Artemisa Noticias
Por Sonia Santoro | 28.3.2007
¿Por qué una política dedica sus días a impulsar proyectos por los derechos de las mujeres? ¿Cómo es que una científica llegó a ser la primera en integrar la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales? ¿Qué lleva a una mujer indígena a estudiar abogacía y organizarse para darles poder a las mujeres de su comunidad?. Conocer las motivaciones personales que llevaron a mujeres protagonistas a iniciar un camino de fomento de la igualdad fue el disparador de la jornada organizada por el Grupo Interagencial de Género de Naciones Unidas en Argentina el 8 de marzo para celebrar el Día Internacional de la Mujer.
Estas mujeres fueron la diputada nacional Juliana Marino, la científica Mariana Weissmann y la abogada Viviana Figueroa o Misky Mayu, (que significa Río Dulce en quechua). Quienes lograron en breves relatos de momentos fundadores de sus vidas hacernos recordar con emotividad por qué fue necesario que llevaran adelante una pelea en sus distintos ámbitos laborales y por qué todavía se necesita avanzar por los derechos de las mujeres todos los días.
La apertura estuvo a cargo de María del Carmen Feijóo, oficial de Enlace de UNFPA, quien planteó que “cualquier relato que omita el rol que las mujeres jugamos en el proceso democratizador de América Latina será insuficiente”. Y el cierre en palabras de Gladys Acosta Vargas, representante de UNICEF en Argentina, que resaltó que “las discriminaciones se refuerzan unas a otras”, y apuntó el valor que tienen las oportunidades para las mujeres.
Lo que sucedió en el medio, en un Centro de Información de Naciones Unidas -ubicado en Recoleta- lleno tanto de mujeres como de varones, fue sumamente emotivo.
Viviana Figueroa, jujeña, de la Comunidad de Ocumazo, a 18 kilómetros de Humahuaca, contó que “la primera lucha la tuvo mi madre cuando nací porque no había centro de salud… hace 28 años y esta realidad hoy afecta a mujeres indígenas en todo el país”. Su paso por la educación formal tampoco le ahorró penas. “Cuando se celebraba el 12 de octubre mi maestra me decía ‘si no fuera por Colón ustedes no estarían aquí porque serían salvajes”, contó. Y cuando logró cumplir su sueño de estudiar abogacía a pesar de todos los pronósticos que le trazaban el ser mujer, indígena y pobre, se encontró con que en la Universidad de Buenos Aires no conocían la existencia de los pueblos indígenas.
A partir de su participación logró crear la Cátedra de Derechos Indígenas en la Facultad de Derecho de la UBA y formó La Conamina, organización de mujeres indígenas, que forma parte del Foro Internacional de Mujeres Indígenas.
A su turno, Weissman, doctora en Física, primera mujer en recibir el Premio Loreal-UNESCO para mujeres de ciencia en América Latina y primera mujer reconocida con el rango de Investigador Superior del Conicet, revalorizó el papel de la tecnología, “que ha permitido que las mujeres tengan tiempo para pensar”. Contó además que en América Latina “tenemos más mujeres en actividades académicas y de desarrollo que en el resto del mundo ¿Por qué? Porque es una actividad mal paga y porque los países ricos siguen siendo muy discriminatorios para las mujeres”.
Juliana Marino, diputada de trayectoria política frondosa en cuanto a la equidad de género, hizo un recorrido intimista sobre su militancia. Empezó contando que cuando empezó, en los 70’s, creía que era lo mismo ser mujer o varón en esa lucha política pero ya en los centros de detención se dio cuenta que la igualdad no era tal. Ese click que empezó a sonar entonces, se vio reforzado cuando quiso volver a la militancia al comienzo de la democracia y como su marido de entonces no quería seguir, otros compañeros le dijeron “vos no Juliana, porque no se puede él en la casa y vos en el bar”.
Luego relató las peripecias que las políticas que hacían sus primeras armas durante los 80’s y 90’s tenían que pasar para tomar un pequeño espacio del poder detentado por los hombres. “Todo ese tiempo nos planteábamos tener micrófono, tener voz, estar en los medios pero era difícil, no estábamos acostumbradas, y era difícil dejar a los chicos para ir al comité o a la TV”, relató.
Así llegó hasta el presente, anunciando que presentó un proyecto para que la Cámara sea pionera en trabajar en el lenguaje no sexista porque “hoy estamos discutiendo si llamar a Patricia Vaca Narvaja presidenta”.
Foto: Mariana Pessah
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