La fertilidad masculina se reduce con la edad, y la paternidad tardía
aumenta las anomalías genéticas
RONY RABIN (NYT) 15/05/2007
Siempre se ha dado por sentado que los hombres carecen de reloj biológico
por lo que respecta a la fertilidad y la posibilidad de tener hijos
normales. A diferencia de las mujeres, pueden tener hijos a cualquier edad.
Pero cada vez hay más pruebas que cuestionan esta suposición, e indican que
a medida que los hombres envejecen, afrontan un riesgo cada vez mayor de
engendrar hijos con anormalidades. Varios estudios recientes han empezado a
convencer a muchos médicos de que los hombres no deberían ser demasiado
displicentes al posponer el matrimonio y los hijos.
Hasta ahora, los problemas conocidos más habituales con una edad paterna
avanzada eran tan inusuales que han recibido una escasa atención. Los
estudios más nuevos son alarmantes porque han hallado índices superiores de
trastornos comunes -incluidos el autismo y la esquizofrenia- en la
descendencia de hombres de 45 a 50 años. Varios estudios también indican que
la fertilidad masculina puede disminuir con la edad.
"Lógicamente, existe una diferencia entre hombres y mujeres; las mujeres
sencillamente no pueden tener hijos a partir de cierta edad", afirma Harry
Fisch, director del Male Reproductive Center del New York-Presbyterian
Hospital y autor de The Male Biological Clock. "Pero no se puede
garantizar a todos los hombres que todo va a ir bien", añade Fisch. "La
fertilidad disminuirá en el caso de algunos, otros mantendrán su fertilidad
pero no en la misma medida, y existe un mayor riesgo de anormalidades
genéticas".
Es un tema delicado. La "edad materna avanzada" está en la frontera de
los 35 años. Pero el concepto de "edad paterna avanzada" está poco claro.
Muchos expertos son escépticos sobre los últimos hallazgos, y los médicos no
parecen tener prisa en establecer directrices de edad o perímetros de
seguridad para posibles padres, y se conforman con la vaga advertencia de
que cuanto antes mejor.
"El problema es que ahora mismo los datos son muy escasos", dice
Larry Lipschultz, especialista en esterilidad masculina y ex presidente de la
American Society for Reproductive Medicine. "No creo que haya consenso
sobre cuál debería ser el consejo". Y muchos hombres mantienen su fertilidad,
comenta Rebecca Z. Sokol, presidenta de la Society of Male Reproduction and
Urology.
"En varones de más de 40 o 50 años, se da un declive en la cantidad de
esperma que producen, y puede que haya una disminución de la cantidad de
testosterona" , afirma Sokol. Pero en general, "el esperma todavía
puede desempeñar su labor". Sin embargo, otros afirman que debería haberse
prestado atención a la fertilidad masculina hace mucho tiempo.
"El mensaje para los hombres es: "Despertad y espabilad", dice
Pamela Madsen, consejera delegada de la American Fertility Association. "Ya no
sólo atañe a las mujeres, a vosotros también".
"Se necesitan dos personas para engendrar un bebé", afirma, "y
los hombres que algún día quieran ser padres deben despertar, leer lo que hay
ahí fuera y contraer responsabilidades" .
"No entiendo por qué todo el mundo está tan sorprendido" , añade
Madsen. "Todo el mundo envejece. ¿Por qué las células del esperma iban a ser las
únicas que no envejecieran cuando lo hacen los hombres?".
Los análisis de muestras de esperma de hombres sanos han descubierto cambios
a medida que envejecen, entre ellos, una fragmentación cada vez mayor del
ADN, y algunos estudios realizados fuera de EE UU apuntan a unos índices
crecientes de ciertos cánceres en hijos de padres mayores.
Hace décadas que los genetistas son conscientes de que el riesgo de ciertos
defectos raros de nacimiento aumentan con la edad del padre. Uno de los más
estudiados es una forma de enanismo conocida como acondroplasia, pero la
lista también incluye neurofibromatosis; el síndrome de Marfan, una
alteración de los tejidos conectivos; anormalidades craneales y faciales
como el síndrome de Apert; y muchas otras enfermedades y anormalidades.
"Durante bastante tiempo, hemos afirmado que al aumentar la edad paterna,
se da una mayor frecuencia en las mutaciones nuevas", afirma Joe Leigh
Simpson, presidente electo del American College of Medical Genetics.
Algunos estudios indican que el riesgo de mutaciones esporádicas de un gen
puede ser de cuatro a cinco veces mayor en los padres de 45 años o más, en
comparación con los padres que rondan la veintena, dice Simpson. Se calcula
que tener un padre mayor aumenta el riesgo de defectos de nacimiento en un
1%, con respecto a un riesgo de defectos de nacimiento por antecedentes del
3%, señala.
Incluso los nietos pueden correr un mayor riesgo de padecer algunas
afecciones que no se manifiestan en la hija de un padre de edad avanzada,
según el American College of Medical Genetics. Éstas incluyen distrofia
muscular de Duchenne, ciertos tipos de hemofilia y síndrome de X frágil.
Un estudio reciente sobre el autismo suscitó atención por sus sorprendentes
hallazgos sobre una enfermedad desconcertante. Los investigadores analizaron
una amplia base de datos militar israelí para determinar si existía una
correlación entre la edad paterna y la incidencia del autismo y enfermedades
relacionadas. Descubrió que los hijos de hombres que habían sido padres a
los 40 años o más tenían unas posibilidades 5,75 veces mayores de padecer
autismo que los niños cuyos padres eran menores de 30 años.
"Hasta ahora, la idea dominante ha sido que la culpa era de la
madre", afirma Avi Reichenberg, principal autor del estudio, publicado en
septiembre en The Archives of General Psychiatry. "Pero descubrimos una relación
dosis-respuesta: cuanto mayor era el padre, mayor era el riesgo. Creemos que
existe un mecanismo biológico relacionado con los padres de edad
avanzada".
Un estudio sobre la esquizofrenia descubrió que el riesgo de enfermedad se
duplicaba entre los hijos de padres que rondaban los 50 años, en comparación
con los hijos de padres de menos de 25 años, y casi se triplicaba en hijos
de padres de 50 años o más.
Por tanto, ¿qué debe hacer un hombre? "Lo que estamos diciendo es que a
los hombres también debería preocuparles envejecer", afirma Eskenazi. "No
sabemos realmente cuáles son los efectos completos de la edad del hombre en
su capacidad para engendrar una descendencia viable y sana".
Según Fisch, unos hábitos sanos, practicar deporte de manera habitual y una
dieta equilibrada pueden ayudar a conservar la fertilidad. Desaconseja el
tabaco, los esteroides anabólicos y los baños calientes, que pueden dañar el
esperma. Si le presionaran, dice, "le diría a la gente que si va a tener
hijos, lo haga más pronto que tarde. Ocurra lo que ocurra", añade, "el
reloj biológico sigue corriendo".
"Es como una fábrica de bombillas"
A diferencia de las mujeres, que nacen con un abastecimiento de óvulos de
por vida, los hombres fabrican nuevo esperma de forma constante. Pero las
espermatogonias (las células madre inmaduras de los testículos que reponen
el esperma) se dividen y reproducen constantemente, y cada ronda de
divisiones genera otra posibilidad de error.
Aunque las mujeres sólo tienen unas 24 divisiones en las células que
producen sus óvulos, las células que crean esperma pasan por 30 rondas de
mitosis antes de la pubertad, y unas 23 reproducciones anuales de la
pubertad en adelante. Cuando un hombre cumple los 50 años, las células que
crean su esperma han pasado por más de 800 rondas de división y
reproducción.
"Es como una fábrica de bombillas", afirma Avi Reichenberg, el autor
del estudio sobre el autismo. "Puedes fabricar 1.000 millones de bombillas,
pero parte de ellas estarán defectuosas. Cuando fabricas algo con tanta
frecuencia y en cantidades tan grandes, las posibilidades de error son muy
altas".
Los escépticos dicen que los estudios encuentran una asociación, pero no
demuestran una relación causal entre el material genético de un padre mayor
y el autismo o la esquizofrenia, y señalan que podrían intervenir otros
factores relacionados con tener un padre de edad avanzada, entre ellos
diferentes estilos de paternidad. Otra posibilidad es que la enfermedad
mental o las tendencias autistas del padre sean responsables del matrimonio
tardío y el efecto sobre el niño.
Harry Fisch, autor de The Male Biological Clock, analizó una base de datos
de nacimientos del estado de Nueva York y observó que los padres mayores
incrementaban el riesgo de tener un hijo con síndrome de Down si la madre
tenías más de 35 años. El estudio concluía que la edad del padre era un
factor que contribuía en un 50% de los casos de síndrome de Down en hijos de
mujeres de más de 40 años.
Los científicos afirman que el recuento de esperma disminuye con la edad, y
que el esperma empieza a perder movilidad y capacidad para nadar en línea
recta. Los investigadores también hablaron de un incremento continuo de
fragmentación del ADN del esperma a medida que los hombres envejecen, con un
aumento del 2% anual en la mutación genética asociada a la acondroplasia, el
síndrome de enanismo. No hallaron correlación entre la edad avanzada y el
síndrome de Down, pero afirman que un reducido porcentaje de padres mayores
puede correr un riesgo más elevado de transmisión de defectos genéticos y
cromosómicos múltiples.
Los cambios son graduales, más que precipitados, comenta Brenda Eskenazi,
directora del Center for Children's Environmental Health Research de la
School of Public Health, en la Universidad de California, Berkeley. Algunos
científicos proponen que, a diferencia del reloj biológico de las mujeres,
que se detiene por completo cuando finaliza la fertilidad con la menopausia,
el reloj de los hombres de edad avanzada podría describirse como algo que
corre lentamente y pierde tiempo.
Gloria Careaga
Facultad de Psicologia, UNAM
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