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Categoría: ESTUDIOS SOCIALES

Agua y Género

bettina 15/05/2008 @ 03:21

Artemisa Noticias 

Adelanto: Agua y género, elementos para la reflexión

| 12.5.2008

Recoger y almacenar el agua, cuidar de los hijos, cocinar, limpiar, velar por la sanidad del entorno y administrar este recurso escaso, forman parte de las responsabilidades tradicionales de la mujer. Por eso son ellas las más afectadas por la alarmante disminución de las fuentes de agua. La Red TRAMA* elaboró un documento para la reflexión y discusión de la problemática, desde una perspectiva de género y en el marco de su trabajo con organizaciones de mujeres rurales. Ofrecemos un adelanto del documento que está próximo a ser editado.


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Las ciencias de la dominación mundial

bettina 13/05/2008 @ 19:36

 VOLTAIRENET.ORG

Guerra Fría psicológica


 


por Denis Boneau*

Las ciencias de la comunicación, cuyo desarrollo ha dirigido la CIA a partir de los años 50, han sido un instrumento esencial de la «guerra psicológica» contra los gobiernos prosoviéticos y los países resistiendo al dominio de los EEUU. En colaboración entre el ejército US y los servicios secretos, los especialistas del comportamiento ayudaron a recoger información sobre «el enemigo», a elaborar la propaganda atlantista (OTAN), a prevenir el surgimiento de movimientos de liberación hostiles a Washington, llegando incluso a servir de consejeros a los expertos en torturas. Esta «alianza entre lo científico y lo político» dio lugar a un dispositivo que aún se utiliza hoy en día para difundir la voz de Estados Unidos por el mundo.
Denis Boneau
Periodista francés, miembro de la sección francesa de la Red Voltaire
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Monsiváis por sí mismo

bettina 13/05/2008 @ 18:45

LETRA S -   http://www.jornada.unam.mx/2008/05/08/ls-principal.html

Citas con Carlos Monsiváis

Medio siglo de activismo. Desde el apoyo a los movimientos ferrocarrilero y magisterial hasta su compromiso de todos los días en la lucha contra el sida, Carlos Monsiváis ha representado en México la expresión más firme y perdurable de la solidaridad. En este texto Alejandro Brito ofrece el perfil del interlocutor más generoso de feministas y minorías sexuales, también su crítico más severo. En ocasión de sus setenta años, el saludo amistoso de Letra S a su fundador, colaborador y crítico más persistente, incluye una selección mínima de sus aforismos y frases memorables.Carlos Monsiváis es el activista de todas las causas justas, lo que en el país de la impunidad equivale a decir de todas las causas perdidas. A él le gusta bromear al respecto y jactarse de contar con el récord de que ninguna de las innumerables causas que ha apoyado, ha ganado.Pero Monsiváis no es un buscador de causas, las causas lo buscan a él. Por la estancia de Portales han pasado feministas a favor del libre aborto, abogadas de víctimas de violaciones, estudiantes huelguistas, representantes de asociaciones defensoras de las pequeñas especies, maestros disidentes, promotores culturales marginales, roqueros, ecologistas, activistas gay, lesbianas y de lucha contra el sida, y hasta del movimiento contra las corridas de toros. Y él admite su debilidad: simplemente no puede decir no. A Monsiváis le va bien la frase de André Gide: “Basta con un buen observador para hacer un gran sabio”. Monsiváis es un observador muy agudo de los procesos sociales; es el crítico cultural más relevante de la realidad mexicana. Y contrario a lo que su razón le dicta, Monsiváis es un optimista irredento. Para decirlo en sus propias palabras, su ánimo “vive el pesimismo de la mente y el optimismo de la voluntad”. Es un humanista radical que confía plenamente en la acción y respuesta comunitarias. En particular, la catástrofe del sida lo mueve a ser parte de la respuesta social y comunitaria. El lado optimista de su ánimo lo involucra en innumerables acciones contra el sida, y en la fundación de este suplemento trece años atrás.

La homofobia ha sido el centro de los intentos por moralizar al sida, y por ello será uno de sus temas recurrentes. Monsiváis es quien ha contribuido en mayor medida en México a lo que él mismo llama “el arrinconamiento social del prejuicio” hacia las minorías sexuales. Es el primero en llamar la atención pública sobre este “fenómeno que no tiene que ver con el derecho a la antipatía, sino con el ejercicio de la intolerancia”, y en superar las limitaciones semánticas del término y ensanchar su definición: “Homofobia es la movilización activa del prejuicio, la beligerancia que cancela derechos y niega con declaraciones lesivas y/o con actos la humanidad de los disidentes sexuales.” Monsiváis ha insistido en que el arraigo y la adopción del término homofobia, una de las grandes señales de identidad de la derecha, por parte de la sociedad mexicana marcarán el avance de la tolerancia.

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Bolivia: Grave fractura

bettina 12/05/2008 @ 01:11

- - - Servicio Informativo "Alai-amlatina" - - -

Rodrigo Montoya Rojas

ALAI AMLATINA, 09/05/2008, Lima.- ¿Sabían ustedes lectoras y lectores que la primera constitución de Bolivia (1825) fue redactada por Bolívar y sus amigos en Lima, antes de haber puesto un pie en el territorio de lo que entonces se llamaba “Alto Perú”? Prácticamente en todos los países de América Latina, quienes hicieron las constituciones fueron los criollos descendientes de españoles y portugueses. En países como Ecuador, Bolivia y Perú, no fueron invitados al banquete los llamados indios que representaban cuatro quintas o tres cuartas partes de la población. Por esta exclusión de principio nacieron los estados naciones con un estado, una nación, una lengua, una religión, ignorando por completo a los habitantes originarios. Tampoco los pueblos indígenas estuvieron en condiciones de exigir una invitación ni de presentarse al banquete republicano porque a la derrota de la primera revolución nacional indígena dirigida por Túpac Amaru y Túpaq Katari, en 1781, le siguió el exterminio de cada uno de los miembros de las familias de ambos líderes y la liquidación de todos los indígenas que habían aprendido a leer y a escribir y que podrían haber seguido su ejemplo.

Cuando Evo Morales fue candidato a la presidencia de Bolivia, los pueblos indígenas y la multitud urbana organizada le dijeron, desde El Alto: si el Movimiento al Socialismo, MAS, no nacionaliza los hidrocarburos y si no convoca a una Asamblea Constituyente te retiraremos el apoyo y exigiremos en las calles que abandones la presidencia como lo hicimos antes con los presidentes González de Lozada y Meza. Una vez elegido presidente, Evo Morales cumplió su compromiso. Logró que el Estado boliviano reciba el 82% de lo producido por las grandes empresas y que éstas se conformen con el 18 % restante. Invirtió las proporciones porque antes de su gobierno las empresas multinacionales se llevaban el 82 % y al Estado le quedaba solo el 18 %. Por esa osadía política los neoliberales que controlan gran parte de los medios de comunicación en el continente anunciaron la inminente catástrofe y desaparición de Bolivia. Por su lado, los dueños de Santa Cruz y el oriente boliviano amenazaron con dividir el país. Luego de la nacionalización de los hidrocarburos, las empresas multinacionales no se fueron del país, se quedaron porque con el simple 18 % sus negocios siguen siendo rentables.

El segundo compromiso del gobierno fue convocar a una nueva Constituyente para que por primera vez en la historia republicana de Bolivia la carta nacional sea aprobada con la participación de los pueblos indígenas y exprese plenamente sus derechos. Si desde 1825 hasta hoy la constitución sólo representa a una de las naciones bolivianas, el momento había llegado para que Bolivia sea definida como un Estado Multinacional en el que todas las naciones del país -aimara, quechua, guaraní y otras de la Amazonía- sean tomadas en cuenta y se respete sus derechos colectivos. En otras palabras, con una constitución nueva de ese tipo, terminaría el omnímodo poder de los “q’aras” (españoles y criollos) o calatos de la derecha boliviana que siempre tuvieron el poder.

Por estas dos grandes decisiones políticas la derecha boliviana quiere que el “indio” Evo Morales, ese “indio maldito” como lo llaman en Santa Cruz y en Tarija, pague su atrevimiento, sea echado de la presidencia y “se muera” si las circunstancias lo permiten. Hasta ese punto de fractura llegan el viejo racismo colonial y la política reaccionaria de la derecha sin medias tintas ni hipocresías.

Conviene recordar que a diferencia de todos los presidentes de América Latina en ejercicio de sus cargos Evo Morales ganó en primera vuelta con el 54 % de los votos. Esa es una mayoría sin atenuantes. Al convocar a la Constituyente, el MAS cometió el error de sobre valorar sus fuerzas y establecer que la nueva constitución sería aprobada por un 80 % % de los votos de la Asamblea y, luego, confirmada por un referéndum en todo el país. Nunca antes en la historia de Bolivia, alguna de sus 18 constituciones tuvo una participación indígena y una aprobación superior a 50 %. Hubiera sido suficiente que la regla fuese 50 % más uno de los votos para que sea la constitución más representativa de toda su historia. Ese pequeño gran error ha sido la tabla de salvación para que la derecha boliviana reflote tratando de bloquear la aprobación formal de la nueva Constitución y forzando una consulta popular para afirmar la “autonomía” de Santa Cruz.

Obligada por el éxito político de los pueblos indígenas, la derecha boliviana dejó atrás su viejo argumento de “una Bolivia” -la parte q’ara, blanca, o europea del país, su Bolivia- para hablar de la nación camba, en oposición a la nación aymara, admitiendo en los hechos que en Bolivia hay varias naciones y no sólo una. La revolución de 1952, destruyó el latifundismo en las tierras altas, acabando con los hacendados coloniales y con los siervos de hacienda, pero, al mismo tiempo, creó un nuevo latifundismo en el oriente al entregar grandes extensiones de tierras a los colonos que hoy son dueños de Santa Cruz y dicen pertenecer a una “nación camba”. Camba es el nombre de los colonos y habitantes de Santa Cruz, en el oriente, en oposición al Kolla o habitante andino[1]. Hace veinte años no se oía hablar de una “nación camba”; en otras palabras, la lógica parece haber sido la siguiente: “¿si los aimaras tienen una nación, por qué nosotros los cambas no tendríamos la nuestra?”. En Santa Cruz están los pozos de petróleo y en Tarija los pozos de gas, que son los recursos más importantes del país. Antes, la “rosca”, viejo nombre de la derecha boliviana, disfrutó de la plata, el estaño y otros minerales y las grandes haciendas. Cuando la mina maravillosa de Potosí agotó sus reservas después de más de cuatro siglos de explotación continua, los Andes ya no cuentan, sólo importan la Amazonía y Tarija para seguir disfrutando de la riqueza y del poder. Esos llamados “indios malditos” fueron importantes como obreros mineros, y ahora ya no los quieren y preferirían que se queden solos con sus lenguas, sus culturas, sus pobrezas y su capital, La Paz, que está a 3,600 metros de altura.

Un acontecimiento político que precipitó el repentino interés de la derecha de Santa Cruz por su autonomía y o división fue una nueva reforma agraria decretada por el gobierno de Evo Morales para expropiar las tierras sin uso de los latifundios en la Amazonía boliviana. Una vez más, se trata de defender sus intereses.

El concepto de autonomía está en el centro del debate político. Se puede tener autonomía dentro de un mismo Estado multinacional, tal como lo establece la nueva constitución boliviana y se puede reclamar autonomía como pretexto para dividir un Estado y crear otro, tal como quieren los cruceños que ya no se sienten bolivianos. Por ese camino, el concepto de autonomía sería sinónimo de división y si así fuera se trata de un contrasentido conceptual. Rubén Costas, el prefecto de Santa Cruz, dijo en la celebración de de la victoria, el domingo 4 de mayo:

“Hoy iniciamos el camino hacia una nueva República, hacia un moderno Estado que en principio se formará con los cuatro departamentos autónomos hasta convertir a Bolivia en el Estado unitario más representativo de toda América Latina…Con el voto se ha consolidado el inicio de la reforma estructural de mayor trascendencia en nuestra patria. Las urnas han dado su veredicto; los emisarios del mal no pudieron imponer su rencor y su odio. Hoy hemos logrado una página gloriosa en la memoria nacional para construir una patria nueva con responsabilidad, con unidad. Debemos felicitarnos por haber reafirmado nuestro compromiso con la democracia”, Citado por el periodista boliviano Alex Contreras en su artículo “Bolivia dividida” (ALAI, América Latina en Movimiento,05-05-2008).

Con el lenguaje de Bush este prefecto cree que Evo Morales y su gobierno son parte del “eje del mal”. Los ángeles del bien serían los rebeldes de Santa Cruz que anuncian una nueva república, guardando para sí el nombre de Bolivia, su Bolivia, y esperando que los pueblos andinos busquen otro nombre o se llamen algo así como Bolivia 2 o Bolivia kolla. Hace tres años, oí en Santa Cruz y en La Paz las primeras versiones sobre una posible división del país: los extremistas cambas decían que Brasil podría anexar Santa Cruz y Argentina recuperaría Tarija. No me parece políticamente serio creer que los gobiernos de Brasil y Argentina estén dispuestos a tal despropósito Tal vez, el objetivo mayor de la derecha boliviana sea sacar a Evo Morales de la presidencia antes que dividir el país. Hay, por su puesto, fracciones de derecha en La Paz, Cochabamba o Sucre que están en el centro del conflicto, del mismo modo que hay un pueblo en la media luna amazónica con firmes lazos de parentesco con los Kollas de las tierras altas. Ya sabemos que las fronteras y los territorios de los países no son definitivas, que se provoca guerras para cambiar los mapas y se asesina presidentes para despejar el camino de quienes se niegan a perder el poder que tienen o de quienes tratan de recuperar el poder que perdieron.

Este es el conflicto profundo que vive Bolivia: de un lado, una derecha -reaccionaria y racista hasta la médula- que quiere seguir disponiendo de la riqueza y del poder sin aceptar que los pueblos indígenas existen y tienen derechos que defender; del otro, un pueblo indígena y no indígena que reclama sus derechos y exige que Bolivia sea también su país. El germen de la división, sembrado desde la invasión española, se expande y multiplica. ¿Qué voluntad de diálogo puede haber si se afirma que los otros son parte del eje del mal? La unidad y el entendimiento dependen del respeto de los otros. En tiempos de graves fracturas sociales el respeto no tiene por donde aparecer.

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[1] Hay una doble lectura sobre la orientación de los brazos de la enorme estatua de Cristo que los católicos pusieron en Santa Cruz: “Collas, no tienen sitio aquí”, y, “Collas, pasen, bienvenidos”. El domingo pasado el arzobispo de la Paz votó por “la autonomía”.

- Rodrigo Montoya Rojas es antropólogo y profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Lima. Perú.

Más información: http://alainet.org
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Agencia Latinoamericana de Informacion
email: info@alainet.org
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POLÍTICA: 1968 y la década del caos

bettina 11/05/2008 @ 20:06

IPS

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=88360
Por Mario Osava


RÍO DE JANEIRO, may (IPS) - 1968 es un año símbolo, pero no necesariamente un año síntesis. Acontecimientos espectaculares, violentos y multitudinarios le imprimieron el sello de revolucionario, pero definir la naturaleza de esa revolución es lo arduo. Los enigmas y las polémicas se han hecho interminables.

Ampliar el foco a la década ayuda a entender el contexto en el que 1968 ingresó a la historia, con la insurrección estudiantil de mayo en Francia, la invasión de tropas soviéticas a Checoslovaquia, y la ofensiva del Tet que determinó la derrota de la intervención estadounidense en Vietnam. Algunos autores franceses se refieren a los "años 1968".

Años más o menos, en la década de 1960 surgió en Italia la reacción contra los manicomios, se vivió el auge de las luchas negras por los derechos civiles en Estados Unidos, nacía el movimiento de los homosexuales, el feminismo se volvía más complejo, ampliando sus objetivos de la simple igualdad a la equidad de género y los derechos reproductivos. El ecologismo daba sus primeros pasos, despertando a la importancia vital de la diversidad biológica.

El reconocimiento de la diversidad como valor y principio vital, contrariando siglos de entronización de la homogeneidad --"masificación" era el término de la época-- fue una transformación que el mundo sufrió en aquella década.

Pasó a estar a la orden del día el respeto a la diversidad étnica, sexual, humana, biológica, de pensamiento, religiosa, cultural. En este aspecto, el tropicalismo brasileño estuvo más acorde con los nuevos tiempos que otras corrientes artísticas y que los propios militantes revolucionarios.

La industrialización de las sociedades había exacerbado la esquematización de casi todo, en nombre de la productividad. La familia debía tener padre, madre y dos hijos (desde el salario mínimo hasta los automóviles fueron concebidos para cuatro personas), la escuela era una fábrica de profesionales calificados. Casas, ropas, comidas, carreras, todo lo más parecido posible, hecho en una línea de producción.

El ideal de uniformización no tenía ideología, de allí que el comunismo lo llevara más a fondo, con la vigencia de partidos únicos que intentaban extirpar las ideas disidentes.

Esta tendencia se hizo más evidente en la alimentación, por ejemplo. En el transcurso de su historia, la humanidad se alimentó de unas 10.000 especies vegetales, hoy reducidas apenas a 150, y con más de la mitad del volumen consumido concentrado en sólo cuatro: arroz, papa, maíz y trigo. Este es uno de los factores de la actual crisis alimentaria.

Las nuevas perspectivas de supervivencia de los indígenas con sus lenguas y culturas, como pueblos con identidad propia, también son producto de la "revolución de la diversidad" que puede ubicarse en los años 60, así como la libre opción sexual, la ciudadanía de las personas con deficiencia y la idea de inclusión en general.

El ser indígena ya no es, como se creía, un estadio prehistórico que se supera con la extinción o la asimilación.

No se trata sólo de valores o derechos reconocidos, sino también del enriquecimiento de la humanidad, de mayor creatividad y, a menudo, de nuestra supervivencia. Pero son ideas que demoran en arraigar. Sólo ahora, Bolivia y Ecuador buscan definirse como estados plurinacionales, y en Brasil aún hay generales que ven los territorios indígenas en la frontera como amenazas a la soberanía nacional.

América Latina obtuvo su potencial de agitación política con la Revolución Cubana y el "Ché" Guevara asumiendo la misión de diseminar guerrillas, hasta ser asesinado en 1967 en Bolivia. Los grupos insurgentes se volvieron habituales, inclusive en la próspera Europa.

La rebelión de 1968 devino pandémica sobre todo por el movimiento estudiantil. En Brasil desafió a la dictadura con la "Passeata dos Cem Mil" en Río de Janeiro y con otros choques callejeros con la policía, hasta la captura y prisión de toda su dirigencia en octubre de aquel año.

En México, los estudiantes tuvieron como respuesta la masacre de la plaza de Tlatelolco, con decenas o cientos de muertos, nunca se ha sabido con certeza. Alemania, Estados Unidos, Italia, Japón y otros países ricos y democráticos también reprimieron con violencia a sus jóvenes.

El mayo francés fue emblemático por la amplitud de la sublevación y de los cuestionamientos. Las barricadas de París contagiaron a millones de trabajadores que paralizaron el país, ocupando unas 300 fábricas. "Prohibido prohibir", "abajo el Estado", "la imaginación al poder", "sé realista, pide lo imposible" o "no confíes en nadie mayor de 30 años" fueron lemas imperativos de los manifestantes.

La furia del rechazo a todo fue el grito de libertad de una juventud emergente que ya no podía tolerar las camisas de fuerza heredadas.

La píldora anticonceptiva existía desde 1960, pero la moral vigente reprimía el sexo. Nada de relaciones sexuales antes del casamiento. Las religiones eran omnipresentes y castradoras. Ser ateo era casi un crimen. Y el pelo largo una señal de delincuencia. El orden jerárquico era absoluto, casi militar, en las relaciones familiares, laborales y escolares y entre el Estado y la sociedad.

Europa prosperaba, con un sistema de protección social sin precedentes. Pero era una euforia de reprimidos, al menos para los estudiantes.

Hoy cuesta imaginar que la segregación racial era legal en muchos estados estadounidenses hasta 1964, cuando se aprobó la Ley de Derechos Civiles, reivindicación del movimiento negro cuyas protestas se volvieron masivas a partir de 1955. En aquel año, Rosa Parks se negó a ceder su asiento en el autobús a un blanco, iniciando una rebelión contra la ley segregacionista de Alabama. En 1968 fue asesinado Martin Luther King, el principal líder negro.

La intolerancia reinante se agravaba por la guerra fría, que aterrorizaba al mundo con la inminencia de una conflagración nuclear y cercenaba la actividad y las ideas políticas con las "fronteras ideológicas".

En Brasil o se era parte de la " civilización occidental, cristiana y democrática" o comunista, y por tanto sujeto a prisión y torturas a partir de 1964.

La cosa no era muy diferente del otro lado de la "cortina de acero". La invasión de Checoslovaquia en agosto de 1968 sofocó un intento de flexibilizar el régimen con un "socialismo de rostro humano". Muchas insurgencias de entonces fueron esfuerzos para crear un socialismo distinto del soviético, y en ese aspecto la Revolución Cubana fue una esperanza frustrada.

Pero fue también una época extremadamente creativa. No sólo dio origen a los más diversos movimientos, sino a una gran variedad de nuevas ideas y creaciones artísticas. Los grandes compositores populares brasileños surgieron en aquellos años, así como el educador Paulo Freire, la iglesia progresista, la Teología de la Liberación.

Era un período de utopías, esperanzas y generosas entregas. En África nacían nuevos países independientes, algunos luego de sangrientas guerras anticoloniales, como Argelia --con un millón de muertos--, y con promesas revolucionarias. También se intentaban "revoluciones pacíficas", como la elección de Salvador Allende en Chile, en 1970.

Fueron ilusiones, en la mayoría de los casos. Allende murió en el golpe de Estado de Augusto Pinochet, en 1973. Los gobiernos africanos autoproclamados marxistas eran una imposibilidad que acabó en guerras internas y corrupción. Muchos manifestantes del mayo francés saludaron la Revolución Cultural china, ignorando que ella entrañaba la negación del espíritu libertario de los estudiantes.

No por casualidad, también en los años 60 se desarrolló la "teoría del caos", o de los sistemas dinámicos no lineales. Esos estudios constataron que pequeñas alteraciones en un sistema, antes consideradas despreciables, pueden alterar por completo el resultado. Es el llamado "efecto mariposa", el aleteo que puede provocar tempestades del otro lado del mundo, un grado de incertidumbre que fue incorporado a las ciencias.

"Todos somos sujetos" fue uno de los gritos de 1968. El estudiante no es un "pre-ciudadano" aún en formación. Las minorías, las mujeres, todos son actores relevantes y con causas propias.

Se rompieron también las amarras de la izquierda. La revolución y la lucha por conquistas sociales dejaron de ser privativas de los obreros y los sindicatos, como postulaban los marxistas. Los movimientos sociales se multiplicaron y ganaron las calles, desembocando en la fragmentación actual. El mundo siempre fue un mosaico no lineal, sólo que hasta entonces no era reconocido como tal.

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El capitalismo del desastre

bettina 09/05/2008 @ 03:22

Publicado en Antroposmoderno el 28/04/08

Entrevista a Naomi Klein por Ivana Costa

 

La periodista y activista canadiense, autora del exitoso No Logo, reiteró que el proceso de globalización lleva este mundo al desastre. Las políticas neoliberales, señaló, son terapias de shock que desarticulan la resistencia. Entusiasmada con los movimientos originados por la crisis de 2001 en la Argentina, hoy dice que han desilusionado, pues no cumplieron con las expectativas.

http://antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=1145

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Cine español

bettina 07/05/2008 @ 00:28

Para RIMA desde Ciudad de Mujeres.
Publicado: Mar May 06, 2008 5:42 pm  

 El cine español, condicionado por la visión masculina

Entre 2000 y 2006, el 62% de las películas tuvieron a un hombre como protagonista

El cine no refleja la realidad del mundo sino que la distorsiona. La imagen que ofrece de las mujeres está condicionada por la mentalidad masculina que preside todos los ámbitos de la industria cinematográfica, pues casi todas las categorías profesionales están ocupadas, sobre todo, por hombres. Ellos realizan el 85,3% de las tareas artísticas, el 94,9% de las directivas y el 80,1% de las técnicas.

Las mujeres predominan en profesiones especializadas determinadas (75%), en concreto, en peluquería, maquillaje y vestuario.

Éstos son algunos de los resultados del estudio 'Mujeres y hombres en el cine español' presentado en el Instituto de la Mujer por la presidenta de este organismo, Rosa Peris, y la investigadora principal, Fátima Arranz, profesora del departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense.

Para Rosa Peris las mujeres deben estar presentes en el cine porque el medio audiovisual tiene la capacidad de interpretar la realidad que nos rodea y debe contar con la mirada femenina para ofrecer una visión igualitaria alejada de estereotipos sexistas.

"El cine nos permite adquirir las herramientas con las que pensamos, modela conductas y crea identidades", agregó Peris, de ahí que considere necesario que las mujeres formen parte de la creación. Para mejorar los niveles de igualdad en el mundo del cine, la directora del Instituto instó a las cineastas a tomar conciencia de la situación y a organizarse para defender sus derechos a través de redes de apoyo.

La sugerencia de Rosa Peris coincide con una de las sugerencias realizadas por las implicadas en el estudio en la 'Guía de recomendaciones' que han elaborado con los resultados en la mano. También están de acuerdo en que la Ley de Igualdad ayudará a impulsar el desarrollo profesional de las cineastas y proponen extender a las mujeres las medidas de acción positiva que ya existen para ayudar, por ejemplo, a la juventud que empieza en la profesión.

En este sentido, Fátima Arranz recordó que la Ley Miró creada en 1984 para impulsar el trabajo de directoras y directores jóvenes "tuvo su efecto" y favoreció que las y los debutantes obtuvieran subvenciones que se tradujeron en un aumento significativo del número de óperas primas en las salas.

Respecto al debut de cineastas, el estudio señala un descenso en la entrada de nuevas realizadoras en el periodo 2000-2006, con un 10,4% de mujeres en un total de 355 debutantes, respecto a las década de los 90, en la que las mujeres dirigieron el 17,08% de las primeras obras.

La investigación, llevada a cabo sobre una muestra de 42 películas realizadas entre el año 2000 y el 2006, deja también patente la discriminación por género en otros ámbitos, como la interpretación, donde la mayoría son hombres (442 mujeres frente a 764 hombres en 2006). Asimismo, destaca que de las 49 películas realizadas en estos 6 años, 29 fueron dirigidas por varones y más de un millón de personas vieron 26 de ellas. Sin embargo, hubo 13 dirigidas por mujeres que fueron vistas por cien mil personas.

Entre todas estas películas hay 26 largometrajes con protagonista masculino y el 79,3% fueron dirigidas por hombres frente al 23% que lo hicieron mujeres.

Respecto a los personajes femeninos, señala que no suelen aparecer tomando iniciativas propias ni decisiones más allá del terreno erótico o amoroso, como tampoco las vemos solventando una situación de conflicto.

Los comentarios machistas siguen siendo habituales en las películas dirigidas por hombres y la violencia contra las mujeres se muestra con mirada negativa en el 100% de las películas dirigidas por mujeres, mientras que los directores la reprueban sólo en un 25% de los casos.

A la presentación del estudio han asistido directoras de cine, miembros de la asociación de Mujeres Cineastas y de los Medios Audiovisuales (CIMA), como Icíar Bollaín y Patricia Ferrera. Bollaín ha subrayado el ingente número de largometrajes infantiles que reproducen estereotipos sexistas de toda la vida, con niños protagonistas y niñas que no forman parte del relato de la historia.

AmecoPress
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El “Sumak Kawsay”

bettina 07/05/2008 @ 00:26

- - - Servicio Informativo "Alai-amlatina" - - -

El “Sumak Kawsay” (“Buen vivir”) y las cesuras del desarrollo

Pablo Dávalos

ALAI AMLATINA, 06/05/2008, Quito.- De todos los conceptos creados desde la positividad de la economía neoliberal, el concepto de crecimiento económico como base del desarrollo social es, de hecho, uno de los que más connotaciones simbólicas y políticas posee. Es un concepto hecho a la medida de las ilusiones y utopías del neoliberalismo y del capitalismo tardío. Con la misma fuerza que el creyente cree en la epifanía de la voluntad divina, el economista neoliberal, cree en las atribuciones y virtudes mágicas que tiene el crecimiento económico. Es una especie de doximancia en la que la sola enunciación del crecimiento económico se convertiría en taumaturgo de la realidad.

Esta noción del crecimiento económico recupera las necesidades políticas del neoliberalismo, y, para legitimarse, apela al concepto decimonónico e iluminista del “progreso”. En efecto, desde esta perspectiva el crecimiento económico sería otro símbolo de progreso y éste, por definición, no admite discusiones. De esta manera, el neoliberalismo pretende tejer una solución de continuidad histórica con el iluminismo y con las promesas emancipatorias de la modernidad. En la simbólica moderna, toda persona, o todo pueblo, al menos teóricamente, quiere progresar, quiere “salir adelante”; quiere “superarse”. Para el neoliberalismo, poner trabas al progreso es ser retardatario. Poner trabas al crecimiento es una aberración de los pueblos “atrasados” que, de forma imperativa, deben modernizarse. Oponerse al desarrollo, por tanto, es antihistórico. Estar en contra del crecimiento económico es síntoma y signo de oposición al cambio.

Pero el crecimiento económico, vale decir el desarrollo, por antonomasia es obra de los mercados y, a su vez, de las empresas privadas. La empresa privada (y en su forma más moderna: la corporación), gracias al discurso neoliberal del crecimiento económico se creen portadoras de una misión de trascendencia histórica: asegurar el cumplimiento de una de las promesas más caras de la modernidad capitalista: el progreso económico en condiciones de libertad individual.

En esta noción de crecimiento y desarrollo económico el discurso neoliberal crea un fetiche al cual rinde tributos, oraciones, y penitencias. El crecimiento económico, según la doctrina neoliberal, resolverá por sí solo los problemas de la pobreza, iniquidad, desempleo, falta de oportunidades, inversión, contaminación y degradación ecológica, etc.

El crecimiento económico se convierte en la parusía del capital. En el horizonte utópico hacia el cual necesariamente hay que llegar, a condición de que, obviamente, se dejen libres los mercados y que el Estado respete las reglas de juego del sector privado. En la teología del neoliberalismo, la parusía del crecimiento económico solo puede provenir de la mano invisible de los mercados. Gracias a esta noción de crecimiento económico, el neoliberalismo puede deconstruir aquellos modelos económicos y sociales que comprendían la intervención del Estado; y posicionar su proyecto político como un modelo de crecimiento por la vía de los mercados. El crecimiento económico, en las coordenadas teóricas y políticas del neoliberalismo, permite desarmar aquellas nociones de planificación social, de bienes públicos y solidaridades colectivas que formaron parte del debate político latinoamericano y mundial, antes de la “larga noche neoliberal”.

Ahora bien, la teoría del crecimiento económico por la vía de los mercados y como base del desarrollo, es una invención reciente. Su formulación como parte de las teorías del desarrollo y su reformulación como propuesta de mercados libres y competitivos como único espacio histórico posible del desarrollo económico, está relacionada con la contrarrevolución monetarista de Friedman y de la Escuela de Chicago, producida en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado.

En realidad, el crecimiento como dispositivo conceptual del desarrollo neoliberal, es un argumento vacío. En efecto, el crecimiento económico, strictu sensu, no existe. Lo que existe es la acumulación del capital, y el capital no es ni una cosa ni un conjunto de objetos, es una relación social mediada por la explotación y la reificación. La acumulación del capital implica, por definición, la ampliación de las fronteras de la explotación y de la enajenación humana. A más crecimiento, más acumulación de capital, y, por tanto, más explotación, más degradación, más enajenación.

El desarrollo basado en la noción neoliberal del crecimiento económico, es un discurso mentiroso y encubridor de las relaciones de poder que genera la acumulación del capital en su momento especulativo. El crecimiento económico como teleología (o como finalidad) social y fetichismo de la historia es un dispositivo simbólico y epistémico que tiene una función política: aquella de generar los consensos necesarios para posibilitar la acumulación del capital en su momento especulativo y neoliberal.

Tiene también una función histórica: aquella de cerrar los espacios de posibles humanos en las coordenadas de la economía y del mercado. El neoliberalismo es el fin de la historia moderna. No hay nada más allá del fin de la historia: las utopías desaparecen y las metanarraciones de la modernidad se fragmentan. En el mundo neoliberal se han cumplido con las promesas emancipatorias de libertad y progreso. Sin embargo, esa libertad y progreso son puestas en las perspectivas del mercado y la libre empresa, y el ser humano que mide a su condición humana en la reificación de las cosas, ya fue cuestionado por los filósofos marxistas de la Escuela de Frankfurt, además, el discurso del crecimiento económico ha sido objeto de un intenso cuestionamiento, desde Iván Illich, Arnold Naess, Herbert Marcuse, hasta Arturo Escobar y Serge Latouche, entre otros.

La colonización epistemológica producida por el discurso del crecimiento económico ha neutralizado la capacidad que tendría la humanidad en repensar las alternativas al capitalismo. Quizá es más difícil desaprender que aprender. Para salir de esta colonización, quizá sea necesario un largo trabajo de olvido sobre todo aquello que aprendimos a propósito del desarrollo y del crecimiento. Superar esta cesura epistémica es una de las tareas más complejas del presente porque la razón siempre es autorreferencial, y la analítica del crecimiento económico ha hundido sus raíces en la episteme moderna incluida en sus propuestas emancipatorias.

Todos estos procesos no pueden mantenerse sin la utilización estratégica de la violencia. El libre mercado necesita de la violencia como la vida necesita del oxígeno. A más libre mercado más violencia. Todas las reformas neoliberales del crecimiento económico han sido impuestas y se mantienen desde la violencia. La violencia asume el formato de la política como una extensión de la guerra, y ésta como una condición hobbesiana de existencia. El desarrollo y el crecimiento económico fragmentan al hombre de su sociedad y lo inscriben en una relación marcada, precisamente, por la violencia. La libertad de los mercados implica cárceles, persecución, terrorismo de Estado, torturas, genocidios, impunidad. El crecimiento económico es violento por naturaleza. Generar violencia y administrarla políticamente, bajo una cobertura de democracia, ha sido uno de los desafíos más importantes del neoliberalismo. El concepto neoliberal que permitió la domesticación de la política, incluido el sometimiento de la democracia a las coordenadas del mercado, ha sido aquel del Estado social de derecho.

Está en juego la pervivencia del hombre sobre la Tierra. El discurso neoliberal del desarrollo basado en el crecimiento económico no puede tener una segunda oportunidad. Si se la damos quizá sea demasiado tarde para nuestro futuro. Su legado de destrucción ambiental, degradación humana, violencia social, colonización de las conciencias, terrorismo de Estado, genocidios, expulsión de pueblos enteros, guetización, entre otros aspectos, hacen imperativo (casi como los imperativos morales de Kant), que busquemos alternativas al desarrollo en su conjunto.

El Presidente boliviano Evo Morales, indígena de procedencia aymara, ha dicho que hay que pensar en superar al capitalismo como sistema social e histórico. Los indígenas del Ecuador, a inicios de los noventa, y en la línea de repensar las alternativas al capitalismo como sistema, produjeron uno de los conceptos políticos más complejos de la era presente: el Estado Plurinacional, que obliga a reconsiderar los contenidos que fundamentan al contrato social y a la sociedad en su conjunto. Los zapatistas mexicanos desafiaron a las tradicionales teorías del poder cuando expresaron su mandato político como: “mandar obedeciendo”.

Son los mismos indígenas de Bolivia, Ecuador, y Perú, los que ahora proponen un concepto nuevo para entender el relacionamiento del hombre con la naturaleza, con la historia, con la sociedad, con la democracia. Un concepto que propone cerrar las cesuras abiertas por el concepto neoliberal del desarrollo y el crecimiento económico. Han propuesto el “sumak kawsay”, el “buen vivir”.

Es probable que la academia oficial, sobre todo aquella del norte, sonría condescendiente, en el caso de que logre visibilizar al concepto del buen vivir, y que lo considere como un hecho anecdótico de la política latinoamericana. Sin embargo, es al momento la única alternativa al discurso neoliberal del desarrollo y el crecimiento económico, porque la noción del sumak kawsay es la posibilidad de vincular al hombre con la naturaleza desde una visión de respeto, porque es la oportunidad de devolverle la ética a la convivencia humana, porque es necesario un nuevo contrato social en el que puedan convivir la unidad en la diversidad, porque es la oportunidad de oponerse la violencia del sistema.

Sumak kawsay es la expresión de una forma ancestral de ser y estar en el mundo. El “buen vivir” expresa, refiere y concuerda con aquellas demandas de “décroissance” de Latouche, de “convivialidad” de Iván Ilich, de “ecología profunda” de Arnold Naes. El “buen vivir” también recoge las propuestas de descolonización de Aníbal Quijano, de Boaventura de Souza Santos, de Edgardo Lander, entre otros. El “buen vivir”, es otro de los aportes de los pueblos indígenas del Abya Yala, a los pueblos del mundo, y es parte de su largo camino en la lucha por la descolonización de la vida, de la historia, y del futuro.

Es probable que el Sumak Kawsay sea tan invisibilizado (o lo que es peor, convertido en estudio cultural o estudio de área), como lo fue (y es) el concepto del Estado Plurinacional. Mas, en la prosa del mundo, en su signatura de colores variados como el arcoiris, en su tejido con las hebras de la humana condición, esa palabra, esa noción del “buen vivir”, ha empezado su recorrido. En los debates sobre la nueva Constitución ecuatoriana, junto a los derechos de la naturaleza y el Estado Plurinacional, ahora se ha propuesto el Sumak Kawsay como nuevo deber-ser del Estado Plurinacional y la sociedad intercultural. Es la primera vez que una noción que expresa una práctica de convivencia ancestral respetuosa con la naturaleza, con las sociedades y con los seres humanos, cobra carta de naturalización en el debate político y se inscribe con fuerza en el horizonte de posibilidades humanas.

- Pablo Dávalos es economista y profesor universitario ecuatoriano.

Texto completo en: http://alainet.org/active/23920

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Entrevista

bettina 05/05/2008 @ 14:46

Para RIMA desde Ciudad de Mujeres

Entrevista a Marian: Sencillamente fantástica

La experta en coeducación subraya que la ciudadanía y la convivencia pasan por la educación en igualdad, a la que la administración está obligada por tres leyes orgánicas

Marian Moreno Llaneza es asesora del Servicio de Evaluación de la Consejería de Educación del Principado de Asturias, comunidad en la que acaban de poner en marcha un programa pionero en España y en Europa de evaluación y diagnóstico de la competencia social y ciudadana en treinta centros escolares para conocer las actitudes, el conocimiento y las competencias que tiene el alumnado en civismo, algo que será obligatorio en España a partir del 2009.

Ayer participó en el curso de Educación para la Ciudadanía que imparte el sindicato Stele en la Fundación Sierra-Pambley. Moreno plantea la aplicación de la perspectiva de género a la competencia social y ciudadana, que forma parte de las ocho aptitudes básicas que se exigirán al alumnado en toda la Unión Europea.

Ver la entrevista en:

http://www.ciudaddemujeres.com/ciudades/Aviles/?p=1945
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La revolución de la pobreza

bettina 04/05/2008 @ 15:53

La Gaceta

Domingo 4 de Mayo de 2008
Literario

ALVARO JOSE AURANE

Licenciado en Comunicación Social, columnista político de La Gaceta y profesor de Historia Contemporánea en la Unsta.

http://www.lagaceta.com.ar/vernota.asp?id_seccion=109&id_nota=269818

Por Alvaro José Aurane para LA GACETA - Tucumán. Con la oficialización de los denominados “pecados sociales”, la pobreza confirma la expansión de sus fronteras. Ya no se limita a lo material, sino que ha llegado al campo de la espiritualidad. Luego, no se contenta con ser sólo un elemento de la realidad: aspira a dominar la realidad misma.

“Un hombre muy pobre y su pequeño hijo, naturalmente más pobre que el padre, encontraron unos hombres que transportaban un cuerpo. ‘¿Adónde llevan ese muerto?’ -preguntó el niño con la única neurona que no había sido disminuida por el hambre. ‘Lo llevamos a un lugar donde no hay nada de comer, ni de beber. A un lugar donde no hay tejado, ni fuego, ni tapices, ni esteras’, le contestaron. ‘Entonces -dijo el niño-, lo están llevando a mi casa’.” Jean-Claude Carrière, “El Círculo de los mentirosos”.