CIMAC
Resumen de Cimacdiario, Vol 43, Envío 15
-- Revela una encuesta
Por Alba Trejo
Guatemala, enero (CIMAC/SEMlac).- Amorosa, servicial, obediente y sumisa
son cuatro características que, según las guatemaltecas, se debe poseer
para ser la pareja ideal que el hombre busca al decidir su vida marital en
este país centroamericano.
Por si fuera poco, las mujeres mantienen la convicción de que son ellos
quienes deben decidir cuándo hacer el acto sexual y el número de hijos que
se deben procrear.
Estos datos fueron revelados en una encuesta realizada a mil mujeres en 20
de los 21 departamentos de esta nación, poblada por 12 millones de
habitantes. La investigación fue efectuada por la empresa latinoamericana
Vox Latina, bajo el título La Equidad de Género.
Las respuestas de las encuestadas, entre las que había casadas, con pareja,
divorciadas, separadas o madres solteras, pusieron en evidencia que las
guatemaltecas siguen viviendo bajo el régimen patriarcal, establecido
durante la colonización española en 1524, y en el cual las mujeres se
consideran de valor inferior a los varones.
Reflejaron, asimismo, que debe existir una ciega obediencia al cónyuge en
todo lo que ordene y más de la mitad de las interrogadas supone, incluso,
que deben seguir los consejos de sus abuelos respecto a ser dóciles,
dulces, siempre condescendientes y sumisas con su pareja.
Seis de cada 10 dijeron que debían ser obedientes, mientras que cuatro de
cada 10 creen que prevalece la opinión del hombre respecto a la ropa que
deben vestir, aunque admiten que lo hacen para evitar golpes y maltratos.
MARGINACIÓN SOBRE MARGINACIÓN
En el caso de las indígenas, la situación empeora. A ellas, desde niñas, se
les enseña que el hombre es superior en todo. Y en sus respuestas muestran
sumisión hacia el género masculino.
Tanto las mayas como las ladinas (no indígenas) piensan que les corresponde
la exclusividad de cuidar a los hijos, preparar la comida y limpiar la casa
y, aún más, nueve de cada 10 aseguran que se debe llegar virgen al
matrimonio porque, de lo contrario, no se tiene valor ante la sociedad.
Una de las razones para explicar el pensamiento de la mujer maya estriba en
el analfabetismo. De acuerdo con las respuestas recibidas, a menor nivel de
escolaridad de las entrevistadas, mayor es la evidencia de sumisión.
De acuerdo con datos del gubernamental Instituto Nacional de Estadística,
la tasa de ausencia escolar en las indígenas es alarmante, pues oscila
entre el 50 y 90 por ciento. Sólo el 43 por ciento de ellas termina la
primaria, el 5,8 la secundaria y el uno por ciento, la universidad.
A eso se agrega la cultura patriarcal acentuada en las 22 etnias mayas. Los
indígenas consideran que los niños son quienes tienen el derecho de
prepararse profesionalmente, porque ellos son los que salen a trabajar.
Para las niñas, en cambio, existe el criterio de que hay que relegarlas al
cuidado de los hermanos, la elaboración de las tortillas (plato típico
elaborado con maíz), preparar la comida y lavar la ropa desde los siete
años de edad.
Respecto a esa tradición cultural, la Relatoría de la Organización de las
Naciones Unidas sobre la situación de los Derechos Humanos y las libertades
fundamentales de los indígenas ha reiterado que las mujeres de etnias
autóctonas, por razones culturales, son discriminadas triplemente: como
indígenas, como pobres y como mujeres.
Las ladinas, sin embargo, no marcan la diferencia. Nueve de cada 10
entrevistadas creen que cumplen una mejor función cuidando a los hijos y
atendiendo a su esposo que trabajando, y esa misma proporción considera que
las labores domésticas equivalen a tener un trabajo.
EL "NO" MASCULINO
En las relaciones sexuales, la encuesta evidenció que el alto índice de
nacimientos en Guatemala se debe a que el hombre es quien dispone del
número de hijos. Más de la mitad de las 1.000 entrevistadas dijeron que él
decide sobre los embarazos.
Según la no gubernamental Asociación Pro Bienestar de la Familia, todavía
hay sitios en Guatemala donde el hombre impide a la mujer utilizar métodos
anticonceptivos, como la píldora, porque los considera sinónimo de infidelidad.
Es cierto que algunas han optado por practicarse el método quirúrgico
voluntario, aún contra la voluntad de sus esposos; sin embargo, todavía hay
mujeres que tienen hasta ocho hijos a lo largo de su vida reproductiva.
En Guatemala, el índice de mortalidad materno infantil es de 153 por cada
100 mil nacidos vivos y alrededor de 50 mil gestantes del área rural no
tienen atención médica, según el Ministerio de Salud Pública y Asistencia
Social.
La pobreza es otro factor que obliga a la mujer a permitir el abuso,
maltrato y poder que sobre ella ejerce el hombre, coinciden los grupos de
defensa de los derechos femeninos.
De acuerdo al Banco Mundial, el 75 por ciento de los habitantes vive por
debajo del umbral de la pobreza y el 81 por ciento de la población indígena
es extremadamente pobre. El ingreso per cápita en 2002, para las mujeres,
fue de 16 quetzales (apenas dos dólares) para comer, transporte, pagar el
estudio de sus hijos y la medicina.
En relación con los bienes materiales, las mujeres dejan a sus compañeros
las decisiones sobre la adquisición o venta de propiedades, y seis de cada
10 permiten que el cónyuge aparezca como el único propietario de la casa,
cuentas bancarias o los bienes de la familia.
VIOLENCIA
Más de la mitad de las entrevistadas aceptan que en más de una ocasión sus
parejas las han lastimado con un arma, las han amenazado con matarlas o
bien les han pegado y gritado, actos que -por lo general- no son
denunciados ante las autoridades competentes por temor a represalias futuras.
Grupos defensores de los derechos femeninos han confirmado que algunas
mujeres han sido asesinadas después de presentar denuncia por amenazas de
muerte por parte de sus parejas.
Según la activista Hilda Morales, del Grupo Guatemalteco de Mujeres contra
la Violencia, en Guatemala el número de asesinadas se ha incrementado en
los últimos cinco años a por lo menos 2.500, muchas de ellas víctimas de la
violencia dentro de sus casas.
La activista de la Red No a la Violencia contra la Mujer, Giovanna Lemus,
asegura que mientras exista una cultura patriarcal y no cambie la cultura
conservadora, se seguirán repitiendo esos patrones de conducta.










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del.icio.us

































ES NECESARIO QUE ESTE TIPO DE PUBLICACIONES, ESTEN AL ACCESO DE LAS PERSONAS DE ESCASOS RECURSOS; PORQUE ES ALLI DONDE MAS SE PRODUCE ESTE TIPO DE VIOLENCIA... BIEN POR LA NOTA MUY ACERTADA.
Estoy realizando una investigacion sobre violencia contra la mujer... creo que, cuanto mas apoyemos a concientizar a la poblacion, creemos mejores havitos y sembremos nuevas formas de pensar, "haremos la diferencia".
por una cultura sin violencia...