CIMAC NOTICIAS
28 DE SEPTIEMBRE, DÍA POR LA DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO EN AL Y EL CARIBE
* EU y su práctica colonialista sobre salud sexual y reproductiva
Segunda de tres partes
Por Leticia Puente Beresford/corresponsal
Nueva York, EU, 28 sep 07 (CIMAC).- La administración de Bush tiene por
objetivo fundamental reducir la autonomía de la mujer sobre decisiones
sobre sus vidas sexuales y reproductivas y no la de prevenir o disminuir el
aborto, señala la investigadora Françoise Girard en un estudio realizado en
2004.
Dicha investigación, titulada "Las implicaciones globales de la políticas
nacionales e internacionales de los Estados Unidos sobre sexualidad", fue
publicado por el Centro de Género, Sexualidad y Salud, de la Universidad de
Columbia, Estados Unidos, en un papel de trabajo del Internacional Working
Group for Sexuality and Social Policy (IWGSSP, 2004).
Estados Unidos, como declaró Bush en el 2002 en Bangkok, "apoya la vida
inocente desde la concepción hasta la muerte natural" y por lo tanto "no
apoya, fomenta, favorece abortos, servicios relacionados al aborto o el uso
de abortifacientes", tal como sostiene el Vaticano.
Que la vida empieza en la concepción ha sido claramente la creencia que
subyace en las acciones de la administración Bush hasta esta coyuntura,
pero nunca había sido declarada abiertamente.
Esta afirmación esta, evidentemente, en contradicción directa con la
Constitución de los Estados Unidos, que, como fue interpretada por la
Corte Suprema, contiene el derecho constitucional a la privacidad y, por lo
tanto, al aborto (dentro de
ciertos parámetros).
La administración Bush evidentemente considera equivalente su posición y
las de sus partidarios derechistas con la de los "Estados Unidos".
De hecho, varias consecuencias se desprenden de la creencia de que la vida
empieza durante la concepción. Una es, evidentemente, que el aborto debe
ser prohibido, o por lo menos
severamente restringido.
La otra es que algunas formas de anticonceptivos modernos que evitan (el
DIU), o pueden prevenir (píldoras hormonales, que se toman como
anticonceptivos de emergencia, o como anticonceptivos) la implantación de
un óvulo fertilizado en el útero ahora son considerados abortivos.
Esta interpretación revela que lo que realmente está en juego es la
posibilidad de las mujeres de controlar su fertilidad y consiguientemente,
sus vidas sexuales.
CANON DE DERECHA
En la Conferencia de Bangkok, Estados Unidos buscó incluir sus posiciones
en el Plan de Acción sobre la "adopción como una alternativa a la
dependencia en el aborto", embarazos "inoportunos" (a diferencia de
indeseado, ya que en el canon de
derecha, el embarazo siempre debe ser bienvenido), "minimizar la incidencia
del aborto" (sin especificar por qué medios), y la "morbilidad y mortalidad
relacionada al aborto" (que cubriría al feto, en vez de la frase usual
"mortalidad como resultado del
aborto inseguro", que trata de la mujer).
La delegación estadounidense intentó suprimir completamente cualquier
mención de "derechos reproductivos" y "servicios de salud reproductiva"
(definidos por la Conferencia Internacional sobre la Población y el
Desarrollo de El Cairo -CIPD- incluyendo aborto en circunstancias donde no
es ilícito) y también "salud sexual" y "servicios de salud sexual".
Estados Unidos también insistió que se le diese
una alta prioridad a los métodos de planificación familiar naturales, y
rechazó una propuesta para programas que enseñan el "uso consistente del
condón".
Significativamente, el único éxito de los Estados Unidos en el Plan de
Acción final adoptado por la Conferencia de Bangkok fueron los métodos
naturales de planificación familiar, aunque no se les dio alta prioridad.
Las posiciones extremas de los Estados Unidos, su conducta torpe e
intransigente alienó tanto a las delegaciones del área
Asia-Pacifico que se unieron para rechazar las enmiendas de los Estados
Unidos y reiteraron su apoyo a los derechos reproductivos y al Programa de
Acción de la CIPD.
Es interesante notar que incluso los aliados de la Administración Bush en
la llamada "guerra contra el terror" (Pakistán y las Filipinas) abandonaron
a los Estados Unidos, dejándolo completamente aislado.
HISTORIA DE LA MORDAZA
El uso del tema del aborto para debilitar los derechos reproductivos se
remonta al 22 de enero, 2001, cuando Bush reimpuso la "Regla de Mordaza
Global" (GGR), anunciada por Ronald Reagan durante la Conferencia de
Población de 1984 en la Ciudad de México, conocida por ello como "Política
de Ciudad de México".
Esta política restringe a ONG extranjeras, que reciben fondos de
planificación familiar de la Agencia de los Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional (USAID), a usar sus propios fondos no
estadounidenses para suministrar servicios de abortos legales o para hacer
activismo a sus propios gobiernos con el fin de reformar sus leyes sobre el
aborto, o incluso para dar asesoría médica o referir pacientes. El actual
programa de planificación familiar de USAID tiene actualmente un
presupuesto de 432
millones de dólares.
El Presidente recientemente expandió el GGR a todos los programas del
Departamento de Estado para "planificación voluntaria de población
suministrados a organizaciones no
gubernamentales".
El Departamento de Estado financia programas para refugiados, algunos de
los cuales tienen una dimensión de salud reproductiva. No está claro cuánto
dinero está en juego, pero un ex funcionario del Departamento de Estado
calcula que es mucho menos de los 40 millones de dólares, que es la única suma
mencionada hasta ahora por grupos derechistas.
Es importante notar que el financiamiento directo con fondos públicos de
los Estados Unidos a servicios de abortos en el extranjero ya estaba
prohibido por ley desde 1973. Como
resultado, los fondos estadounidenses iban exclusivamente a otros
servicios de salud reproductiva, como la planificación familiar,
tratamiento de infecciones de transmisión sexual (ITS), y atención prenatal.
Los efectos de la GGR están empezando a ser documentados. Los grupos que
recibieron dinero ya no pueden participar en el debate nacional sobre la
reforma de la ley de aborto, o referir pacientes a abortos legales;
mientras que los grupos que rechazaron dinero estadounidense han tenido que
recortar sus servicios de salud reproductiva significativamente -que es
probable que conlleve a más embarazos indeseados y abortos.
Esto demuestra que no es sólo el aborto lo que les preocupa, sino que
también terminar con los servicios de salud reproductiva y sexual y de
debilitar a los grupos que promulgan derechos
sexuales y reproductivos.
Bush también ha dicho: "Durante años, una horrible forma de violencia ha
sido dirigida contra niños que están a centímetros de nacer, mientras la
ley hacía caso omiso. Hoy, al fin, el pueblo norteamericano y nuestro
gobierno han confrontado la violencia y han venido a la defensa del inocente".
La política de esta administración con respecto al aborto es clara y con
ello atenta también en contra del Fondo de Población de las Naciones Unidas
(UNFPA), organismo al que le ha negado el
financiamiento repetidamente, que es del orden de 34 millones de dólares
anuales, desde el 2001.
07/LPB/GG
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