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Osvaldo León
ALAI AMLATINA, 25/10/07, Quito.- Algo nuevo está pasando en la región.
Al extenderse el grito de ¡ya basta! proferido desde las resistencias de
todo tipo, se han desencadenado vientos de cambio -no necesariamente en
la misma dirección ni exentos de ciertos choques- que están modificado
el mapa político y colocando en la agenda la disputa por un nuevo
sentido de democracia y proyecto social; todo esto, en un contexto
favorable por las condiciones mundiales.
La promesa neoliberal de bienestar generalizado, con sus políticas de
privatizaciones, apertura indiscriminada de las economías nacionales,
desregulaciones, achicamiento del Estado y abandono de las decisiones
estratégicas, etc., etc., no solo que no se cumplió, sino que arrastró a
la región a una profunda crisis política, económica y social. Del
desgarrado tejido social, cual corrientes subterráneas, poco a poco las
resistencias comenzaron a emanar y multiplicarse con un anhelo de cambio.
Como el neoliberalismo se encargó de extender hacia la política la
lógica de que “todo se compra y todo se vende”, la rendición de cuentas
que es un ingrediente básico del juego democrático prácticamente fue
quedando al margen para dar paso al “toma y daca” como fórmula para
lograr mayorías, acuerdos, dictámenes, sentencias, etc. -sobre todo en
materia de privatizaciones-, profundizándose así los niveles de
corrupción. En términos solemnes, esta tendencia a la reducción de la
democracia se la denominó: “gobernabilidad”, cuando ya desde los nichos
de resistencia se reclamaba democracia participativa y directa, equidad
y justicia social.
Por esa arrogancia de las élites, acostumbradas a dar órdenes y que los
demás acaten, hicieron oídos sordos de las demandas de los sectores
subalternos, por lo demás sistemáticamente invisibilizados por los
grandes medios de difusión y desdeñados por los “opinadores” que
parecería viven en Europa y piensan que esa realidad es la nuestra.
Hasta que esas resistencias sociales, articuladas en movimientos,
irrumpieron en el escenario para dar un giro a la orientación
prevaleciente con la elección de gobiernos que, como mínimo, coinciden
en la revisión del papel del Estado en las economías nacionales y
políticas sociales compensatorias, como también en la afirmación de
alguna autonomía frente a Washington y la revalorización de la
integración regional. Y en los pocos países donde este giro no se ha
dado, las fuerzas que lo empujan se presentan como las expresiones de
relevo.
Es evidente que el ascenso de gobiernos impulsados por fuerzas populares
y las luchas impulsadas por éstas, ha provocado cambios en el plano
geopolítico, pero no lo es tanto respecto a las transformaciones
políticas y sociales que de una u otra manera anunciaron. Puede ser que
su gestión quede circunscrita a la contención y disciplinamiento del
movimiento social con políticas asistencialistas y clientelares para los
“buenos”, y criminalización de la protesta y represión para los “malos”.
En todo caso, son cambios que ponen sobre el tapete nuevos desafíos que
deben ser procesados seria y fríamente para no errar en las estrategias.
Más allá del manejo que se dé desde tales gobiernos, lo evidente es que
solo si de da el espacio autónomo a estas fuerzas para propulsar el
cambio, la anhelada profundización de la democracia puede avanzar, ni
más ni menos. En este punto, también cobra importancia la agenda que las
propias organizaciones y movimientos están priorizando, siendo que
algunas, quizás las menos, han señalado que el momento exige una
dedicación mayor para la comprensión de la realidad y sus tendencias, un
esfuerzo permanente de organización de base, profundización y ampliación
de los procesos de educación, particular énfasis en las estrategias y
políticas de comunicación, formulación de propuestas alternativas y un
sentido de acumulación de fuerzas que conjugue lo local, nacional y
mundial.
No ALCA
Las dinámicas de este proceso son particulares a cada país, en unos
teniendo como eje la acumulación en el accionar de los movimientos
sociales, en otros con la fuerza social volcada al campo
político-electoral, pero hay un ingrediente que de una u otra manera ha
gravitado en tales particularidades: la articulación de luchas contra el
Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en tanto causa que
permitió vincular los ejes local-nacional-continental-global contra el
proyecto de los sectores empresariales y gubernamentales de los Estados
Unidos, formulado para reforzar su dominio en el hemisferio.
El eje de esta articulación fue la Campaña Continental contra el ALCA,
que no solo ha sido gravitante para que tal iniciativa se empantane,
sino también para que se mantenga un accionar común contra los tratados
de libre comercio y se ponga en agenda el tema de la integración, basada
en la democracia, la igualdad, la solidaridad, el respeto al medio
ambiente y a los derechos humanos. Lo cual, organizativamente, hoy es
catalizado por la Alianza Social Continental.
Se trata de una campaña que fue lanzada en el II Foro Social Mundial
(enero 2002) y que en algo más de un año, con una lógica descentralizada
y acoplada a las particularidades de cada región, país, localidad, etc.,
logró que se conformen comités o plataformas nacionales en los diversos
países, estableciendo vasos comunicantes para nutrirse de iniciativas
como la implementación de consultas nacionales, el monitoreo,
seguimiento y vigilancia de las negociaciones, la realización de
campañas sobre puntos específicos contemplados en el ALCA, la
articulación con otras campañas afines (deuda, militarización, etc.), el
fortalecimiento de los mecanismos de comunicación y divulgación, entre
otras.
Cabe tener presente que el neoliberalismo buscó romper el tejido social
e imponer un sentido de orfandad a cualquier esfuerzo organizativo
sobreviviente. Y es por esto que las campañas han jugado un rol de
importancia. La pionera en este sentido, sin duda, fue la Campaña
Continental 500 años de Resistencia, Indígena, Negra y Popular, tanto
por el momento (cerró en 1992) como por los actores que lo impulsaron
(movimiento indígena, en particular), hasta que la campaña contra el
ALCA termina convirtiéndose en un espacio aglutinador, en un paraguas,
de todas ellas; de ahí que no solo propició la movilización continental,
sino también espacios de reflexión y debate que han contribuido a que se
vaya tejiendo una agenda global común (como también ha contribuido el
Foro Social Mundial).
En este último sentido, vale remitirse a la Declaración Final del VI
Encuentro Hemisférico de Lucha contra los TLCs y por la Integración de
los Pueblos (La Habana, 5 mayo 2007) que señala: “Hoy nuestros objetivos
continúan centrados en la lucha contra el imperialismo y sus políticas
neoliberales en la región, con énfasis en el enfrentamiento a las
prácticas engendradas por el libre comercio bajo el rostro de figuras
como los TLCs, los EPAs, ASPAN reconociendo en todos ellos expresiones
de una fase mucho más peligrosa de la misma pretensión hegemónica que ha
venido amenazando a la región desde siempre. Rechazamos también la
profundización de los acuerdos de libre comercio propuestos por la Unión
Europea a América Latina y el Caribe –el “ALCA europeo”- y dentro de
ellas las negociaciones excluyentes, secretas e ilegítimas que mantiene
con la región Andina, el MERCOSUR y América Central”
Así, conjugando esta búsqueda de cambios globales, con demandas
específicas, los movimientos sociales están marcando el paso en la
disputa por el sentido del nuevo rumbo que se libra en la región.
Una panorámica sobre este complejo tema se presenta en la última edición
de la revista América Latina en Movimiento, "Suramérica: Movimientos
Sociales ante Nuevos Desafíos", Nº424-425
(http://alainet.org/publica/424-5.html), con el siguiente contenido:
Bolivia: En la ruta emancipatoria
Carlos Cortez Romero
¿Qué pasa con los movimientos sociales en Venezuela?
Julio Fermín
Uruguay: Entre la autonomía y la lucha por los cambios
Raúl Zibechi
Dilemas de la izquierda brasileña
Plinio de Arruda Sampaio
La perversa ideología de la "vocación agrícola" de Brasil
Horacio Martins de Carvalho
Los movimientos sociales en el Ecuador de Rafael Correa
Pablo Ospina Peralta
Los movimientos populares en Argentina
Claudia Korol
Entrevista a Aníbal Quijano: En Perú hay un pueblo movilizado
Osvaldo León
Paraguay: Movimientos sociales y proceso político
José Parra Gaona
Chile. Entrevista a Miguel Millar
Bajo el peso del clientelismo
Sally Burch
Colombia: Todas las causas son nuestras
Manuel Rozental
Los movimientos sociales latinoamericanos de hoy
Reflexiones preliminares
Raphael Hoetmer
Más información: http://alainet.org
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