Artemisa Noticias
Por Graciela Catalán* | 17.5.2007
Mucho se ha dicho y escrito sobre el tema de la violencia hacia las mujeres y todas sus consecuencias, encuestas que arrojan cifras alarmantes tanto en Argentina, como en otros países de Latinoamérica, pero nada respecto a donde debe recurrir en busca de ayuda cuando llegan los golpes y ante quien, en forma concreta, debe efectuar la denuncia por violencia familiar.
Si bien es cierto que existen campañas que permiten que la mujer golpeada tome conciencia y denuncie, existiendo líneas telefónicas o Comisarías de la mujer que puedan brindar un primer asesoramiento, nunca son suficientes, desconociendo en muchos casos que existe una ley de violencia familiar que lleva 10 años de existencia y con aplicación por parte de los Tribunales de Familia de Capital.
Cuando una mujer está siendo golpeada, lo primero que piensa es en realizar la denuncia por ante la Comisaría de la zona de su domicilio, pero la realidad es otra, porque la policía no recepciona en forma concreta la denuncia. Si escucha, analiza y observa a simple vista que esta mujer se encuentra muy golpeada o deteriorada y si no existen consecuencias mayores, la deriva a efectuar la denuncia por ante los Tribunales de Familia o cuando se trata de amenazas de muerte ante la Cámara Penal.
Esta mujer después de peregrinar por distintos lugares o centros de la Dirección General de la Mujer, se presenta por ante la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y son atendidas por un cuerpo interdisciplinario que las escucha nuevamente en su relato y las deriva, previo sorteo judicial al Juzgado que le toco por turno.
Los juzgados de familia existentes en Capital son 23 en total y se encuentran saturados por la temática que tocan y porque no dan abasto con todas las causas existentes. Lo concreto es que esta mujer ignora que el violento o denunciado puede y debe ser en muchos casos excluído (un término muy de moda), y que la mujer utiliza porque lo escucho o porque le dijeron “ tenes que pedir que lo excluyan y que no se te acerque a menos de 200 metros'...
Estas figuras jurídicas son contempladas dentro de los artículos de la ley 24.417, que permite que el juez decrete medidas cautelares urgentes y con rapidez frente a cada caso concreto.
No solamente se trata de excluir a ese señor violento sino también, que esta mujer sea asistida psicológicamente y a través de un informe psicodiagnóstico de interacción familiar del grupo que está padeciendo la violencia. El informe es realizado por el Cuerpo Interdisciplinario de Violencia Familiar, cuyo informe médico permitirá que dicho juez convoque a una audiencia entre denunciado y denunciante y puedan elaborar la mejor solución y tratamiento adecuado y terminar con la escalada de violencia cruzada entre la pareja.
Se entiende que cuando esta mujer se presenta debe ser contenida mas allá que se discuta que en la entrevista frente al Tribunal los tiempos procesales urgen, porque el miedo que presentan al salir del Juzgado es mayor y solo piensan si este Señor volverá a golpearlas cuando regresen a su casa y desconocen la reacción que tendrá el golpeador frente a la orden de ser excluidos de su hogar conyugal.
Es decir, esta mujer necesita un accionar rápido de la Justicia y que el famoso mandamiento de exclusión y prohibición de acercamiento y contacto esté firmado en forma rápida y efectiva; conjuntamente con el testimonio judicial que les permita acreditar que el golpeador no debe ni puede acercarse mas a ellas y, en ciertas situaciones de gravedad, a sus hijos.
En situaciones mas graves, se las deriva a refugios de mujeres golpeadas, que dependen de la Dirección General de la Mujer, buscando protección, pero el trabajo de sostenimiento, contención es largo y la mujer debe estar segura que podrá finalmente salir de esa pesadilla y tener una vida normal, formando parejas nuevas donde no están presentes los golpes y desmerecimientos o humillaciones psicológicas y donde el común denominador es el amor, afecto, compañerismo y un camino paralelo en pos del crecimiento normal de los hijos.
Ciertamente se debe hacer conocer a la mujer que la vida no se basa en golpes, que no son merecedoras de ellos, a través de campañas concretas, prácticas y ciertas, pero que dichas campañas no se basen solamente en fríos datos estadísticos a través de diarios, revistas o medios televisivos o radiales, sino que reflejan una problemática cultural, social y mundial inclusive de países europeos desarrollados donde se muestran cifras aterradoras de muertes de mujeres.
Así es como nuestros hijos, nuestros locos bajitos, crecerán en hogares con padres desprendidos de violencia y con la convicción y sentimiento que nadie es merecedor de golpes o gritos para imponer sus decisiones y autoridad.
*Abogada y periodista.

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