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Categoría: TRABAJO

LABORAL

bettina 18/05/2007 @ 02:42

CIMAC

* Mujeres trabajadoras no logran superar la pobreza: OIT

-- Ni se reduce la brecha salarial entre géneros

México DF, 17 mayo 07 (CIMAC/Artemisa).- Muchas mujeres que trabajan o
buscan empleo no logran superar la pobreza en la que viven junto a sus
familias, particularmente en América Latina y el Caribe, África del Norte y
Subsahariana, Asia Meridional y Medio Oriente.

En la edición de 2006 del informe anual Tendencias Mundiales del Empleo de
las Mujeres se conoció que al menos 60 por ciento de la totalidad de
trabajadoras y trabajadores pobres eran mujeres.

"No hay razones para creer que esta situación haya experimentado
variaciones importantes", advierte la Organización Internacional del
Trabajo (OIT) en un resumen de las tendencias mundiales de 2007, cuyo texto
final se publicó hace días.

Se denuncia inclusive que existe un proceso de feminización de la pobreza
que puede ser heredado por la siguiente generación. "La evidencia
estadística y anecdótica demuestra que las mujeres representan una
proporción cada vez más grande tanto de los pobres del mundo como de los
trabajadores pobres".

La nueva actualización y análisis de los indicadores laborales por parte
del organismo internacional muestra igualmente que más mujeres que nunca
antes participan en los mercados de trabajo del mundo.

Según números absolutos, en 2006 esa concurrencia fue de 40 por ciento,
frente a 39.7 por ciento diez años atrás. Además, la intervención femenina
en trabajos remunerados y asalariados aumentó de 42.9 por ciento en 1996 a
47.9 por ciento el año pasado.

De todas maneras se aclara que si bien "las políticas diseñadas para
mejorar las oportunidades de participación de las mujeres comenzaron a dar
resultados, la mejoría es lenta".

Concretamente, priorizar el empleo en las políticas económicas y sociales
no significó un mayor acceso de las mujeres al sector moderno, con trabajo
asalariado, permanente y a tiempo completo, tal como se creía que ocurriría.

ECONÓMICAMENTE ACTIVAS

La síntesis de las tendencias laborales de 2007 señala que nunca antes hubo
tantas mujeres económicamente activas. La fuerza de trabajo femenina
-comprende a empleadas y desempleadas- subió de 1.1 miles de millones en
1996 a 1.2 miles de millones en 2006.

Este incremento fue particularmente elevado en América Latina, Medio
Oriente, África del Norte, Unión Europea y en las Economías Desarrolladas,
es decir que en estas regiones se redujo la brecha de participación en la
fuerza de trabajo entre varones y mujeres.

En cambio, en África Subsahariana y Asia Oriental se acrecentó: en la
primera región, en 2006 fue 0.3 puntos porcentuales más amplia que hace 10
años, y en la segunda, subió casi 1 punto porcentual.

En las Economías Desarrolladas, Unión Europea, Europa Central y Oriental,
CEI (Bulgaria y Rumania) y Asia Oriental, 80 mujeres por cada 100 varones
son económicamente activas.

En África Subsahariana la relación es de 75 por cada 100. En Asia
Sudoriental y el Pacífico de 73 por cada 100 y en América Latina y el
Caribe de 69 por cada 100. Las mayores diferencias se encuentran en Asia
Meridional con 42 por cada 100, y Medio Oriente y África del Norte, con 37
por cada 100.

El registro de variaciones a nivel regional sobre la situación del empleo
para hombres y mujeres constituye una novedad, y las Tendencias Mundiales
del Empleo de las Mujeres de este año contienen más de un ejemplo. Ante
todo hay un guarismo, una cifra, relacionado al desarrollo socioeconómico
capaz de demostrar el retardo en el proceso de incorporación de las mujeres
a los mercados laborales. "Hace 10 años había 66 mujeres activas por cada
100 varones y en 2006 ese número estuvo casi al mismo nivel con 67 por cada
100", se establece en el resumen.

Este ligero incremento no implica que el mundo del trabajo esté
evolucionando en forma positiva para las mujeres. En ese sentido falta
información sobre si están efectivamente empleadas y sobre la calidad de
los empleos.

No obstante, la OIT estimó la situación del trabajo a partir de tres clases
de empleo: la y los trabajadores remunerados y asalariados o empleados, las
y los trabajadores por cuenta propia o autónomos y las y los trabajadores
familiares auxiliares conocidos también como familiares económicamente
activos.

Por ejemplo, el año pasado 47.9 por ciento de las trabajadoras tenía empleo
remunerado y asalariado, por encima del 42.9 por ciento de 1996. Asimismo
la proporción de autónomas subió en 10 años de 22.4 por ciento a 25.7 por
ciento, mientras que la de familiares económicamente activos bajó de 33.2 a
25.1 por ciento en el mismo período.

Se explica entonces que las trabajadoras familiares auxiliares o por cuenta
propia tienen menos probabilidades de lograr condiciones dignas, lo que
pudo establecerse al comparar las cifras de trabajadoras y trabajadores
pobres y la situación en el empleo, ya que se observó que existe una
estrecha relación entre el número de familiares económicamente activos y
autónomos, y el número de trabajadores y trabajadoras por debajo de la
línea de 2 dólares diarios. Mientras más pobre es la región, más fuerte es
esa relación.

En este sentido, el número de trabajadoras familiares auxiliares excede a
la de los hombres en todas partes del mundo, particularmente en los países
más pobres, donde tienen menores oportunidades de convertirse en empleadas.

Con respecto al trabajo autónomo, es relevante porque aporta una
flexibilidad que permite combinarlo con responsabilidades familiares, pero
también en todas las regiones la proporción de mujeres que pueden trabajar
por cuenta propia como parte del total del empleo femenino es menor a la
que alcanzan los hombres.

SITUACIÓN DEL EMPLEO

En su informe, también la OIT alude a las economías en las cuales la
agricultura es importante, porque las mujeres trabajan en este sector más
frecuentemente que los hombres. Aun siendo responsables de la mitad de la
producción mundial de alimentos, constituyen un grupo marginado. Carecen de
educación, de poder decisorio y derechos en el trabajo; tienen mayores
dificultades para conseguir buenas tierras, créditos y acceso a los
mercados, y a la maquinaria necesaria para producir alimentos en gran escala.

En 2005, la agricultura fue desplazada por primera vez como la primera
fuente de empleo para las mujeres y el año pasado esta tendencia se
acentuó. Ahora la mayoría de los trabajos es generada por el sector de los
servicios, especialmente en las Economías Desarrolladas, Unión Europea,
Europa Central y Oriental, América Latina, Medio Oriente y África del
Norte, donde las mujeres se concentran en áreas con las cuales fueron
tradicionalmente vinculadas, es decir servicios comunitarios, sociales y
personales. Los varones predominan en los servicios financieros y
empresariales, y en los inmobiliarios.

"La situación de segregación de las ocupaciones por sexo está cambiando,
pero el progreso es lento. Puede que esta situación sea perpetuada hasta la
próxima generación si las oportunidades laborales de las mujeres continúan
siendo limitadas, con menores inversiones en su educación, capacitación y
experiencia".

En esta síntesis de las Tendencias Mundiales del Empleo de las Mujeres,
finalmente se afirma que las desigualdades entre mujeres y varones respecto
del empleo siguen siendo significativas. En el caso de ingresos y salarios,
"no hay indicios claros de que se esté reduciendo la diferencia entre lo
que gana una mujer respecto del hombre por el mismo tipo de trabajo", se
revela.

A saber, en la mayoría de las economías las mujeres siguen ganando 90 por
ciento o menos de lo que reciben sus colegas masculinos. Incluso en
ocupaciones tradicionalmente consideradas femeninas como enfermería y
docencia. La Comisión Europea divulgó hace poco que en los últimos años la
brecha salarial entre géneros ha permanecido casi inalterada en 15 por
ciento para todos los sectores.

Asimismo, en muchas naciones de Europa las mujeres están
desproporcionadamente empleadas en sectores donde los ingresos son más
bajos y tienden a disminuir. Por ejemplo, en el Reino Unido, 60 por ciento
de las trabajadoras están concentradas en las ocupaciones de cuidadoras,
cajeras, servicios de comida, limpieza y oficinistas. Muchos de estos
empleos son proporcionados por pequeñas empresas donde no existen los
sindicatos y donde las mujeres tienen menor poder de negociación y menores
posibilidades de mejorar su situación económica, en comparación con sus
contrapartes hombres.

Por otra parte, la existencia de un desempleo significativo indica que
muchas mujeres quieren trabajar pero no consiguen hacerlo. La falta de
trabajo afecta más a las mujeres que a los hombres en todas las regiones.
En 2006 el desempleo femenino fue de 6.6 por ciento, mientras que la tasa
de los varones estuvo en 6.1 por ciento, en consecuencia el año pasado
había 81.8 millones de mujeres sin empleo.

En ese orden, se aclara que la dificultad para encontrar empleo es mayor en
el caso las jóvenes de 15 y 24 años: en 2006 un total de 35.6 millones de
mujeres jóvenes buscaban una oportunidad laboral.

Frente a esa realidad, son más propensas que los varones a sentirse
desalentadas y a perder las esperanzas de convertirse en personas
económicamente activas. Se trata de las trabajadoras desalentadas.

También quieren un empleo, pero ya no lo buscan porque consideran que no
hay ninguno disponible. En países como Alemania, Australia, Austria,
Bélgica, Grecia, Holanda, Noruega y Portugal, unas dos terceras partes del
total de las personas con edad para trabajar son mujeres desalentadas. Esa
proporción sube hasta casi 90 por ciento en Italia y Suiza.

Todas estas características ponen en evidencia una mayor vulnerabilidad de
las mujeres en el mundo del trabajo. Aún siguen enfrentando dificultades
para participar en el mercado laboral y particularmente para encontrar
empleos decentes y productivos.
07/CV/GG

Resumen de Cimacdiario, Vol 47, Envío 33

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Laboral

bettina 04/05/2007 @ 04:54

Resumen de Cimacdiario, Vol 47, Envío 8

* Alta exclusión de mujeres abogadas en la justicia argentina

-- Los mejores puestos, para hombres

Buenos Aires, Arg., 3 mayo 07 (CIMAC).- En Argentina avanza la feminización
de la Justicia, pues casi la mitad de los juzgados de primera instancia de
la Justicia nacional con asiento en la Capital y de los de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires están ya en manos de mujeres. Sin embargo, todavía
las juezas son relegadas a los fueros estrechamente relacionados con los
roles sociales tradicionales de las mujeres, como el de Familia, y el área
Penal se mantiene como un enclave masculino, dice un reporte de Página/12.

Además, persiste la exclusión femenina de las instancias superiores y de
los juzgados de mayor jerarquía y prestigio como son los federales, dice
el diario argentino.

En la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional sólo
hay dos mujeres en un total de 14 cargos y en los
Tribunales Orales en lo Criminal se desempeñan 16 mujeres en un total de
80 puestos.

No hay ninguna mujer en la Cámara Federal de Apelaciones en lo Criminal ni
tampoco en la Cámara Electoral. Nueve provincias no tienen ninguna ministra
en su máximo tribunal.

Expertas en el tema advierten que detrás de la aparente neutralidad en la
selección de los nuevos jueces que introdujo el Consejo de la Magistratura
se esconde un mecanismo que perjudica a las mujeres: desde su creación
hubo 108 vacantes cubiertas por varones y sólo 47 por mujeres en los
juzgados federales y nacionales que funcionan en la Capital Federal.

Y hay provincias en las que no se designó a ninguna mujer. En los grandes
estudios (despachos) de abogados del país la discriminación es aún peor:
apenas 1 de cada 20 mujeres llega a socia, contra 1 de cada 4 varones que
lo logra.

Una investigación del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) -a
la que tuvo acceso Página/12- revela la dispar participación de las mujeres
en los órganos de administración de justicia en Argentina, a pesar del
creciente ingreso femenino a la magistratura.

Como muestra, el estudio detalla la ubicación femenina dentro de la
Justicia nacional u ordinaria y federal con asiento en la Capital Federal y
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Entre la primera, segunda y tercera
instancia, el total de jueces suman 638 (a fines de 2006): de ellos 230 son
mujeres (36 por ciento) y 408 varones (64 por ciento). "Aunque no reflejan
una situación de equidad de género, se puede considerar que hay una
proporción bastante alta de mujeres en esos juzgados y tribunales comparado
con una década y media atrás.

Pero si uno analiza cada fuero, encuentra que sigue habiendo una división
sexual del trabajo y que las mujeres ocupan mayoritariamente la base de la
pirámide y disminuyen en las cúpulas", advierte Beatriz Kohen, directora
ejecutiva de ELA.

Algunos datos que muestra la radiografía de los tribunales que funcionan
en la ciudad de Buenos Aires: Casi uno de cada dos juzgados de primera
instancia de la Justicia nacional y de los de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires (47 por ciento) ya están en manos de mujeres. En 1991, no llegaban a
uno de cada tres. Pero en las cámaras de apelaciones de la Justicia
ordinaria ocupan poco más de un cuarto de los cargos (27 por ciento). En
1991, tenían el 12 por ciento.

En los juzgados de primera instancia federales, las magistradas son
casi el 30 por ciento. En 1991, eran apenas el 10 por ciento. En la Corte
y cámaras de apelaciones federales no llegan al 20 por ciento. En 1991, en
los de segunda instancia no alcanzaban al 10 por ciento.

"No obstante los importantes avances, la representación femenina a nivel
de las instancias superiores y juzgados de mayor jerarquía y prestigio
--como son los federales- continúa siendo minoritaria y sugiere la
persistencia de una segregación vertical", señala el estudio de ELA.

La investigación encontró una mejor situación en cuanto a
la participación femenina en los tribunales y juzgados federales creados
más recientemente o en aquellos cuyo número se incrementó de manera
considerable, "lo que estaría indicando mejores posibilidades de inserción
para las mujeres en los tribunales más nuevos, tendencia ya notada en otros
países".

Es el caso de la Cámara Federal de Casación Penal, donde hay 3 juezas de un
total de 12 cargos, es decir, representan el 25 por ciento, de los juzgados
federales de primera instancia en lo Contencioso Administrativo, donde las
mujeres son incluso más que los jueces varones (7 contra 4), y de los
juzgados federales de la Seguridad Social, donde hay el mismo número de
juezas y magistrados (4 y 4).

Para las investigadoras de ELA, una de las razones de que las mujeres vayan
ganando terreno en la Justicia tiene "estrecha vinculación" con la enorme
expansión de la matrícula femenina de las universidades de Derecho que se
inicia a fines de la década de los años 70. Según el censo de 2004 en la
Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, el 61.4 por ciento
son mujeres, la misma proporción de estudiantes femeninas en el conjunto de la
UBA.

Aunque hubo avances en la jurisdicción federal, el fuero "más reticente a
la incorporación de las mujeres" continúa siendo el Criminal y
Correccional, dentro del cual "no existe ninguna mujer en la Cámara y sólo
una entre los jueces de primera instancia", señala el estudio.

En la Justicia ordinaria, a pesar de que casi la mitad de los juzgados de
primera instancia están a cargo de mujeres, se da un fenómeno que revela
cierto sesgo discriminador: la mayor proporción de magistradas se da en los
juzgados de Menores (71 por ciento), en lo Contencioso Administrativo (63
por ciento), en lo Civil (53 por ciento) -en particular en los que tienen
especialización en Familia, 58 por ciento- y en los juzgados Laborales (51
por ciento).

"Es importante destacar -puntualiza Kohen- que salvo en los juzgados en lo
Contencioso Administrativo, las mayores concentraciones de juezas se dan en
fueros estrechamente relacionados con los roles sociales tradicionales de
las mujeres".

Otra curiosidad: en los juzgados nacionales de segunda instancia aumentó la
proporción de mujeres en casi todos los fueros, excepto en la Cámara
Nacional en lo Penal Económico, donde no existe presencia femenina.

Tampoco hay mujeres en los juzgados de primera instancia de este fuero. En
las cortes provinciales, las ministras son siempre minoría.

Actualmente en nueve de los altos tribunales ni siquiera hay una dama:
ocurre esa situación en Corrientes, Chubut, Tucumán, Neuquén, Río Negro,
San Juan, Santiago del Estero, San Luis y La Rioja. "Desde que me nombraron
a mí en 1984 en Mendoza no designaron ninguna otra mujer en la corte. Será
que el gobierno piensa que con una loca como yo, ya es bastante", se ríe,
con su habitual sentido del humor, la ministra Aída Rosa Kemelmajer de
Carlucci, única integrante del superior tribunal de Mendoza.

En total, hay 18 juezas en cortes provinciales y 91 varones, lo que
significa que apenas el 16.5 por ciento de los cargos tienen cara de mujer,
un contraste enorme frente a la proporción de juezas que se desempeñan en
los fueros inferiores.

La presencia femenina en las cúpulas de las grandes empresas jurídicas del
país es aún más recortada que las instancias superiores de los tribunales.

ABOGADAS "ASOCIADAS"

En las principales firmas, las mujeres se desempeñan casi en su totalidad
en la base de la pirámide jerárquica. Del análisis de la composición de los
12 estudios más importantes de la Argentina, surge que en ellos trabajan
1222 abogados, de los cuales 456 son mujeres. Pero el 95 por ciento de las
mujeres figura con categoría de "asociada", el escalón más bajo y el menos
redituables económicamente (cobran un sueldo fijo y a veces una
participación de las ganancias del caso en el que participan).

Apenas un tres por ciento son socias, lo que significa que reciben un
porcentaje de la facturación de la empresa. En cambio, entre los varones
abogados, el 24 por ciento es socio. Los datos son parte de un estudio que
acaba de terminar la profesora María Inés Bergoglio, titular de la Cátedra
de Sociología del Derecho de la Facultad de Derecho de la Universidad
Nacional de Córdoba e investigadora del Centro de Investigaciones Jurídicas
y Sociales de la misma casa de altos estudios, concluye Página/12.
07/GG/CV

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Trabajadoras domésticas maltratadas en todo el mundo

bettina 03/05/2007 @ 22:54

© Copyright 2007, Human Rights Watch

En lugar de garantizar que las empleadas domésticas puedan trabajar con dignidad y libres de violencia, los gobiernos les han negado sistemáticamente garantías laborales fundamentales que se ofrecen a otros trabajadores. Las inmigrantes y las niñas corren especial riesgo.

Enlace:

http://hrw.org/spanish/docs/2006/07/26/singap13810.htm

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1 de Mayo: la Historia no concluye

bettina 03/05/2007 @ 02:09

ALTERCOM

Por EDUARDO ZURITA GIL*

Son ciento veintiún años desde el primero de mayo de 1886. En Estados Unidos de Norteamérica, la historia oficial ignora o minimiza la importancia y sentido de las acciones heroicas hasta la muerte, que realizaron en Chicago los trabajadores, en su mayoría inmigrantes, por la reducción de la jornada laboral a ocho horas y el mejoramiento de las condiciones de vida de los obreros.

Ocultar, con el olvido, el crimen de asesinar a los hombres por sus ideas, no borra la vergüenza de acto tan despreciable.

1ro de mayo de 2007

Por ello el mejor tributo que podemos ofrendar a los gestores de una de las luchas más trascendentales por la reivindicación de los derechos de los trabajadores, es refrescar la memoria histórica y recuperar su valor, sobre los hechos y su significado.

*EDUARDO ZURITA GIL: Artista ecuatoriano. Presidente de la Federación Nacional de Artistas. Ex-Vicepresidente de la Confederación de Trabajadores del Ecuador. Ex-Presidente del Tribunal de Garantías Constitucionales. Director Nacional de Mediación de la Defensoría del Pueblo.


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LABORAL

bettina 27/04/2007 @ 23:56

CIMAC NOTICIAS
Resumen de Cimacdiario, Vol 46, Envío 50

* Latinoamericanas ganan los peores sueldos en EU

-- Menos que hombres, mujeres orientales y afroamericanas

Por Leticia Puente Beresford

Nueva York, 27 abril 07 (CIMAC).- No obstante que las mujeres presentan
mejores índices académicos que los hombres, incluidas las áreas de ciencias
y matemáticas, la disparidad salarial persiste. Aquí, la mujer gana en
promedio 77 centavos por cada dólar que el hombre.

La Fundación Educativa de la Asociación Americana de Universidades
Femeninas (AAUW, por sus siglas en inglés) dio a conocer lo anterior en el
marco del Onceavo Aniversario del "Equal Pay Day", destacando asimismo que
la peor parte es para las latinas que devengan por debajo de las mujeres
orientales y afroamericanas.

De acuerdo con cifras presentadas durante la conferencia de prensa, las
mujeres ganan un promedio de 77 centavos por cada dólar que gana el hombre,
las mujeres asiáticas son las mejor pagadas con 88 centavos por cada dólar,
mientras las afro americanas ganan 68 centavos y las latinas solo alcanzan
57 centavos.

Así, después de 10 años, los salarios que ganan las mujeres representan
sólo el 69 por ciento del promedio recibido por los hombres.

Mirando los salarios de aquellos hombres y mujeres que tenían un año de
haber salido de la universidad, que laboraban sin experiencia y sin tener
responsabilidad de coordinar a otros empleados, supusimos que la diferencia
salarial por género era muy poca, explicó Catherine Hill, directora de
investigación de la AAUW, en la presentación del informe.

"Pero sorpresiva y desafortunadamente, encontramos que las mujeres ganan
menos, aun cuando tengan el mismo título y la misma ocupación de su
contraparte masculina", enfatizó.

La investigación muestra que, 10 años después de graduarse de la
universidad, los hombres que trabajan a tiempo completo tienen más
autoridad en su trabajo que su contraparte femenina, están mas involucrados
en reclutamiento y despidos, cargos de supervisión y determinación de
salarios.

Por su parte Ms. Magazine indica que existen avances, pero no los
suficientes, pues la diferencia salarial entre mujeres y hombres continúa,
con todo y que en 1963 las mujeres ganaban 59 centavos por cada dólar que
los hombres obtenían, como lo explicó el Nacional Committe on Pay Equity
(NCPE).

Catherine Hill, directora de AAUW, explicó que el avance educativo no puede
ir solo, pues ello no eliminará la diferencia salarial, se necesita hacer
sitios de trabajo más favorables a la familia, reducir la segregación
sexual, tanto en la educación como en el trabajo, y combatir la
discriminación que continúa dejando atrás a las mujeres en el sitio de
trabajo. Incluso, habló de la necesidad de legislar esa diferencia salarial
entre mujeres y hombres.

En tanto, World News ABC, al hacer la referencia a la razón por la que las
mujeres universitarias ganan menos que los hombres, destacó que uno de los
problemas para obtener igual salario es que la mujer por lo general no
negocia y el hombre sí. Por lo que conminó a perder el miedo a las mujeres
y buscar la igualdad salarial.

07/LP/GG/CV

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Poder y trabajo, largo camino para las mujeres andinas

bettina 04/04/2007 @ 19:30

CIMAC

Resumen de Cimacdiario, Vol 46, Envío 5

-- Informe de la Comisión Andina de Juristas

Por Zoraida Portillo

Primera de dos partes

Lima, Perú, 3 abril 07 (CIMAC/SEMlac).- Las mujeres en la región andina han
mejorado su acceso al mercado laboral, pero continúa la desigualdad en los
ingresos; tienen mayor participación política y pública, pero a nivel
familiar y social la violencia se intensifica y las víctimas no cuentan con
mecanismos efectivos de respaldo que les aseguren justicia ni vigencia de
sus derechos sexuales y reproductivos.

Esas son, grosso modo, algunas de las principales constataciones de la
Comisión Andina de Juristas (CAJ) en torno a la situación de la mujer en
los países andinos, contenidas en su informe anual 2006, dado a conocer
recientemente.

Según esta prestigiosa ONG internacional, el adelanto logrado por ellas en
la región andina "aún es desigual y volátil" y está caracterizado por
avances y retrocesos en los seis países analizados: Bolivia, Chile,
Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.

Esas naciones están lejos de presentar una participación generalizada de
las mujeres en las instancias de poder, señala el informe. Y prosigue:
"Esta situación resulta aún más dramática cuando se toma en cuenta la
debilidad de las organizaciones sociales y ciudadanas en las que las
mujeres tienen una alta participación".

La conclusión es tajante: los usos y costumbres presentes en estas
sociedades les impiden ejercer debidamente sus derechos, sean éstos
civiles, políticos, económicos, sociales e incluso culturales. El problema
se agrava si se trata de los derechos sexuales y reproductivos, violencia
basada en el género y participación laboral.

La situación no es uniforme en todos los países. Así, en derechos
ciudadanos y participación política, Ecuador y Perú ostentan una mayor
representación política femenina en el Congreso, cercana al 30 por ciento,
mientras que Chile se ubica en el otro extremo, con sólo 18 por ciento de
legisladoras.

Sin embargo, a nivel ministerial, Chile y Perú tienen más representación
femenina: 45 y 37 por ciento, respectivamente, en tanto que Venezuela sólo
alcanza un 16 por ciento de mujeres en el gabinete.

"Algo que se debe destacar es una progresiva tendencia a colocar mujeres en
carteras ministeriales consideradas tradicionalmente "masculinas", como
Transporte, Defensa, Interior, Economía o Trabajo", comentó a SEMlac
Cecilia Anicama, coordinadora del Área de Derechos Humanos de la referida
entidad.

EMPLEO

En cuanto a participación laboral femenina, Bolivia es el peor situado en
las estadísticas. Allí, la ocupación formal femenina apenas llega al 31 por
ciento, las mujeres sólo pueden acceder a la tierra por herencia, carecen
de documentos de identidad para realizar transacciones de diversa índole y
perciben, en promedio, el 35 por ciento de las remuneraciones de un varón
por igual trabajo.

En el extremo opuesto se ubica Colombia donde, según datos oficiales, la
tasa de desempleo tanto para hombres como para mujeres descendió en el
primer trimestre de 2006.

El desempleo femenino, concretamente, había disminuido en 60 por ciento. No
obstante, el subempleo en este grupo poblacional se duplicó en ese mismo
período, lo cual, a juicio de los autores del estudio, es "un hecho
preocupante".

"Estos datos muestran que la preparación y el tiempo invertido por las
mujeres para desempeñarse en la actividad que ellas desean no les es de
mucha ayuda, ya que terminan realizando tareas para las que no fueron
debidamente preparadas, prueba de ello es el escaso margen de empleo que
tienen con relación al valor", anota el documento.

En Ecuador, la población desocupada es básicamente femenina y, las que
están empleadas se ubican por lo general en el sector informal y en el
trabajo doméstico. Este es el único sector que registra un mayor empleo de
mano de obra femenina que masculina.

Llama la atención de los investigadores que, no obstante estas desiguales
cifras, las mujeres aportan casi el doble de ingresos en relación con los
varones. Para Anicama, la explicación está en la gran cantidad de familias
donde la mujer asume la jefatura del hogar ante la ausencia de la pareja.

"Es ella la que realiza el mayor aporte económico, lo que conlleva a esta
distorsión en las cifras, que ha sido advertida también por el PNUD
(Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) en sus informes sobre la
región", subraya la especialista.

"En resumen, yo diría que si bien la participación de la mujer en
actividades económicas ha aumentado en las dos últimas décadas en la región
andina, su papel sigue siendo de segundo nivel: no sólo gana menos que los
hombres, sino que sus oportunidades de promoción son más escasas y tiene
que conciliar su papel de agente productivo con el rol tradicional de ama
de casa. Los estereotipos de género persisten fuertemente en la región",
concluye.

07/ZP/GG
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BRASIL-TRABAJADORES/AS

bettina 04/04/2007 @ 19:20

AGENCIA PÚLSAR

Liberan en Brasil a trabajadores en condición de esclavitud

Cincuenta y nueve personas, incluyendo a niños y embarazadas, fueron liberadas por auditores del Ministerio de Trabajo luego de trabajar durante meses en condiciones inhumanas en haciendas ganaderas del nordeste del país.

El grupo, que no cobraba salario desde diciembre, fue hallado en tres haciendas.
Según la Policía Federal, los trabajadores dijeron que estaban amenazados por guardias de seguridad para que no huyeran del lugar.

Según Gilberto Braga, del Ministerio del Trabajo, los trabajadores estaban alojados en depósitos y dormían en redes por encima de las mercaderías almacenadas.

No disponían de instalaciones sanitarias ni de agua potable.

Luego del operativo los trabajadores fueron legalmente despedidos y tendrán derecho a tres cuotas del seguro de desempleo.

Los empleadores tendrán que afrontar un proceso administrativo y pagar las multas correspondientes.(PULSAR)

FAP
04/04/2007

Agencia Púlsar

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* Guatemala: trabajadoras del hogar, vulnerables

bettina 03/04/2007 @ 00:44

CIMAC

Resumen de Cimacdiario, Vol 46, Envío 2

-- Faltan políticas públicas en su favor

Guatemala, Guat., 2 abril 07 (CIMAC/CERIGUA).- El Centro de Apoyo para las
Trabajadoras de Casa Particular (Centracap) manifestó su preocupación por
la situación de vulnerabilidad que viven las niñas, adolescentes y adultas
mayores, que en Guatemala laboran en este sector y la falta de políticas
públicas para erradicar los flagelos que les afectan.

En el marco de la conmemoración del "Día Internacional de la Trabajadora de
Casa Particular, Trabajadora Doméstica, Trabajadora del Hogar y Trabajadora
en casa de terceros", la entidad exigió al Congreso de la República la
aprobación de la iniciativa de Ley 3467, una normativa que contribuye a la
visibilización de esta labor.

Centracap demandó a la Corte de Constitucionalidad (CC) emitir un dictamen
pronto y favorable a la acción de inconstitucionalidad presentada el 8 de
marzo de 2006, a favor de las mujeres que trabajan en casa particular.

La agrupación también hizo un llamado a la población empleadora, a
reconocer la labor de sus trabajadoras, brindarles el reconocimiento
necesario y velar por el cumplimiento de su dignidad e importancia, ya que
ellas forman parte del sostenimiento económico del país.

Las integrantes de la entidad indicaron la importancia de que todas las
mujeres conozcan sus derechos y denuncien toda clase de violaciones y
atropellos de los que son objeto en sus centros de trabajo.

Finalmente, Centracap resaltó que en Guatemala no existe protección hacia
las adultas mayores que desempeñan estas labores, quienes terminan pidiendo
dinero en las calles, ante la falta de una jubilación o instituciones que
les brinden abrigo para vivir dignamente.

07/GG
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Trabajadoras del hogar, "esclavas modernas": HRW

bettina 27/03/2007 @ 18:55

CIMAC

Resumen de Cimacdiario, Vol 45, Envío 46

-- Abuso extremo, trata y engaño

Por Leticia Puente Beresford/corresponsal

Nueva York, EU, 27 marzo 07 (CIMAC).- Tender camas, quitar el polvo,
barrer, trapear, aspirar alfombras, lavar ventanas, planchar, sacarle
brillo a todo lo debe resplandecer, lavar baños, lavar trastes, hacer
comida por lo menos tres veces al día…

Cuidar niños ajenos y adultos de la tercera edad, y a los perros y gatos o
pájaros, regar las plantas, ir al mandado y, por si fuera poco, repetir la
faena de limpieza en una segunda casa, la propia.

Esa, esa es vida cotidiana de las trabajadoras del hogar en casi todo el
mundo.

A Reina Sarinem le prometieron un trabajo para cuidar a una persona adulta
al llegar a Malasia. Pero al llegar, la obligaron además a trabajar en una
tienda, a limpiar la casa de alojamiento y muchas más actividades. Dormía
de tres a cuatro horas diarias. Empezaba su jornada a las 4:30 de la mañana
y terminaba entre las 11:30 o 1:00 de la madrugada.

Ella es tan sólo uno de los cientos de casos de mujeres y niñas, de entre
12 y 40 años de edad, cuyos testimonios recabó Human Rights Watch (HRW) de
2001 a 2005 y que publicó en "Swept Under the Rug: Abusos contra
trabajadoras domesticas alrededor del mundo".

En 93 páginas, que salieron al público el año pasado, HRW cuenta lo que
ocurre con las trabajadoras del hogar en El Salvador, Guatemala, Filipinas,
Saudi Arabia, Singapur, Siri Lanka, Togo, Emiratos Árabes Unidos y los
Estados Unidos.

"LEGAL" ABUSO

HRW las compara, en pocas palabras, con esclavas, pero modernas esclavas
que en su mayoría proceden de países distintos al que trabajan.

Pero documentadas o indocumentadas, todas padecen de "una discriminación
legalizada, porque tienen menos o nulos derechos", dice María Elena
Valenzuela, especialista en Género y Empleo de la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) para los países del sur de Latinoamérica.

Valenzuela dijo a BBCMundo que los ingresos de las trabajadoras domésticas
"logran, tan solo, mantener a sus familias sobre la línea de la pobreza'.

Y si bien, en las últimas tres décadas la migración femenina ha aumentado,
se supone que la mitad de 200 millones de migrantes en todo el mundo son
mujeres, dice la OIT.

NIÑAS EN CASA AJENA

Indica también que cerca de 10 millones de niñas y niños adolescentes en
todo el mundo, muchos de ellos con apenas 10 años o incluso menos,
"trabajan ocultos en viviendas de sus empleadores sin que sus actividades
puedan, en la mayoría de los casos, ser conocidos".

Como ejemplo, HRW menciona el caso de Assoupi H., Togoles que fue víctima
de trata a la edad de tres años. Su empleadora dijo a su mamá que la
mandaría a la escuela, pero la puso a cargar a sus gemelos, lavar ropa y
trastes, barrer y cocinar. Y no hubo escuela, pues la señora se volvió a
embarazar y parió nuevamente gemelos. Ella dice "los niños lloraban mucho".

TRATA Y LABORES DEL HOGAR

La trata de niñas y mujeres es también un factor importante en el negocio
del trabajo en el hogar.

AsÍ, "los gobiernos excluyen habitualmente a las trabajadoras del hogar de
las protecciones laborales normales y no controlan las prácticas de
reclutamiento en las que se imponen fuertes cargas de deuda o se
desinforma a las trabajadoras sobre sus empleos", apunta Nisha Varia,
investigadora de la División de Derechos de la Mujer de HRW, quien
enfatiza: "Los gobiernos les han negado sistemáticamente garantías
laborales fundamentales que se ofrecen a otros trabajadores". De tal suerte
que "las mujeres y niñas inmigrantes corren especial riesgo", subrayó.

En los Estados Unidos, por ejemplo, de 40 casos examinados por HRW sobre el
pago a las mujeres que vivían dentro de las casas, el salario por hora fue
de 2.14 dólares.

Pero no solo eso, las trabajadoras firman contratos, como sucedió con el
caso de Liliana Martínez, oriunda del Perú, cuyo contrato especificaba que
su salario seria de 800 dólares al mes. Le dijeron: "Only for the eyes of
the gringos" y recibía sólo 300 al mes. Porque "in Peru that is a lot of
money".

MÉXICO

En el caso de las mexicanas la situación no es diferente: el Consejo
Nacional de Población (CONAPO) maneja que tres de cada diez, de las cinco
millones de inmigrantes mexicanos en Estados Unidos vive en situación de
pobreza y solo cuatro de cada diez cuenta con un trabajo.

En su estudio "Mujeres en la Migración a Estados Unidos" dice que las
trabajadoras temporales, especialmente en el área de servicios, se han
duplicado. La mayoría son solteras y tienen entre 15 y 24 años de edad. No
les llama indocumentadas, sino, "inmigrantes no autorizadas".

En San Diego, California, Lourdes gana 40 dólares al día, un escaso sueldo
que es, sin embargo, mucho mayor que el que percibía en México dando clases
en una primaria. En la misma situación está Teresa, indocumentada que
llegó en 1990 a los Estados Unidos con tan solo 50 dólares en la bolsa y
hoy su salario es de 135 dólares a la semana, por 45 horas; es decir tres
dólares la hora.

Según datos de la OIT, 12 millones de mujeres en Latinoamérica limpian y
cuidan niños. No tienen derecho a jubilación y su ingreso es mínimo. Y todo
bajo el argumento de que en el pago van incluidas la alimentación y la
vivienda.

Todas estas mujeres sufren abusos de todo tipo, coinciden en señalar la
mayoría de las organizaciones de derechos humanos e internacionales, como
la Organización de las Naciones Unidas y la UNICEF.

Pero Europa tampoco se queda atrás. Hacia allá llegan a trabajar las
mujeres latinoamericanas. En todos los continentes el flujo migratorio de
mujeres se registra para realizar las labores en otros hogares o bien en
los servicios de hoteles y resorts.

A España llegan mujeres de Ecuador, Colombia y República
Dominicana. Mientras a Chile arriban del Perú y a los Estados Unidos de
todas partes del mundo.

Muchas de ellas no esperan que en su nuevo empleo, en una casa donde harán
las labores domésticas, encuentren tanta adversidad, sobre todo si antes
vieron un anuncio como éste, publicado en Internet:

"¿Habla muy bien el idioma inglés?
Aquí encuentra trabajo en casas, hoteles y resorts.
Salario $3000.00 dólares al mes.
Jóvenes de 20 hasta 35/38 años, con o sin estudios universitarios.
Con tan sólo la inversión del costo de entrenamiento de $1000.00 a $1500.00
dólares.
Pago de seguro médico $580.00, más pago de pasaje aéreo y gasto de visa.
¿No tiene dinero? se lo financiamos o le hacemos un préstamo del 100 por ciento".

07/LP/GG
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"Trabajadora" hace Historia

bettina 01/03/2007 @ 03:02

MUJERES EN RED

Por Carmen Bravo Sueskun

Las políticas de género en Comisiones Obreras a través de la revista Trabajadora, han sido analizadas en los cien números publicados a lo largo de su más de dos décadas de publicación ininterrumpida.

Escribir de Trabajadora en Trabajadora no es acto de presunción sino de reconocimiento hacia esta publicación de CC.OO. da espacio, voz, nombres, historias personales o colectivas a los trabajos y a los tiempos de las mujeres, habitualmente invisibilizados. Una publicación pionera, tanto por su vertiente feminista receptora de problemas sociopolíticos como por la utilización de un lenguaje y unas representaciones iconográficas libres de sexismo.

El hecho de presentar la investigación Trabajadora. Tres décadas de acción sindical por la igualdad de género (1977-2007) en este editorial es difícil de calificar. En todo caso, resalta el compromiso de Comisiones Obreras con la incorporación de las políticas de género, de lucha contra la doble discriminación de clase y de género que sufren las trabajadoras, tal y como recogen los documentos fundacionales del sindicato, y con la adopción de la transversalidad de género en la política y en la acción sindical como ha quedado establecido en los últimos Congresos Confederales. También de esfuerzo y decisión de las sindicalistas de CC.OO. por la creación, mantenimiento y desarrollo de Trabajadora. Muchas de ellas aparecen en este libro mencionadas por su nombre y apellidos, pero otras que aportaron generosamente su esfuerzo, su tiempo y su voluntad de cambio lo hicieron desde el protagonismo colectivo y aunque el anonimato impida ilustrar con sus nombres la historia de la revista es justo mostrar aquí el máximo reconocimiento y asegurarles una presencia en la memoria colectiva de Trabajadora, como lo están en la memoria colectiva de Comisiones Obreras. Un agradecimiento especial merecen quienes han colaborado de alguna manera en la preparación, elaboración, edición y difusión de Trabajadora en cualquiera de sus números. A todas las personas, mujeres y hombres sindicalistas, en los distintos niveles de la estructura sindical, y trabajadoras, escritoras, creadoras, filósofas, juristas, políticas... nuestra enorme gratitud.

Las políticas de género en Comisiones Obreras a través de la revista Trabajadora, han sido analizadas en los cien números publicados a lo largo de su más de dos décadas de publicación ininterrumpida. Toda una historia que corre paralela a la de la Secretaría Confederal de la Mujer que en este año cumple 30 de existencia, con presencia y participación en la Comisión Ejecutiva Confederal (CEC) de CC.OO. La primera Coordinadora General, elegida en la Asamblea de Barcelona en 1976, cuenta con 24 personas, ninguna mujer. En 1977 se nombra la primera Secretaria Confederal de la Mujer y el I Congreso Confederal de 1978 cuenta en su CEC con 43 personas, 3 de ellas mujeres (6,98%). Este porcentaje se mantiene más o menos inalterable hasta el 5º Congreso en el se que da un salto cualitativo al lograr el 21% de representación femenina. En los sucesivos y hasta la actualidad la representación de mujeres y hombres en la CEC cuenta con un 30% y un 70% respectivamente, aún resta un 10% para alcanzar la paridad en la Confederación Sindical de CC.OO.

La investigación sobre la revista Trabajadora permitirá conocer mejor las distintas acciones para la integración de las políticas de género en CC.OO. y en la sociedad, desde el momento en que el sindicato se constituye como un espacio de hombres y mujeres, así como el papel desempeñado por las secretarías de la Mujer, una estructura específica creada para erradicar las discriminaciones y promover la igualdad.

Otro de los aspectos que se abordan en la investigación es Trabajadora como medio de comunicación de la igualdad de género. Su lectura permite revelar el trabajo de las secretarías de la Mujer por introducir estrategias de igualdad y no discriminación en los diferentes escenarios de la actuación sindical, entre ellos y de manera preferente, en la negociación colectiva y en la concertación social.

Indagar en los contenidos de Trabajadora resulta crucial para comprender cómo han evolucionado normativas y mentalidades en aspectos tan vinculados a la consecución de la igualdad real entre mujeres y hombres, tales como la participación y representación de las mujeres en los ámbitos de toma de decisiones, la demanda de conciliación de la vida personal, familiar y laboral, la definición de la violencia de género como problema social o la necesaria incorporación de planes y medidas de igualdad a las relaciones laborales.

El protagonismo en Trabajadora ha sido siempre de las trabajadoras y de los problemas que afectan a las mujeres en un sistema jerarquizado por razón de sexo-género y los testimonios que aportan las mujeres en sus páginas, en esta corta pero intensa etapa del sindicalismo democrático, así lo confirman.

El acto de presentación del libro Trabajadora. Tres décadas de acción sindical por la igualdad de género (1977-2007) contará con la intervención de:

Jose María Fidalgo, Secretario General de CC.OO.
Alicia Gómez Montano, Directora de Informe Semanal (RTVE)
Carmen Bravo Sueskun. Secretaria Confederal de la Mujer de CC.OO.

Tendrá lugar el lunes 5 de marzo, a las 18.30 horas,

En la sede del Consejo Económico y Social (CES), c/ Huertas, nº 73, Madrid

Revista Trabajadora
c. Fernández de la Hoz, 12, 3ª planta
28010 Madrid
tfno: 917 028 176
e-mail: trabajadora@ccoo.es
http://www.ccoo.es/csccoo

Artículo publicado en Trabajadora, n. 23 (febrero de 2007)

Carmen Bravo es responsable de la Secretaría Confederal de la Mujer de Comisiones Obreras

Martes 27 febrero 2007

http://www.mujeresenred.net/article.php3?id_article=946

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