Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis No veas la TV ¡Hazla!


Categoría: MASCULINIDADES

Cómo ser padre hoy (y disfrutarlo)

bettina 14/06/2007 @ 02:16

ARTEMISA NOTICIAS

| 13.6.2007

Los padres de hoy no son los hombres severos que llegan a la noche para retar a sus hijos ni los borrados a los que los chicos sólo conocen por fotos. Todo el mundo sabe que el rol del padre está cambiando pero pocos saben bien cómo ejercerlo. En ¡Viva papá! Cómo ser padre hoy (y disfrutarlo), la autora Ana von Rebeur incluye consejos prácticos para aprender a ser padres y divertirse. Con motivo de celebrarse el próximo domingo el Día del Padre te brindamos un adelanto del libro.


Caricatura: Ana von Rebeur

--------------------------------------------------------------------------------------

Presentan libro sobre paternidad y masculinidad

bettina 30/05/2007 @ 01:07

Resumen de Cimacdiario, Vol 47, Envío 52

-- Jóvenes, más proclives a la equidad de género

México DF, 28 mayo 07 (CIMAC).- "Ser padres, esposos e hijos: prácticas y
valoraciones de varones mexicanos" es el título del libro que ayer se
presentó en el Colegio de México (Colmex), a través del Centro de Estudios
Demográficos, Urbanos y Ambientales y el Programa de Salud Reproductiva y
Sociedad, informó NotieSe.

Algunos de los temas que aborda el texto son: la vida extramarital
masculina en tiempos de VIH/SIDA; el comportamiento reproductivo de los
varones residentes en entidades federativas marcadas por altos niveles de
marginación; experiencia y valoración de la paternidad en algunos hombres
de los sectores medios y altos de la Ciudad de México; las diferencias
paternas en la crianza de hijas e hijos, y el ejercicio de la paternidad en
varones con hijas o hijos con discapacidad.

El libro es una compilación coordinada por los académicos Juan Guillermo
Figueroa, Lucero Jiménez y Olivia Tena, y los diversos trabajos de
investigación que contiene abordan el fenómeno complejo de la paternidad
desde ángulos filosóficos, sociológicos, antropológicos, demográficos y
psicológicos.

Al respecto, la psicóloga Elena Urrutia, fundadora del Programa
Interdisciplinario de Estudios de la Mujer del Colmex, al parafrasear el
enunciado de Simone de Beauvoir "la mujer no nace, se hace", dijo que el
libro le permitió concluir: "el hombre no nace, se hace".

El texto, editado por el Colmex, hace evidente que "la participación de los
hombres en la fecundidad y la anticoncepción ha sido considerada
secundaria, menos válida. Además, las responsabilidades de crianza
mayormente recaen en la mujer. Es una visión feminizada de la
reproducción.", expuso.

También indicó que las generaciones más recientes tienen un discurso más
favorable hacia la equidad de género; que los padres jóvenes hoy día
ejercen una paternidad más cercana y afectiva con sus descendientes, y que
en algunos casos el divorcio de los progenitores constituye una verdadera
liberación para los hijos.

A su vez, el antropólogo Fernando Huerta, de la Universidad Nacional
Autónoma de México, subrayó que existe una hegemonía masculina respecto a
la iniciación sexual. "A diferencia de las mujeres, los varones tenemos el
privilegio del ensayo y el error previo. Además -ironizó- los hombres
practicamos la monogamia simultánea".

Finalmente, Juan Guillermo Figueroa se refirió a la compilación que
coordinó como un "trabajo artesanal, un diálogo colectivo. La imagen de la
portada -formada por figuras masculinas- habla de las carencias afectivas
de los varones con sus padres, de las ganas de acercarse a los propios
hijos y de no saber en algunos casos cómo hacerlo".
07/GG

Para subscribirse a través de WEB
http://listas.laneta.apc.org/mailman/listinfo/cimacdiario

-------------------------------------------------------------------------------------

Presentan libro sobre paternidad y masculinidad

bettina 25/05/2007 @ 03:38

AGENCIA NOTIESE

* Se considera secundaria participación masculina en la anticoncepción: académicos
* Varones jóvenes son más proclives a la equidad de género, aseguran

México DF, mayo 24 de 2007 (Christian Rea Tizcareño/NotieSe).- “Ser padres, esposos e hijos: prácticas y valoraciones de varones mexicanos” es el título del libro que ayer se presentó en el Colegio de México (Colmex), a través del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales y el Programa de Salud Reproductiva y Sociedad.

Algunos de los temas que aborda el texto son: la vida extramarital masculina en tiempos de VIH/sida; el comportamiento reproductivo de los varones residentes en entidades federativas marcadas por altos niveles de marginación; experiencia y valoración de la paternidad en algunos hombres de los sectores medios y altos de la Ciudad de México; las diferencias paternas en la crianza de hijos e hijas, y el ejercicio de la paternidad en varones con hijos o hijas con discapacidad.

El libro es una compilación coordinada por los académicos Juan Guillermo Figueroa, Lucero Jiménez y Olivia Tena, y los diversos trabajos de investigación que contiene abordan el fenómeno complejo de la paternidad desde ángulos filosóficos, sociológicos, antropológicos, demográficos y psicológicos.

Al respecto, la psicóloga Elena Urrutia, fundadora del Programa Interdisciplinario de Estudios de la Mujer del Colmex, al parafrasear el enunciado de Simone de Beauvoir “la mujer no nace, se hace”, dijo que el libro le permitió concluir: “el hombre no nace, se hace”.

El texto, editado por el Colmex, hace evidente que “la participación de los hombres en la fecundidad y la anticoncepción ha sido considerada secundaria, menos válida. Además, las responsabilidades de crianza mayormente recaen en la mujer. Es una visión feminizada de la reproducción.”, expuso.

También indicó que las generaciones más recientes tienen un discurso más favorable hacia la equidad de género; que los padres jóvenes hoy día ejercen una paternidad más cercana y afectiva con sus descendientes, y que en algunos casos el divorcio de los progenitores constituye una verdadera liberación para los hijos.

A su vez, el antropólogo Fernando Huerta, de la Universidad Nacional Autónoma de México, subrayó que existe una hegemonía masculina respecto a la iniciación sexual. “A diferencia de las mujeres, los varones tenemos el privilegio del ensayo y el error previo. Además –ironizó- los hombres practicamos la monogamia simultánea”.

Finalmente, Juan Guillermo Figueroa se refirió a la compilación que coordinó como un “trabajo artesanal, un diálogo colectivo. La imagen de la portada –formada por figuras masculinas- habla de las carencias afectivas de los varones con sus padres, de las ganas de acercarse a los propios hijos y de no saber en algunos casos cómo hacerlo”.

-------------------------------------------------------------------------------------

La masculinidad tóxica

bettina 04/04/2007 @ 19:32

Artemisa Noticias

Por S.S | 29.3.2007

La masculinidad tóxica. Un paradigma que enferma a la sociedad y amenaza a las personas. de Sergio Sinay, no ha tenido mucha prensa. ¿Será porque es una apuesta mucho más arriesgada y menos condescendiente con los varones que sus anteriores publicaciones?

El lo sabe, desde la introducción avisa que éste no es un libro esperanzado. Que a 15 años de haber publicado su primer libro sobre masculinidad –Esa noche no querida, al que le siguieron Elogio de la responsabilidad, Vivir de a dos, Ser padre es cosa de hombres, Hombres en la dulce espera, entre otros- está mucho más enojado que entonces. “He advertido –dice- que el mandato tradicional de la masculinidad, con su carga tóxica y perversa de machismo, no sólo no ha retrocedido, sino que se ha acentuado en los planos en donde se juega el destino colectivo (en la política nacional e internacional, en los negocios, en la cultura corporativa, en la economía, en el desarrollo y uso de la tecnología y de la ciencia, en el deporte). Lo ha hecho de un modo avieso, mimetizándose detrás de ciertos discursos supuestamente progresistas, vistiéndose con el disfraz de algunas conductas domésticas o conyugales que no sólo no significan cambios de fondo, sino que, al provocar confusión, retardan las transformaciones necesarias”.

Esta vez más que nunca Sinay sabe, y lo dice, que “cambiar un pañal no es cambiar un paradigma”. Y que ya es suficiente con tanta alabanza de los mezquinos cambios que hacen los hombres para que todo siga siendo más o menos igual.

En este libro Sinay aborda distintos males de nuestra sociedad actual y los explica desde el reinado del patriarcado, que tanto perjudica no solo a las mujeres sino a los varones mismos. Así dedica algunas páginas a hablar de por qué los hombres les temen a los médicos –porque sienten que eso los debilita y amenaza su masculinidad-, desconocen su cuerpo y sus dolencias, y qué consecuencias tiene esto sobre la vida de las mujeres que los rodean: “se convierten en las víctimas más cercanas, deben dedicar tiempo, preocupación y salud emocional para paliar la irresponsabilidad ajena”.

Otras tantas a abordar lo que él llama las cuatro P sobre las que se sostiene el paradigma de la masculinidad tóxica: producción, provisión, protección y potencia. También a hablar sobre la excesiva violencia con que se resuelven los conflictos en nuestra sociedad, lo que se traduce en más guerras, más accidentes automovilísticos (conducidos por hombres), más mujeres explotadas sexualmente, más muertes de mujeres en manos de sus parejas y varios etcéteras.

Aunque sencillo, el planteo no se basa en echarles la culpa a los varones de todos los males de la sociedad. “La violencia masculina es masculina aunque la ejerzan las mujeres”, aclara Sinay.

Ediciones B, 201 pgs.

----------------------------------------------------------------------------------

Poder, masculinidad y virilidad

bettina 16/01/2007 @ 20:00

José María Espada Calpe.

DEA y Lic. Antropología Social y Cultural.

www.heterodoxia.net

(Extracto de ponencia ofrecida en el Curso Técnico Especialista en Igualdad de Oportunidades en el Empleo, IMUMEL, 7 de Mayo de 2004, Albacete, España)

Podemos definir las masculinidades hegemónicas como aquellas ideologías que privilegian a algunos hombres al asociarlos con ciertas formas de poder. Las masculinidades hegemónicas definen formas exitosas de “ser hombre” y simultáneamente marcan otros estilos masculinos como inadecuados o inferiores. Estas serían las “variantes subordinadas” (Carrigan, Connell y Lee, 1987).

Para examinar las diferentes formas de masculinidad, Connell (Connell, 1995) desarrolla algunos conceptos como “dividendo patriarcal” o “masculinidad hegemónica”.

Dividendo patriarcal viene a significar el conjunto de ventajas que acumuladamente benefician a los hombres en comparación con las mujeres, en virtud de sus salarios más altos y mejores perspectivas de promoción.

La masculinidad hegemónica es la forma de masculinidad, dominante y culturalmente autorizada y autorizante, en un orden social determinado (digamos, sociedad).

Sin embargo, otras formas de masculinidad se generan al mismo tiempo. Por ejemplo, el producto y proceso de la cultura de los homosexuales genera una masculinidad subordinada que puede coexistir con la hegemónica para un grupo de hombres minoritario, y que, como tal, es una masculinidad marginada.

Al mismo tiempo puede funcionar una “masculinidad cómplice” propia de los hombres que aceptan y se benefician de la versión oficial, aunque no necesariamente defiendan, el “dividendo patriarcal”.

Por ejemplo, Connell observa en su investigación biográfica con hombres que han perdido su “dividendo patriarcal” –en este caso parados de larga duración-, que éstos no se adhieren por completo a las ideologías y prácticas hegemónicas, ya que, en casos, coexiste una misoginia combativa junto con la admiración de la fortaleza de las mujeres y de sus técnicas de supervivencia.

La retórica propia de las versiones hegemónicas de masculinidad es muy convincente, porque descansa sobre una mistificación de lo que significa ser un hombre, que se presenta comúnmente como un significado único, intemporal y universal.

Ciertamente el sexismo, como macroestructura de poder, genera estas ideologías que actúan extendiendo y legitimando las relaciones de poder. En este sentido la subordinación se invisibiliza y permanece en un plano no consciente. Pero el poder interpersonal no es una mera derivación de las desigualdades macroestructurales ya que es reconstruido, desafiado, adaptado, negociado y/o reafirmado en la vida cotidiana.

Según Scott (1990) todas las relaciones de poder se caracterizan por un guión (script) dual. El “guión oficial” articula, legitima y constriñe la posición superior y refuerza los mecanismos de control de los subordinados. Este guión se representa en interacciones cotidianas entre dominantes y subordinados. Sin embargo, todos los guiones oficiales tienen sus contrapartes en lo que Scott denomina “guiones ocultos” (hidden transcripts), que son creados “detrás de bastidores”, donde puede expresarse de forma segura el disentimiento con las normas dominantes.

Mediante estos guiones los débiles intentan reconstruir su dignidad y auto-valoración, e intentan maximizar sus bazas dentro de un sistema que los margina. Los discursos hegemónicos y subordinados se construyen mutuamente, de manera que aquellos que dominan un escenario concreto se encuentran también constreñidos por los guiones de sus subordinados. Éstos no permanecen totalmente pasivos ni son únicamente mistificados, sino que negocian activamente y frente a frente con los más poderosos. No existe entonces ninguna situación de dominación que permanezca estática: tanto cambios externos como las negociaciones implícitas en toda acción alteran los guiones oficiales y ocultos.

Si tomamos la lectura que Komter (Komter, 1989) hace sobre la noción Gramsciana, podemos decir que una ideología es hegemónica cuando el “acuerdo” social, que funciona en interés del grupo dominante, se presenta y percibe como supeditado al bien común. Es así como los subordinados aceptan, e identifican (aunque también modifican o rechazan) como propios, los intereses del grupo dominante. Cuando la ideología se convierte en parte del pensamiento cotidiano (suelo mental, actitud natural o conocimiento de sentido común sobre como son y deben ser las cosas), crea cohesión y cooperación allí donde, en su ausencia, existiría conflicto.

Podemos localizar las ideologías dominantes atendiendo a aquellos lugares donde han cesado de funcionar y el conflicto reprimido comienza a aflorar. La violencia aparece allí donde el poder se encuentra cuestionado y debe explicitarse para imponerse. Por esto, sugiero que debemos entender la actual ola de asesinatos de mujeres por parte de sus parejas y exparejas en el marco de la acción de cierta ideología sexista dominante que está declinando en una situación en la que las mujeres han dejado de interiorizar y de someterse a su tradicional situación de subordinación dentro de la pareja y la familia.

La ideología heterosexista dominante es una de las ideologías más arraigadas en nuestras identidades y suelo mental. En casi todas las culturas el género se divide en masculino y femenino, aunque existen casos de culturas con tres y cuatro géneros. Solemos aceptar que hombres y las mujeres se definen recíprocamente según un conjunto de características estereotipado, dicotómico, jerarquizado y naturalizado, que emerge de o se construyen sobre la base de nuestro sexo.

De hecho, en el plano del pensamiento y de la ciencia se ha venido trazando una distinción univoca entre el sexo biológico y el género. El género sería el conjunto de normas y roles creados y sancionados socialmente, que son asignados a cada uno de nosotros en función del sexo biológico, que sería lo dado e incuestionado.

Sin embargo este tipo de distinción ha sido problematizada (Van den Wijngaard, 1991). Rubin señaló que no podemos concebir la relación entre el sexo (macho/hembra) y el género (femenino/masculino) de una manera análoga a la relación entre la naturaleza y la cultura, ya que el sexo en sí (macho/hembra), lejos de tener una entidad intrínseca biológica o esencial de ningún otro tipo, se trata de una potente metáfora para la diferencia en Occidente, cuyo uso debe ser comprendido en término de especificidades históricas y etnográficas.

Para Cornwall y Lindisfarne (1994), el uso de esta dicotomía, así como de las categorías analíticas “roles de género”, “orientación sexual” y “sexo biológico” implican una falsa dicotomía entre el cuerpo sexuado y el individuo “marcado por el género” (gendered individual). En la asociación macho-hombres-masculinidad y hembra-mujeres-feminidad, los términos no se superponen necesariamente. Cada término de las dos triadas posee múltiples referentes que desdibujan, cualifican y crean posibilidades de interpretación ambiguas dependiendo de los escenarios sociales.

Es cierto que el uso convencional de las categorías virilidad-hombría-masculinidad está sujeto a una serie de premisas. Generalmente las identidades de género dependen de la adquisición de una serie de atributos sociales apropiados. La anatomía, comportamiento y deseos convergen haciendo que la “orientación sexual” e identidad “normal” sean la heterosexualidad coital.

Leer más

http://www.telefonica.net/web2/sword/default.htm