esterilizadas", destaca.
En su opinión, el objetivo de este programa eran las mujeres más pobres, de
ahí que realizaran más actuaciones en las zonas consideradas "calientes",
aunque aludían razones demográficas.
Cuando Giulia Tamayo realizaba trabajos de campo, amenazaron a mujeres de
algunas organizaciones, intervinieron su línea telefónica y le cortaron
muchas veces la línea del teléfono. Sufrió un asalto y agresión para
llevarse sólo su agenda, y trataron de impedir, a través de la Embajada
peruana, que diera una conferencia en Nueva York.
Finalmente pudo presentar en Lima los informes "Nada Personal" y "Silencio
y Complicidad", aunque encontró graves problemas para exponerlos "personas
previamente gratificadas al estilo Fujimori" trataron de desmentir los
hechos, declaró Tamayo.
PERÚ RECONOCE ESTERILIZACIÓN FORZADA
Por fin el Estado peruano reconoció su responsabilidad en las
esterilizaciones forzadas, después de que Tamayo presentara dos casos ante
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, uno sobre violencia sexual
en los servicios de salud, y otro sobre esterilizaciones forzadas. El
gobierno peruano tuvo que asumir la responsabilidad por el caso de
violencia sexual pero no quiso responsabilizarse de la esterilización forzada.
"Yo tenía fe en que Fujimori no ganaría la elecciones por tercera vez, pero
me equivoqué y terminó siendo elegido presidente", recordó la abogada.
Giulia Tamayo decidió marcharse de Perú en mayo del año 2000: "Había sacado
anteriormente a mis dos hijos para protegerlos, ellos ya estaban en España
y estaban esperando que yo me reuniera con ellos, mi esposo aún me
acompañaba, así que nos marchamos del país".
08/BR/GG/CV
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Bernard Nathanson