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Categoría: EDUCACION

Una vida consagrada a la educación y la autonomía de las mujeres

bettina 30/08/2009 @ 19:22

BOLETÍN IESALC INFORMA No. 199 - ESPAÑOL

VOCES DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR: DRA. LALAGE BROWN 

Artículo publicado en EduInfo - Agosto 2009

http://www.iesalc.unesco.org.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=940%3Apersonalidades-de-la-educacion-superior-no-199-espanol&catid=102%3Anoticias&Itemid=478&lang=es

La Dra. Lalage Bown, que ha pasado más de 30 años de su carrera trabajando en educación de adultos en universidades de Zambia y Nigeria, dará una conferencia sobre "Alfabetización y empoderamiento", en la Sede de la UNESCO en París, el 8 de septiembre, Día Internacional de la Alfabetización.

La Dra. Bown ofrece a Eduinfo una primicia de su conferencia y cuenta su vida, dedicada a la educación de adultos y la autonomía de las mujeres.

Cuando a sus 82 años la profesora Lalage Bown suba al podio para dictar su conferencia sobre alfabetización y empoderamiento, en el marco de los actos por el Día Internacional de la Alfabetización, llevará consigo toda una vida dedicada al trabajo sobre el terreno y a la investigación innovadora en materia de educación de adultos.

Gran parte de su carrera ha transcurrido en África, donde desempeñó una función importante en la creación y ampliación de programas de educación de adultos en universidades de Ghana, Uganda y Nigeria. Sus investigaciones acerca de la alfabetización de las mujeres la llevaron a escribir el innovador informe Preparing the future - women, literacy and development: the impact of female literacy on human development and the participation of literate women in change [Preparar el futuro - las mujeres, la alfabetización y el desarrollo: las repercusiones de la alfabetización femenina en el desarrollo humano y la participación de las mujeres alfabetizadas en las transformaciones sociales].

La Dra. Bown explica por qué le debe a su madre, que fue una persona extraordinaria, el rumbo singular que tomó su vida.

"A mi madre le permitieron asistir a la escuela hasta los 17 años de edad, lo que en su época se consideraba una medida muy avanzada. Cuando mi padre le propuso matrimonio, ella le dijo que únicamente se casaría si él aceptaba que las hijas que eventualmente tendrían dispusieran de las mismas oportunidades que los hijos varones. El futuro les deparó dos niñas, de manera que mi padre no tuvo más remedio que cumplir su promesa", afirma.

"Tuve el privilegio cursar estudios de historia en Oxford, donde era una de las 600 mujeres que había entre un total de 6000 alumnos varones. Cuando terminé los estudios había adquirido un sentimiento de responsabilidad. Tenía varias ofertas para desempeñar puestos administrativos, pero quería servir a los demás. Cuando vi que muchas de la colonias del imperio obtenían la independencia, decidí trasladarme a ellas y brindarles ayuda".
Se marchó al África, donde participó en programas para la enseñanza de la literatura y las artes africanas y, entre otras actividades, organizó la primera conferencia sobre cultura africana que tuvo lugar en ese continente. Su libro Two Centuries of African English [Dos siglos de inglés africano] (Heinemann, 1973) surgió directamente de sus esfuerzos por africanizar los planes de estudio, tanto en el sistema de enseñanza formal como en la educación comunitaria en general. Su estancia en África también la llevó a adoptar a dos gemelas nigerianas, a las que crió desde que tenían cinco años.

Fue en África donde vio de cerca los efectos del analfabetismo y comenzó a estudiar las repercusiones del aprendizaje de la lectura y la escritura sobre la vida de las mujeres adultas.

"Nunca olvidaré lo que me dijo una mujer de Mozambique: ‘Cuando una no sabe leer y escribir, siempre tiene miedo', y es verdad. ¿Cómo puedes encontrar el camino para llegar a la clínica? ¿Cómo vas a leer la información sobre el medicamento?"

"Me quedé con la honda convicción de que aun la más sencilla adquisición de competencias en lectura y escritura puede tener un gran efecto emancipador en términos personales, sociales y políticos. En lo que respecta a las mujeres, se produce un cambio considerable en su autoestima y su confianza".

Pero la Dra. Bown no está totalmente de acuerdo con las estrategias de desarrollo más frecuentes.

"Actualmente la alfabetización femenina está siempre ligada a la mejora del nivel de vida familiar y de los niños, y a los índices de salud, lo que tiene suma importancia; pero la alfabetización también es importante para el desarrollo personal de la mujer y su participación en la sociedad, independientemente de la familia", afirmó.

En los años de 1990 empezó a compilar en un informe sus experiencias acerca de las repercusiones de la alfabetización sobre las mujeres.

"Me sorprendí mucho al descubrir que no se habían hecho investigaciones sobre el tema. Creo que eso se debe a que cuando pensamos en alfabetización solemos pensar en escuelas y en niños. Por supuesto que cada uno de nosotros, sea hombre o mujer, tiene derecho a la alfabetización, pero sigue siendo un hecho que en la mayoría de las sociedades, aun cuando los hombres no tienen acceso al aprendizaje de la lectura y la escritura, sí tienen acceso a lo que yo denomino las palancas del poder, por ejemplo, los consejos de aldea en los que se adoptan las decisiones. El problema es que las mujeres no tienen acceso".

También cree que, en lo relativo a la docencia, la alfabetización de calidad para los adultos sigue haciendo el papel de pariente pobre.

"Nadie duda nunca de que cuando manda a sus hijos a la escuela, el maestro que los educará habrá recibido una formación docente. En cambio, cuando se trata de la educación de adultos, cualquier voluntario podrá cumplir esa función", afirma. "Tengo la convicción de que cuando una persona desea verdaderamente aprender a leer, lo logrará incluso si el maestro es incompetente, pero el resultado sería muy superior si pudiéramos disponer de docentes capacitados".

La Dra. Bown cree además que la clave de la erradicación del analfabetismo está en la voluntad política.

"Lo mismo si se trata de una región que de una provincia, se necesita una firme voluntad política para cambiar los niveles de alfabetización. De hecho, aunque quizá sea una idea utópica, lo que se necesita es un movimiento internacional comprometido con la alfabetización. Los países que han logrado mejorar los índices de alfabetización, como Cuba, Bangladesh y Etiopía, han demostrado lo que se puede lograr cuando hay un interés político. Yo fui testigo presencial de cómo en Tanzania Julius Nyerere logró cambios reales para su pueblo en la esfera de la educación. Fue por eso que le llamaban mwalimu que quiere decir "maestro", en vez darle el tratamiento de "excelencia".

Además de los gobiernos, otras instituciones más pequeñas de base comunitaria pueden ser sumamente eficaces.

"En África, la Iglesia Bautista ha realizado contribuciones importantes a la alfabetización y en Pakistán me fascinó cómo algunas de las mejores tareas de alfabetización las realiza el movimiento de niñas exploradoras [girl scouts], dirigido principalmente por mujeres pakistaníes que han recibido buena formación y están dotadas de un gran sentido de responsabilidad hacia las demás mujeres que no tuvieron la misma oportunidad de instruirse".

A pesar de la importancia de Internet, la Dra. Bown cree que la palabra impresa sigue siendo un medio decisivo y barato de preservar y compartir el conocimiento, aunque aún persisten problemas en lo relativo al material que se usa en la alfabetización.

"En Pakístán todas las voces y todos los agentes que figuran en los materiales didácticos son masculinos", afirma.

En cuanto a las grandes organizaciones como la UNESCO, la Dra. Bown opina que debe lograrse un compromiso firme para financiar los programas de alfabetización. "Cuando veo que a la alfabetización se le destinan fondos secundarios, constato que no se le considera una prioridad esencial", señala. "También existe el riesgo de que prevalezca lo que yo llamo "mentalidad del Banco Mundial", que significa que los costos y la gestión llegan a ser más importantes que las personas necesitadas de ayuda".

Biografía

La Doctora Lalage J. Bown nació en Surrey (Reino Unido) en 1927. Fue alumna del Cheltenham Ladies' College y de la Universidad de Oxford, donde se graduó con distinción en Historia Moderna (1949) y prosiguió sus estudios hasta obtener una Maestría en Artes en 1952 antes de trasladarse a África, donde impartió clases en el University College of the Gold Coast de Ghana; el Makerere University College de Uganda; la Universidad de Ibadan en Nigeria; la Universidad de Zambia; la Universidad Ahmadu Bello en Nigeria; y la Universidad de Lagos.

En 1975 recibió un Doctorado honoris causa de la Open University "por los servicios prestados a la enseñanza de los desfavorecidos", y el Premio William Pearson Tolley de la Universidad de Syracuse, que en esa ocasión se entregó por primera vez a una mujer. En 1981 regresó al Reino Unido y aceptó un puesto en el Departamento de Educación Permanente y de Adultos de la Universidad de Glasgow. En 2002 esa institución le otorgó un Doctorado honoris causa en Literatura.

Por Mary de Sousa /UNESCO París

Educación Superior

bettina 10/06/2009 @ 04:24

: proponen redefinir autonomía y autarquía

Tucumán Hoy 

http://www.tucumanhoy.com/VerNotaCompleta.py?IDNOTA=17821

En el marco de próximos debates sobre la actual ley de enseñanza superior, que rige en la Argentina desde 1995. La necesidad, además,de determinar un sistema estable de financiamiento y fijar la total gratuidad de los estudios de grado, otros de los puntos en los que se busca avanzar.

Cinco proyectos de distintos bloques esperan ser debatidos en la comisión de Educación de Diputados, mientras el Ministerio de Educación ya recibió diversos documentos de legisladores, rectores y sindicatos y elaborará un documento en el que fijará su posición respecto a la reforma.

Por su parte, el Consejo Interuniversitario Nacional, que agrupa a todos los rectores de las universidades públicas, sostiene un documento que elaboró en 1997, en la localidad cordobesa de Vaquerías, donde fija su posición y establece la necesidad de elaborar una ley conceptual y no reglamentarista.

En cambio, los proyectos de los legisladores establecen modificaciones y una de ellas es referida al concepto de autonomía universitaria, que rige en la Argentina desde la reforma de 1918, asociándola con la idea de planificación, para lo cual buscan la creación de entes o consejos que determinen parámetros de calidad.

Adriana Puiggrós (FPV) presidenta de la Comisión de Educación de Diputados, aseguró que el proyecto de su bloque manifiesta que la autonomía y la autarquía "deben ser ejercidas de manera responsable y rechazando la llamada autonomía de mercado".

Indicó además que la redefinición de la idea de autonomía debe estar asociada con la de planificación, que "es muy necesaria y debe estar despojada del concepto de autoritarismo".

Daniel Maiorana, presidente del CIN, manifestó a Télam que las universidades "no pueden ser autónomas del pueblo que las sostienen", pero dijo que "hay conceptos que son innegociables como ser poder crear conocimiento a partir de las investigaciones en forma independiente y sin cuestionamientos"

En este punto, Marta Maffei, dirigente del partido por la Solidaridad e Igualdad y ex secretaria de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), destacó que lo que se debate ahora "no es la autonomía de la religión o de los partidos políticos como ocurrió en la reforma del 18".

"Los grupos económicos disciplinan hoy a las universidades y esto se nota, aunque en forma disimulada, en las investigaciones y terminan condicionándolas", aseguró Maffei quien agregó que "lo que proponemos es la creación de un Ente Autárquico de Evaluación para todas las universidades, no sólo las públicas".

La necesidad de incrementar el financiamiento a las universidades, que en la actualidad representa casi el uno por ciento del PBI, es otro punto en el que coinciden los distintos proyectos presentados.

Puiggros destacó que el proyecto de su bloque plantea llevar al 2% del PBI lo asignado para el sistema universitario, mientras el partido Solidaridad e Igualdad lleva ese porcentaje al 1,5 y la iniciativa del Pro remarca que es "el Estado el que debe financiar el sistema, un 70% en base a la cantidad de alumnos y un 30 por pautas de calidad".

En este sentido, plantea, además, que las universidades pueden lograr sus propios recursos de financiamiento a través de patentes, consultorías, donaciones y el aporte de los graduados "aunque habría que discutir la forma en que se realizaría este último aporte", dijo el legislador Federico Pinedo.

Por su parte, Victoria Analía Donda Pérez, del partido Encuentro Popular y Social, dijo que su proyecto plantea una regulación de los aportes privados a las universidades y que elfinanciamiento debe estar regulado "por políticas públicas".

Indicó además que la participación de los sectores populares en el sistema universitario "es escasa" por lo que en la ley "debe garantizarse su acceso", al tiempo que reclamó que la nueva norma "deberá tener en cuenta no sólo las necesidades productivas del país sino también las del pueblo".

En este punto, Maiorana, dijo que "los rectores reconocen que en los últimos años hubo un aumento muy importante en los sueldos docentes, en la infraestructura y que se creó un Ministerio específico para Ciencia y Tecnología, por lo que el necesario incremento no debería estar destinado exclusivamente al pago de sueldos, ya que si no se desfinanciarían otros sectores importantes de una universidad".

El debate en la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados "podría comenzar el mes que viene tras las elecciones, y se plantea un debate arduo ya que existen proyectos contrapuestos", dijo a Télam una fuente legislativa.

No obstante remarcó que se lograron coincidencias básicas entre distintos bloques, las que fueron elevadas al Ministerio de Educación en noviembre pasado.- (Télam)

Críticas al Plan Bolonia

bettina 25/05/2009 @ 01:48
Revista Fusión

Escrito por Fusión  

14/04/09

El Ministerio de Educación y varias universidades de nuestro país defienden las bondades de los objetivos del Plan Bolonia. Estudiantes de varias universidades españolas se movilizan contra lo que consideran un intento de mercantilización de la educación. Marcos Roitman Rosenmann, Catedrático de Sociología y profesor en la UCM, analiza algunos aspectos del conflictivo plan. 

 -Uno de los argumentos que defiende el Plan Bolonia es que la Educación superior deberá atender a las demandas sociales, los críticos dicen que en el fondo se trata de atender a las demandas del mercado. ¿Cuál es su opinión?


-Creo que es un falso debate, o al menos una manera simplista de construir el problema. Aunque es la forma de presentar el debate acorde a los deseos maniqueos del gobierno y los acólitos de Bolonia. Una perspectiva en blanco y negro. Pero no hay contradicciones en querer cumplir ambos requisitos. Es más, la Universidad nunca ha estado fuera de las demandas planteadas del mercado. Cuando hablamos de arquitectos, médicos, ingenieros, pedagogos, psicólogos  o periodistas, muchos trabajan en la empresa privada. Sin embargo, lo que se cuestiona es decantar el sistema universitario y la oferta de carreras, tanto como la clausura de otras, en función de los beneficios económicos que reportaría para hacer caja. Es esto lo que altera el sentido profundo de la Universidad en su aspecto formador de ciudadanos, profesionales y creadora de conocimiento. Si se rompe el equilibrio, se corre el riesgo -y de hecho es la propuesta de Bolonia-, de acabar con la ciencia y el conocimiento en las aulas, bajo la premisa de grados cortos pensados exclusivamente para satisfacer al empresario.
Por ello, presentar Bolonia como un plan destinado a integrar  la enseñanza superior a los tiempos de la globalización, es obviar cuál debe ser el significado de las Universidades en un tiempo donde cada día es más necesario la formación humanista, cuestión a la que se renuncia en pro de un pragmatismo ramplón de corto plazo.
Los detractores del Plan no responden a la caricatura diseñada por los estrategas de los gobiernos o ministerios de educación. La mayoría, son destacados académicos, científicos y docentes preocupados por el futuro de la sociedad y de las bases sobre las cuales se debe asentar el desarrollo de un país. Renunciar a ello sería una falta grave. Lamentablemente quienes se decantan por Bolonia, sólo piensan en sus intereses inmediatos y en sacar tajada. Son sin dudarlo, los sectores más mediocres de los estamentos universitarios.

“La mayoría de los detractores del Plan Bolonia son destacados académicos, científicos y docentes preocupados por el futuro de la sociedad y de las bases sobre las cuales se debe asentar el desarrollo de un país”.

-Se habla de un cambio en la forma de aprender. ¿Qué propone?
-Me imagino que se trata de responder a cuál es la propuesta alternativa. La enseñanza superior y la pedagogía deben cumplir una función, más allá del aprendizaje para aprobar y obtener un título académico. Responden a la obligación de articular el pensamiento y proveer a la sociedad, tanto como a la élite política, de los argumentos para tomar decisiones y transformar la realidad. Supone ejercer el valor de la crítica, el espacio de libertad y de autonomía sobre la cual se construye el saber. Sin esta característica, todo aprendizaje resulta estéril. Se trata de aprender a aprender. No es posible que si un profesor piensa en verde el estudiante responda en verde y si lo hace en rojo conteste en rojo.  Si se quiere ciudadanos libres se debe construir un sistema educativo con garantías para el conjunto de la sociedad, no sólo para quienes se benefician de un máster o un doctorado. Los cambios obligan a  construir relaciones donde el ser humano modifique la realidad, sea creador  y tome parte del proceso de decisiones. Este dominio de la realidad es lo que permite hacer cultura y humanizar el mundo, a todo ello renuncia el Plan Bolonia. Sólo le interesa crear operadores sistémicos anclados en el conformismo social.

-Critican la subordinación de la Universidad a las empresas privadas. Usted va más allá y comenta que “las universidades públicas serán privatizadas por esta vía”. ¿Cómo?

-Aunque la privatización de las universidades se ha producido  hace ya unas décadas, no se trata de una venta de la Universidad Pública, sino de un giro en sus programas y planes de estudio. Hay muchas maneras de privatizar, y una de ellas es romper el criterio formativo de los estudiantes y del personal docente. De esta guisa  se introducen criterios competitivos en  las actividades de investigación o docencia. Se ejercen evaluaciones para aumentar sexenios de investigación donde se privilegia un artículo en revista inglesa o francesa y se desprecia la edición de libros en editoriales de prestigio  latinoamericanas o españolas. Todo un desatino. Sólo que con el Plan Bolonia se acentúan dichas prácticas y se consolida el modelo. Veremos catedráticos mediocres, más de los existentes, con sexenios obtenidos gracias a publicar en las revistas adecuadas, aunque los contenidos sean de un bajo nivel. Ello no importa, se mira la cantidad y no la calidad.

“Si la universidad no crea un saber crítico se convierte en el último espacio para la generación de idiotas sociales”.

-De la beca se pasa a los préstamos bancarios. ¿Puede ser esto soportado por los bolsillos de los estudiantes? ¿Todos dispondrán de las mismas oportunidades?

-La universidad nunca ha sido un lugar donde las clases populares tengan acceso. Es el gran mito de la universidad de masas. Quienes han podido estudiar han sido los sectores medios sobre los cuales no recae la obligación de trabajar. Cuando se dan casos de hijos de campesinos o trabajadores cualificados, estos han requerido un mayor esfuerzo y no han gozado la mayoría de las veces de una beca. Estas recaen sobre quienes manejan los circuitos de poder, del enchufe y que menos lo necesitan. Cuando se habla de incorporación de  las clases obreras o populares a la universidad, valga señalar irónicamente que es en los puestos administrativos y en muy escasa medida en las aulas.  Se seguirá como ahora. Quienes tienen medios, accederán e incluso pedirán préstamos innecesarios y como de costumbre no habrá igualdad de oportunidades. En la universidad -como en la sociedad capitalista- no existe la igualdad de oportunidades, es un mito.
-Importantes universidades europeas como Oxford o Cambridge no se van sumar a la reforma educativa propuesta por el Plan Bolonia. ¿Qué respuesta existe en la UE?
-La respuesta es dispar aunque se da un punto en común, se observa con preocupación y en ocasiones con escepticismo. Como dato curioso, el único país que ha introducido de lleno el Plan Bolonia es extra comunitario, me refiero a Marruecos. Y en general muchos son los países en los cuales se cuestiona su eficacia. Francia por ejemplo, por no decir países de tradición como Suecia, Holanda o Dinamarca. Ya no se trata sólo de universidades como las citadas. Ver simplemente Grecia. En Italia, Bolonia y las demás Universidades no incorporaran sus carreras de derecho a la reforma. Es cuestión de sentido común. Su fracaso se ha producido antes de comenzar. Será tejer y destejer.

“En la universidad -como en la sociedad capitalista- no existe la igualdad de oportunidades, es un mito”.

-En España, ¿qué sectores se están movilizando? ¿Cuál es la situación actual?


-Todos los estamentos universitarios están en pie de guerra. Desde los estudiantes a los profesores y el personal administrativo. Sólo que se practica una psicología de guerra. No se informa y si se hace, es para desacreditar a quienes se manifiestan en su contra. Son visibles para adjetivarlos como violentos, minoritarios o agentes desestabilizadores ajenos a la Universidad. Si se me permite el símil, es como la Guerra de Irak. El control de los medios de información monopoliza y delimita  el criterio de selección, ejerciendo un tamiz hasta censurar noticias y no autorizar su publicación.

-Los detractores del Plan Bolonia hablan de un paso hacia atrás en el mundo del conocimiento, del saber. ¿Cómo cree que debería ser esa universidad del futuro?


-En cierta medida ya respondí a lo largo de la entrevista. Sin embargo podría sintetizar el criterio de una Universidad del siglo XXI como un proyecto abierto a la ciencia, a lo desconocido, a la investigación básica y a la creación de sujetos autónomos con responsabilidad social. La universidad del futuro no puede renunciar a su compromiso por humanizar y fortalecer los proyectos democráticos, denunciando todo intento de totalitarismo y de injusticia social.  Si la universidad no crea un saber crítico se convierte en el último espacio para la generación de idiotas sociales. Individuos preocupados por sus intereses privados al margen de lo público. Un sálvese quien pueda, pero yo el primero. Este es el reto, evitar dicha opción. Δ

EDUCACIÓN-NICARAGUA: Letras para cambiar vidas de mujeres

bettina 23/04/2009 @ 19:37

IPS

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=91885

Por José Adán Silva

MANAGUA, abr (IPS) - Lorena Castillo tenía 10 años cuando le dijeron que su papel en la vida era ser buena ama de casa, esposa abnegada y madre ejemplar. Nada de eso se enseñaba en la escuela, le dijo su padre cuando ella pidió que la dejase ir con sus hermanos a la que había en la zona rural donde vivían.

EDUCACIÓN-CHILE

bettina 04/04/2009 @ 16:13

 IPS

http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=91726

Profesorxs y estudiantes contra nueva ley


Por Daniela Estrada

SANTIAGO, 2 abr (IPS) - Profesorxs y estudiantes participaron este jueves en una marcha de protesta contra la Ley General de Educación, aprobada el miércoles por el parlamento de Chile, casi tres años después de la "revolución pingüina" protagonizada por el movimiento estudiantil de enseñanza media.

Cerca de las 11 de la mañana, representantes del Colegio de Profesores junto a estudiantes de secundaria y universidad se reunieron en la Plaza de Armas de la capital chilena para dar inicio a la jornada de manifestación.

Pero antes de que comenzaran los discursos, un pequeño grupo de gente encapuchada protagonizó desmanes que terminaron con seis carabineros (policías uniformados) heridos.

Luego, manifestantes marcharon, sin permiso oficial y en medio de enfrentamientos con efectivos policiales, hacia el edificio del Ministerio de Educación, cercano al Palacio de La Moneda, sede del gobierno, donde dejaron una carta. La protesta terminó con 47 personas detenidas, dos profesores y un alumno.

Mientras el presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, consideró "exitoso" el paro educativo que acompañó la protesta en todo el país, con una adhesión que cifró en 90 por ciento, el subsecretario de Educación, Cristian Martínez, lamentó los hechos de violencia y aseguró que sólo 22 por ciento de maestras y maestros del país, unos 39.000 docentes, participaron en la movilización.

La controvertida norma, que reemplazará a la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), promulgada por el fallecido ex dictador Augusto Pinochet (1973-1990) un día antes de dejar el poder, fue rechazada desde un comienzo por los sindicatos de educadores y las agrupaciones estudiantiles porque no era la reforma estructural que esperaban.

Pero lo que terminó de irritar a profesoras y profesores fue el último artículo aprobado por el parlamento, el número 46, que permite a profesionales sin estudios pedagógicos dar clases en la educación secundaria hasta por cinco años, previa solicitud de la dirección del establecimiento.

Esto "va a precarizar aún más nuestro empleo", declaró este jueves Gajardo, arguyendo que "los profesionales no sólo deben tener conocimientos sino también pedagogía".

El Colegio de Profesores estudia junto a parlamentarios impugnar la norma ante el Tribunal Constitucional, además de pedir a la presidenta Michelle Bachelet que la vete.

Esta disposición niega "legalmente, frente a la sociedad, la existencia de una especificidad que es el saber pedagógico. Esto le quita el piso a las facultades de educación, a las políticas de mejoramiento, a la acreditación de las pedagogías", comentó a IPS el decano de la Facultad de Educación de la privada Universidad Alberto Hurtado, Juan Eduardo García-Huidobro.

Con esto se abre la posibilidad, además, de que profesionales que no encuentren empleo en sus respectivas áreas de formación empiecen a rotar dentro del sistema educativo, apuntó este experto en educación, que presidió el consejo asesor que Bachelet formó en junio de 2006 para aplacar el histórico paro estudiantil de ese año.

Por tratar de solucionar un problema coyuntural, como la falta de docentes en algunas especialidades, se permitió la entrada indefinida a profesionales de cualquier disciplina a la docencia, criticó García-Huidobro.

"En todos los países que están haciendo las cosas bien en educación se ve justamente lo contrario: fortalecimiento de la profesión docente, mecanismos para atraer a los mejores jóvenes y para que los titulados permanezcan en la docencia", precisó.

La ley se aprobó un día después de que el Ministerio de Educación entregara los resultados de la primera prueba "Inicia" practicada voluntariamente a 1.994 egresados de carreras de pedagogía básica de 39 instituciones, que la propia ministra Mónica Jiménez calificó de "malos".

"Constatamos que los resultados no son buenos. Aplicamos cinco tipos de pruebas, y el porcentaje de respuestas correctas no superó el 50 por ciento", detalló la funcionaria.

Pero el artículo 46 es sólo uno de los problemas de la ley, plantearon algunos especialistas, mientras otros saludaron la aprobación de la nueva normativa.

Entre ellos el director del Centro de Políticas Comparadas de Educación de la privada Universidad Diego Portales, José Joaquín Brunner, para quien la norma "dispone las bases de una nueva institucionalidad escolar".

El proyecto de ley, que nació tras el paro estudiantil de 2006 y se nutrió de las propuestas del consejo asesor presidido por García-Huidobro, fue enviado al parlamento por el gobierno en abril de 2007.

Pero el texto original, que prohibía el lucro y la selección de estudiantes en la educación, sufrió numerosas modificaciones debido a las presiones políticas que el gobierno recibió tanto de la oposición derechista como de la propia coalición gobernante.

Por ello, la ley no revertirá el proceso de descentralización y privatización del sistema educacional chileno iniciado con la LOCE, plantean expertos como García-Huidobro.

Además de traspasar la administración de los establecimientos públicos desde el Ministerio de Educación hacia los 345 municipios del país, la LOCE permitió la creación de colegios particulares con subvención estatal.

Los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia, que llevan 19 años en el poder, lejos de acabar con este modelo lo profundizaron al autorizar, por ejemplo, que las escuelas particulares subvencionadas cobren una mensualidad a las familias por la educación de sus hijos. Esto se conoce como "financiamiento compartido".

Con la nueva ley "hay pequeños avances, pero los problemas centrales de la educación chilena, que son su profunda desigualdad y su creciente segregación social, no se tocan, no se solucionan", indicó García-Huidobro. La norma no asegura el mejoramiento de la educación pública ni termina con el financiamiento compartido, especificó.

Entre los aspectos que se pueden valorar, según este experto, está "la mejor formulación del derecho a la educación" y las mayores condiciones impuestas a los propietarios de colegios subvencionados por el Estado.

La ley también crea una Agencia de Calidad y una Superintendencia de Educación, que velará por el correcto uso de los recursos públicos.

Asimismo, establece una modificación gradual de los ciclos educativos: de los actuales ocho años de enseñanza básica y cuatro de educación media, se pasará a seis años de primaria y los mismos de secundaria. Coincidiendo con García-Huidobro, el investigador Rodrigo Cornejo, del Observatorio Chileno de Políticas Educativas de la Universidad de Chile, considera que con la ley "no se supera ninguno de los elementos que han sido diagnosticados como los causantes de la crisis educativa en Chile".

En diálogo con IPS, Cornejo planteó que "la educación chilena sigue estando secuestrada por los empresarios", puesto que la ley "no modifica ni el sistema de financiamiento ni el modelo de administración de la educación municipal y particular subvencionada" del país.

Las mayores condiciones puestas a los propietarios "tampoco son un avance porque es hacer que el mercado funcione mejor y nosotros planteamos que el mercado simplemente no debe funcionar en educación", señaló Cornejo.

Ambos expertos consideran, además, que los proyectos de ley complementarios redactados por el gobierno, entre ellos uno que fortalece la educación pública, "son peores" que la ley.

"Uno de los grandes errores en los que ha caído el debate educativo, en general, es pensar que la educación se puede mejorar sin tocar la sociedad", planteó este investigador, quien sitúa el problema dentro de un país que tiene una "Constitución antidemocrática" y "una distribución del ingreso extremadamente desigual".

"Esto no es solamente la aprobación de una ley, esto no es solamente un problema de educación, esto es un problema de cómo la sociedad chilena está enfrentando los cambios. Nosotros creemos que no puede ser posible que en un país que se dice democrático sólo el gobierno y el parlamento puedan presentar proyectos de ley", declaró el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile, Federico Huneeus.

"Nosotros vamos a empujar a la sociedad civil que prepare un proyecto popular de educación, que la presidenta lo tome, para poder presentarlo al parlamento, y que sea un proyecto efectivamente de todos los actores educativos", concluyó el estudiante. (FIN/2009)

Educar, no domesticar...

bettina 05/01/2009 @ 21:10

( En firme apoyo a Raquel Papalardo, Rectora de la Escuela Superior Normal Nº 2 "Mariano Acosta", de la Ciudad de Buenos Aires, quien acaba de ser sumariada por el gob. de la ciudad por haber celebrado alegremente con las/los estudiantes el fin de curso. O dicho de otro modo, ha sido reprendida -término mejor comprendido por los jerarcas de la educación- por hacer de la gestión educativa una práctica de libertad radical, y absolutamente inconveniente para la actual democracia gubernamental... rara. )
 
 
Escamas adentro
Domesticar es hacer impotentes...

Por Cecilia Galcerán
 
Cuerpos. Qué digo cuerpos. Figuras. Pero… ¿figuras como imágenes, alegorías de una pretendida idea que alguien hubiese ideado alguna vez? O ¿cómo calcos, copias, reproducciones…?. Quizá, se parecían demasiado. Pero no, eran figuras como orgánicas, concretas. Juro que las vi, estuve con ellas. Es más, de haber querido tocarlas las hubiese podido, efectivamente, tocar. Eran reales. ¿Imitaciones?, no. Aunque si las hubiese visto desde muy lejos quizá se verían como una masa o como una mancha. Pero de cerca no. De cerca diría que eran, más bien, engendros. Blancos. Engendros blancos ingresando a la institución escolar. Con forma de nada, ni tonalidades, ni relieves. De apariencia casi fantástica. De no haber sido por las salientes que asomaban al tejido podría haberme creído que estaban sin vida y que sería una fuerza extraña la que los haría ingresar al lugar educativo. Acaso podría haber dudado sobre la posibilidad de movilidad
 propia, por qué no; después de todo si contasen con la capacidad de moverse por sí mismos, ¿a qué vendrían? Aún no lo entiendo. Igual me dan pena, no se ve bien qué son, cómo piensan, ni si… ¿sentirán algo? (C.G.)
 
 
Diversos y desordenados
 
Si las chicas y los chicos, estudiantes de las escuelas medias en las cuales trabajé[1], fueran diversos y desordenados no aparecerían como lo mismo. Más todavía, el hecho de verlos diversos y desordenados exigiría percatarse descriptiva y normativamente[2] sobre las limitaciones en la concepción que se tenga al respecto. ¿Cómo verlos diferentes, si la propuesta es verlos iguales? ¿Cómo ver-se diferente cuando se propone hacer lo que sea para, en tanto Otro[3], ser uno más? Quiero decir que cualquier acercamiento a tal diversidad y, más aún, desorden será sólo un intento hacia un modo de mirar para el que no estamos acostumbrados. Mejor dicho, no hemos sido educados. Ellos, en tal sentido, no están acostumbrados, ellos, en tal sentido, no han sido educados, mas, sí nosotras, las mujeres. Las que gestadas como minoría, dentro del contexto planteado: la escuela, se convierten en mayoría. Encima no tratándose de un único modo de
 mirar sino de diversos modos de mirar, resistentes a la heteronormatividad que rige el binomio mujer-varón.
Diversos y desordenados. Esto dice Nancy Hartsock de ‘‘las personas que estamos marginalizadas [y que entramos a participar de las relaciones sociales] desde una posición semejante a la que tiene el individuo colonizado con respecto al colonizador. [Siendo] la creación filosófica e histórica de un «Otro» devaluado (…) la precondición necesaria para la creación del sujeto racional trascendental fuera del tiempo y el espacio, el sujeto que es el hablante de la filosofía del Iluminismo’’[4]. Por lo tanto, estableciéndose como sujeto epistémico del contrato social, que ‘‘otorga’’ los lugares que ocuparán los otros no-sujetos con relación a su status dominandi, se confirma como sujeto legítimo de la historia de la humanidad.
 
Podríamos suponer entonces que a la inminente imbricación entre el poder, la sociedad y el estado, que apenas se trasluce en la trama histórica de las relaciones sociales tejida a partir de la división sexual del trabajo, viene a consolidarla la política educativa, al reforzar la oposición genérica en las relaciones de poder entre quien tiene el saber, en contraposición con quien aún no ha sido alumbrado, por ese saber. Y esa distinción, se nota. Se nota en los cuerpos, porque es en los cuerpos donde impacta y se revuelve tal proceso de alumbramiento. El conocimiento otorga poder. Bien lo saben quienes no pueden, desde la visibilidad que legitima la normativa de un poder saber institucionalizado, claro. Que para que funcione debe eternizarse a través de un proceso sistémico, sostenible en el tiempo a través de un sistema educativo que, a su vez, algunas democracias garantizan a través[5] de una educación pública, laica y gratuita[6].
 
Fue desde esa óptica que, parada en la puerta de la escuela, en varias puertas de varias escuelas, de distinto barrio y clase, dentro de la jurisdicción de la Ciudad de Buenos Aires, una y otra vez, durante los últimos años, al inicio de la jornada, jornada tras jornada, me he propuesto observar en términos paradójicamente racionales para el concepto de racionalidad androcéntrica y, en rigor, lo más que pude percibir son engendros blancos. Quienes van a la escuela llevan ‘‘la marca del plural’’[7]. Esta dolorosa y lúcida apreciación utilizada por Memmi para referirse a los colonizados condensa lo que se ve, y no quiénes son vistos; pues lo singular asume la marca que el poder hegemónico imprime a los sujetados en el orden social. Ciertamente, ‘‘no se los ve como miembros individuales (…), todos parecen iguales’’[8].
 
Y todavía no he entrado a la institución escolar, estoy en el umbral. En el umbral que demarca territorio entre lo que entiendo como el espacio de domesticación, y una sociedad que ‘‘manda’’ a sus elementos[9], ahí, para que sean enseñados.
 
El acto de ver a los estudiantes como otros devaluados, en los términos de Hartsock, configura el cómo serán tratados. Así, podría tranquilamente considerarse que si ‘‘la dominación masculina convierte a las mujeres en objetos simbólicos, cuyo ser (esse) es un ser percibido (percipí), [y ello] tiene el efecto de colocarlas en un estado de permanente (…) dependencia simbólica’’[10], ésta ajuste sus garras cuando se trata de otros menores en su posibilidad de ser tutelados. Como también podríamos, con pena, suponer cómo impactaría la legitimación de un sistema de doma, en la corporalidad viva de quien resiste a la ‘‘marca’’. Y ni hablar cuando todo esto se da en el contexto de un proceso de aprendizaje. Me refiero al espacio de encuentro de subjetividades donde se asienta lo que, en general, quienes trabajan en educación llaman transmisión de conocimiento, y algunas personas llamamos producción y recreación de saberes.
 
Se dice, desde los recónditos sitios paridos por la institucionalización del Estado Social donde se cuecen los meollos de la planificación educativa, que nada distinto ocurre en la escuela que no esté ocurriendo ya en la sociedad. ¿Cómo es?. ¿Se está insinuando que los elementos que vienen del espacio social ingresan al Estado cuando ingresan a la Escuela ?. ¿Y lo hacen transportando con ellos, los virus de la sociedad civil?. Cabría permitirse, en este punto, pensar la relación entre la producción de relaciones sociales a partir de relaciones de poder legitimadas por un estado democrático, que es el contexto de realidad donde sitúo la Escuela que trato, y el proceso civilizatorio que el sistema educativo opera sobre la construcción de subjetividad de sus alumnos -por ellos vistos-, de sus estudiantes -desde la perspectiva de este trabajo. Entonces pienso en Catharine A. Mackinnon cuando dice: ‘‘el Estado, a través de la ley,
 institucionaliza el poder masculino sobre las mujeres institucionalizando en la ley el punto de vista masculino. Su primer acto de Estado es ver a las mujeres desde la perspectiva del dominio masculino; el siguiente es tratarlas de esta forma. Este poder, este Estado, [consiste] en una serie de sanciones repartidas por toda la sociedad que «controla los medios principales de coacción» que estructuran la vida diaria de la mujer’’[11], y me pregunto qué ocurriría si cambiase la palabra mujer en el texto y colocara allí niño, niña, adolescente, joven, persona transgénero de corta edad en su condición de estudiante. Entonces, se me aparece la inquietud acerca de si la política educativa de dicho Estado no fuese indispensable a los fines de la domesticación.
 
¡NO!, dirían las amantes de la docencia y los apasionados docentes, que conmueven con su modo de ver diferente todo lo que ven, y así lo viven. Que conmueven a quienes ven, porque necesitan a otros cuáles sujetos de relación, concientes de su personal construcción subjetiva para ser quiénes son, y van siendo. Que se comunican con sus propias realidades internas de manera diferente, porque diferentes desean concebirlas ensayando subvertir el espacio de encuentro con otras subjetividades, vivenciando a un mismo tempo la praxis como una provocación exhaustiva y brutalmente cansadora ante la persistente propuesta totalitaria de producción de identidades fragmentadas. A vivir con opresión, se aprende[12]. A vivir ejerciendo autonomía, también se aprende. Y los sujetos autónomos resisten a la captura política, aunque no sepan que lo saben, moviéndose como problemáticos o raros, porque no prevalecen como normales entre los normales, dentro del
 ámbito educativo, dentro de la sociedad pasteurizada por la ley, dentro del estado de situación, dentro del estado, a imagen y semejanza del orden dominante.
 
Ah, pero quienes darían su punto de vista dentro del ámbito educativo serían personas adultas, ejerciendo su poder pronunciar-se cuáles agentes sociales[13]. Muy diferente al contexto que se le planta al estudiantado. Cuando sucede, cuando las y los estudiantes participan desde un saberse actores de su educación, asumiendo su legitimidad desde la posibilidad de transformar la realidad que viven, resignificando el proceso educativo, sólo pueden ser ‘‘reconocidos’’ por aquellas educadoras y educadores que visualizan, y entonces valoran, en semejante acción (política), su propia posibilidad para estar y ser con ellos aventurándose, por igual, a la impronta de una relación. Pues apuestan a la experiencia que los confirma como genuinos hacedores de culturas alternativas, desde los límites que la propia condición de existencia les presenta, historizando nuevas formas de relación.
 
Ciertamente, no son las experiencias que prevalecen. De hecho, no prevalecen como experiencias. Es el objeto fijo, inmóvil, contraído, leal, el que siempre retorna y perdura: el ser dominado, la levadura de la conquista, la garantía de la operación de sujeción. Aquellas percepciones hechas carne y hueso y pasión y goce, no prevalecen por encima de lo que el sistema traduce en una mediocrización del vínculo educativo. Porque rasura justo en el corazón del poder. Justo en el lugar dónde se vuelve posible la construcción de poder, en el tercero de la relación: la relación misma. Y no es inocente.
 
Cuando la condiciones de imposibilidad tallan y ambientan el espacio de relación, es la libertad de pensar, sentir y hacer que cada una y cada uno recrea en la dinámica del poder subjetivar-se, lo que se resiente. ¿Qué de la idea de las libertades individuales garantizadas por el contrato social[14] que presupone el silenciamiento de esas singularidades a las que se les reserva la posición que la dependencia simbólica ha previsto para ellas, desde la incapacidad, el no-poder, sopesa la normativa escolar al permitir la coexistencia de entre 35 y 45 estudiantes dentro de un aula, durante 4 horas al día, día tras día, durante el transcurso de 180 días, donde cada cual subsiste co-respirando, co-percibiendo, co-somatizando acciones relevantes para un bien-estar a gusto en el lugar que su ser persiste manifestar, porque eso tiene la vitalidad de quien está con vida, entonces así vive: deseando participar, preguntar, con-versar, relatar, y más
 todavía, expresar disenso?. Porque ¿qué lugar juegan las y los estudiantes en el contrato moral presupuestado para el contrato social?. Pienso en las garantías de seguridad cruzadas con las de libertad, que prestan sus argumentos al discurso proteccionista que no deja crecer a nadie, y aparece Frances Olsen diciendo: ‘‘si una solución [para lo cual debió concebirse un problema a priori] protege la libertad de acción del actor, el resultado opuesto protege la seguridad del demandado. Si una solución protege la igualdad formal de tratamiento [del estudiante], su derecho a la igualdad sustancial requeriría un resultado diferente’’[15]. Así, plantear la imposibilidad de resolución a lo que se presenta problemático al orden existente, refuerza las relaciones de poder a favor del dominante, por supuesto. Ante el estudiante, gana el docente; ante el docente, se impone el sistema.
 
Acaso para qué los Consejos de Aula, Consejos de Convivencia, Actas de Compromiso, etc., etc., sino para operar el control sobre la imprevisibilidad que ofrece toda identidad subjetiva que insiste en subsistir singular. De hecho, fueron pensados por quienes demandan soluciones a los problemas que se presentan en la escuela, y las demandan hacia arriba, hacia el responsable inmediato, para que éste la traslade a su responsable inmediato superior, y así sucesivamente… mientras la persona (estudiante) transcurre suspendida en la posibilidad de una respuesta posible a lo que le indican que le sucede, porque no sabe qué le sucede, cómo habría de saberlo, si hay todo un sistema que piensa, dicta y evalúa por ella. Para poder saber lo que le acontece (lejos de aparecer como problemático), debería tener la experiencia de ello: puedo saber, porque estoy vivenciándome como parte de una relación que garantiza mi lugar en la producción de conocimiento,
 poniendo en juego un modo personal de producirlo, ahora así, ahora asá, y en esa praxis puede la singularidad pronunciar-me.
 
Consejos de convivencia. ¿O tribunales de justicia?. Las/los estudiantes son enviados ahí, para repensar su conducta. Que desde luego ya ha sido signada como problemática. Y es sometido al juicio de otros, como él o como ella -no he visto otras posibilidades más que estas dos-, para tomar cartas en el asunto. Presumiblemente inocente, culpable, qué importa cómo ha llegado a ese lugar, lo cierto es que las condiciones materiales y simbólicas están dadas como para que continúe engrampado en el sistema. Qué, ¿hay otro forma de verlo?. Si al menos pudiese imaginarse alguna otra forma, eso se traduciría en la composición de tales Consejos; pues, en general, hay mayoría de adultos en ellos. Las chicas y los chicos están, sin duda, en inferioridad de condiciones. Así las posibilidades para pronunciarse, en caso de que algún estudiante visualice tal espacio despojado de prejuicios, se presentaría en los términos archiconocidos de un Vamos,
 hablá, ¡HABLÁ! [16]. Mecanismo infalible de ajuste a la norma.
 
Estudiantes obedientes requieren docentes obedientes. Podríamos aquí preguntarnos: ¿por qué la normativa escolar permite concentrar la viabilidad de la toma de decisiones dentro del proceso, el mientras tanto educativo, que hace masa en los cuerpos con nombres, en poder de una y sólo una autoridad rectora?.
 
Cómo también, desde el punto de vista que propongo, podríamos pensar que si el sujeto de la educación es el sujeto social que va haciéndose a medida que se debate entre quien está siendo construido y el que se construye, ¿a dónde están las huellas del pasado en la dinámica educativa, formando parte del proceso de subjetivación?. Creo, como Melucci, que las mismas no comprenden ‘‘simples legados históricos ni vestigios sobre los que se construyen nuevos desarrollos, sino que contribuyen a configurar nuevas pautas de acción colectiva donde coexisten o se combinan los elementos históricos y culturales’’[17]. En tal sentido, la impronta del devenir histórico del sujeto que va construyendo su propio poder ir haciéndose con otros, al tiempo que carece de valor para el capital simbólico del poder instituido, ‘‘introduce el valor de lo inútil en el sistema [de conocimiento], el derecho inalienable a existir de lo particular, el
 significado irreductible de tiempos interiores que ninguna Historia puede registrar pero que hacen de la experiencia individual el núcleo último del sentido de la existencia’’[18]. Procurando validar la autonomía personal, cuál agente de producción de una cultura que humaniza.
 
Quienes están al margen del margen, los estigmatizados repetidores saben esto perfectamente. Nada de lo que ellos intenten aportar, en caso de que pudiesen hacerlo en la confirmación de lo peculiarmente significativa que resulta una vida creativamente vivida, nada valdría suficientemente la pena como para habilitar un paso más hacia alguna, aunque medianamente confusa, dirección de sentido del propio destino. Pues su lugar en el orden social les ha sido legitimado por el espacio de domesticación que ahora, por enésima vez, no los pretende educar sino que pareciera proceder a castigarlos. Ellos cumplen condenas, al ocupar las últimas vacantes en escuelas que los acepten, de entre las escuelas que les quedan, y en las que todavía esperan ser aceptados. Dice la experiencia, por ejemplo:
 
Nada mejor para reproducir los estereotipos de género que hallarse sobreadaptado al mandato social. Esto pasaba en uno de los grupos. Allí, los varones hacían lo que debían: estar inquietos, molestar a los demás, sobre todo a las chicas, subestimando cualquier intento por parte de ellas a dar su opinión. La impresión era que ellas parecían quedar suspendidas apenas en el intento no pudiendo, por ejemplo, poner al descubierto cuánto les indignaba el trato de un adulto varón que los llamaba al orden permanentemente, porque no distinguía un exabrupto de un movimiento de traslado. Es que quien insiste en imponer orden espera inexorablemente el exabrupto, y aunque no sea real, creerá haberlo visto. Verá el exabrupto pero no la persona. Ésta se esconde detrás, y aparecerá de la única forma que le fuera posible, permitido, aparecer. En el caso de ellos, violentando todo espacio disponible. En el caso de ellas, enmudeciendo aún más de lo que
 el género les exige; y algunas pocas personas, en sitios intermedios, asumiendo características comunes… Y se castigaban unos a otros por visibilizarse, y por lo tanto hacer evidente la agazapada singularidad de otros. Pues cuando uno se vuelve visible, rompe con la homogeneidad que sume al montón, y eso da miedo. Por qué no, después de todo, el poder instituido -¡que será el de verdad!, creerían las y los estudiantes- operaba en función de la figura identitaria del repitente.
Si no ‘‘acá hay mucho repitente’’ como expresión emblemática en el contexto de los talleres, no hubiese aparecido. La frase fue pronunciada durante una reunión con docentes y luego confirmada por los mismos estudiantes, a modo de presentación en ambos casos. A medida que fueron transcurriendo los encuentros, nosotras sentimos la instalación de su significado. Alguien repitente es alguien que pasando por distintos lugares, es siempre el mismo. Nada en él cambia, y ningún cambio produce en los lugares por los que pasa. Por lo tanto, lo educativo como proceso quedaría reducido a un mecanismo de acostumbramiento frente a lo que no funciona, no anda. Lo que, sin duda, cuestiona el proceso mismo.
Qué está bien pensar, sentir y hacer. Qué está mal pensar, sentir y hacer. No hablar. Hablar les estaba vedado por la autoridad. Una autoridad que se presentaba como representativa del orden, un orden de esos que llaman al silencio. Sólo cuando hay sujetos de derechos es posible generar vínculos. De lo contrario, y como aquí, del lado de los chicos/as aparecía la discriminación en estado bruto -‘‘no te banco’’, ‘‘no te acepto’’, ‘‘no sé por qué, pero te rechazo’’-; mientras que del lado de los adultos, profesores y preceptoras, aparecía la urgencia por ejercer el control sobre ellos.[19]
 
¿Qué discurso se teje en la escuela, hilvanando al estudiante-civil, que a su vez ignora y se asombra de haber sido parte, voluntaria, de algo para lo que no tiene recuerdo, en caso que se le pidiese discutir acerca de la necesidad de crear infinidad de ciudadanos librepensadores de los que, Nietzsche nos advierte, aparecen con la idea de construir una sociedad más justa?. Ciudadanos de esos que ‘‘aspiran con todas sus fuerzas a la felicidad del rebaño, al verde pasto, a la seguridad, a la ausencia de peligro, al bienestar, a la facilidad de la vida para todos. [Para lo cual] las dos cantinelas (…) que se repiten sin cansarse son «la igualdad de derechos» y «la compasión para todo el que sufre»; [¡enseñando!] que el sufrimiento es algo que hay que abolir’’[20].
 
Los alumnos, literalmente hablando, del nivel medio de un Instituto de Educación Superior, ubicado en pleno Barrio Norte -codiciada Recoleta para algunos- rechazaron toda propuesta de participación reflexiva durante el transcurso de los talleres de sexualidad, género y derechos, por considerar que las coordinadoras no teníamos autoridad como para darles indicios de La Verdad que la docencia tiene la obligación de procurarles, decían. Pero sobre todo, boicoteaban la propuesta porque la sentían como una provocación a la porción de patrimonio de Razón que cada quien parecería haber heredado… Esto último es una suposición, ya que desde la dinámica de la coordinación no sería posible tal constatación. Creo que en realidad, desde el punto de vista del colonizado, no habría nada que pensar pues la confirmación de su existencia está dada por la certeza de las ideas y las realidades que otro, el UNO, le proporciona a través de la sujeción.
 Lo significativo fue que el asunto no quedó en las chicas y los chicos. Esta experiencia halló muchas variables de análisis, al año siguiente, ante un hecho habilitado institucionalmente -hay que decirlo- que provocó la negativa para realizar los talleres en un clima de enojo por ‘‘haber puesto la confianza en nosotras, las coordinadoras, y nosotras, haberles fallado’’. Al equipo de conducción. El equipo de conducción de esta escuela, que un año atrás nos convocó a intervenir para trabajar derechos, aludiendo que tenían serios problemas en la convivencia, se habría referido a lo que sintieron, junto a otras docentes, como un acto de traición al no fortalecer el poder dominante asumido en la autoridad establecida; y en cambio, abrir un espacio de reflexión del que un pequeñisimo grupo de chicas de 2do. año, se apropió y, ejerciendo sus derechos, osaron -a sus ojos, vistas- poner en discusión el proyecto institucional de
 tutorías que se les había impuesto.[21]
El sistema educativo reproduce una política de representatividad al producir una identidad susceptible de ser representada. Hace potenciales ciudadanos de esos que van a votar y creen que con ello están participando del destino de su país, o ciudadanía del tipo demandante que proporciona los argumentos a la figura que ‘‘debe’’ o tiene la ‘‘responsabilidad’’ de responder a sus necesidades, incluidos los deseos, claro. Esta última es la más peligrosa pues se mueve difusa entre los pliegues discursivos que se dibujan desde las más rudimentarias relaciones humanas. Las menos reflexivas, debo decir.
 
Chupo lo que quiero y si no quiero no lo chupo
 
Se ha mitigado, y continúa sucediendo, el papel de la escuela en la configuración de políticas de identidad. Se la continúa considerando un lugar de paso hacia algún lugar seguro, seguro como candado, cerrado. Me refiero a la propuesta de Honig cuando habla de que ‘‘la estrategia (…) es proliferar la diferencia y no reificarla y el resultado tal vez sea el descubrimiento o la insistencia poderosa de que hay muchas formas de hacer (…) de una persona. De esta forma se debilitaría el impulso hacia la homogeneidad de algunas identidades llamadas privadas y eso permitiría que hubiera diferenciación y rebelión dentro del marco de las «identidades» mismas’’[22].
 
Arendt ve ‘‘a esta multiplicidad interna del yo como la fuente del poder y la energía del yo, como una de las condiciones de la acción creativa performativa’’[23]. Es verdad que permanentemente se alude a los estereotipos de género dentro de la dinámica educativa. Ellos están. Pero me resisto a darles cabida y casi ni me resisto cuanto más logro acercarme a la visión de las feministas que hicieron de la diferencia sexual, materia política. De transformación social. Siendo antes revuelta social. Y es ahí que puedo rescatar mi propio paso por la escuela -necesito hacerlo- y mi atravesamiento por la educación en general, viendo en sus rendijas, lugares posibles para experienciar mis propios duelos y revuelos, al hacerme quien voy siendo.
 
Vienen a mí dos singulares experiencias vividas en dos, otras, escuelas, en estos últimos tiempos. En una de ellas, y a propósito de los Consejos de convivencia, la dinámica relacional atraviesa distintos espacios en los que cada quien puede efectivamente hallar su lugar. Y cuando digo cada quien, me refiero a lo que allí se entiende como comunidad educativa: conciben la comunidad como personas relacionándose. Un flujo constante de Asambleas oxigena y refresca los espacios de producción de relaciones sociales cuando se corporalizan en Asambleas de estudiantes con docentes más equipo de conducción, Asambleas de madres y padres con personas de Cooperadora y de mantenimiento, Asambleas de nivel primario junto al secundario y terciario, de todos los turnos, Asambleas de estudiantes con madres/padres, Asambleas de madres/padres con docentes y equipo de conducción, y así, hasta el infinito… Cada vez que consideren necesario, venga de donde viniere
 la demanda, en esta escuela las relaciones humanas se nutren, se despliegan y se construyen en espacios de Asamblea. Y cuando ello no ocurre, la impronta de la relación toma la forma habitual de los encuentros entre estudiantes, y con docentes. Una escena frecuente, en esta escuela, es ver cómo las y los estudiantes, sueltas, ellas, y sueltos, ellos también, se dirigen a dialogar con la Rectora sobre alguna cuestión que percibieran estuviese sucediendo en el aquí y ahora de su estadía, sabiendo que aquella estaría esperándolos para exponer puntos de vista con opción a modificaciones imprevistas, discutir la viabilidad de algunas propuestas y visiones que cada quien tuviera, como para encarar inmediatamente la situación, y luego sobre la marcha, ir viendo cómo seguir… Nunca pude precisar quiénes inician el juego.
 
Ah, el recurso “Consejo de convivencia” en esa escuela, está conformado con representantes de todos los lugares de la aquitectura de la comunidad educativa, por igual, y es utilizado para cuestiones de significativa gravedad. Como por ejemplo: evaluación y seguimiento de reparaciones en el edificio. (Una comisión técnica formada espontáneamente por padres, supervisa el trabajo del área específica del gobierno de la ciudad).
 
Ahora, me asalta la música que aquellos estudiantes pusieran alguna vez, como solían hacerlo, en los recreos de otra escuela. Una invitación al disfrute orgánico, animal, de los sentidos, es la otra experiencia singular que quiero traer acá, dentro del ámbito educativo. Era su vicerectora la que venía poniendo música seguramente en su espacio privado, fuera de la escuela, y en todos los espacios donde pudo hacerlo, y aquí estaba atenta a que no fueran sólo los privilegiados de 5to. año quienes eligieran las canciones, todos los cursos debían contar con la posibilidad de participar, casi ni sintiendo la ardua tarea de coordinación que requiere tamaña propuesta alternativa.
 
Sólo es posible pronunciarse como quiénes son, las y los estudiantes, y no como qué son, cuando el espacio de relación donde se recrea el proceso de producción de conocimiento, acuna en sus previsiones aquello que no puede ser pensado previamente, porque sólo se define, episódicamente, en la acción.
Mientras tanto, yo, elijo imaginarme entrometida en una sala de la casa de alguna de las dos. Ellas no me ven, mas yo puedo verlas y oírlas, y me gusta. Hannah Arendt está tomando una taza de té mientras Luisa Muraro está viniendo hacia la silla en la que, indudablemente, se sentará para tomar su café, ya que lo ha preferido al té, desde siempre. Entonces Arendt le habla de ‘‘el hecho de que el yo sea agonístico, de que no pueda describírselo mediante etiquetas fijas y permanentes, es fuente de generación de poder, es una señal de que hay sitios a partir de los cuales generar (…) alternativas’’[24]; y Muraro la interrumpe para decirle cómo ‘‘el partir de sí transforma la experiencia (…) personal (…) en materia política y en el lugar de libertad, en un lugar donde intentar ser’’[25]. Claro, asienten ambas con la cabeza mientras saborean sus brebajes. Y yo voy entendiendo por qué algunas feministas visualizan la
 educación cuál lugar estratégico donde ir construyendo ese poder pronunciar-se.
 
[Chupo lo que quiero y, si no quiero, no lo chupo[26] es una parte del estribillo de una maravillosa canción de Liliana Felipe, que estimo como práctica crítica ante la mínima tentativa de domesticación que busque poner al ras la singularidad. Además el disco me sugirió el título de este trabajo porque lo sentí cuál pececita en el agua]//
 

[1] Coordinando talleres de sexualidad, género y derechos, como trabajadora autónoma, a través de una ong que, entre otras, convino con el Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes -CDNNyA- del gob. de la Ciudad de Bs.As., la puesta en marcha del Programa Nuestros Derechos, Nuestras Vidas, destinado a estudiantes, de 1ro. y 2do. año en general, de escuelas de nivel medio de CaBA, desde el año 2003 hasta el 2007, inclusive. Además de realizar la coordinación de talleres docentes, con futuras/os docentes y con madres/padres.

[2] Cuando leo en la literatura feminista que se hace referencia a aspectos descriptivos y normativos me pregunto si fuese posible concebirlos por separado, sin perjuicio de una sensible imbricación entre ambos.

[3] Tomo para mí la sugerencia de Hartsock de si en vez de tratar de librarnos de las subjetividades que la posición de opresión y subordinación en las relaciones de poder nos ha proporcionado (y que se buscan teorizar), las reconozcamos como hacedoras de la historia, en tanto sujetos que, junto a otros -como es el caso de los estudiantes dentro del sistema educativo-, constituimos múltiples experiencias con el mundo, y la cruzo con la maravillosa apreciación que tuviera Emma Goldman acerca del significado de la liberación personal en íntima relación con la revolución social. Y si se prefiere, léase revolución como acción, y revuelta, su efecto, como efectiva subversión de las disposiciones que sostienen un estado de dominación en ejercicio. -Uy, dije estado…-. Para profundizar sobre esta idea, ver Hartsock, ibíd; y Raquel Osborne (1989), ‘‘Emma Goldman: si no puedo bailar, no me interesa tu revolución’’ en Las mujeres y la
 encrucijada de la sexualidad. Barcelona, LaSal.

[4] Nancy Hartsock (1992), ‘‘Foucault sobre el poder: ¿una teoría para mujeres?’’, de su autoría. En Linda Nicholson (comp) Feminismo y posmodernismo. Feminaria Editora, 1992. P. 33.

[5] Al escribir tres veces a través he pretendido dar cuentas de la intrincada articulación entre sociedad, estado y escuela como instituciones ‘‘que, con pesos y medios diferentes en los distintos momentos han contribuido [y contribuyen] a «aislar más o menos completamente de la historia» las relaciones de dominación masculina’’. Extraído de Pierre Bourdieu (2000), ‘‘La dominación masculina’’, Barcelona, Editorial Anagrama, p.105. Dominación masculina operada sobre la subordinación de las mujeres y -en lo que aquí nos concierne- de las personas en su condición de estudiantes de escuelas secundarias.

[6] Merecería un análisis particular que la educación en Argentina se proponga como pública, laica y gratuita, que no es posible desarrollar aquí. Pero diré, a modo introductorio para un futuro encare del mismo, que respondiendo a percepciones objetivas y subjetivas de la dinámica cotidiana de las escuelas en las que trabajé, habría que repensar lo de pública en relación con los valores que se educan para acceder al espacio público, y qué clase de sujetos, y sujetos de qué clase, tendrían más posibilidades al respecto; así como también podría pensarse en relación con las personas de corta edad migrantes y transgénero. Lo de laica podría reflexionarse con relación a los presupuestos católicos que vivitos y coleando rigen actualmente la práctica educativa. Y en cuanto al carácter de gratuita, podría ser pensado con relación a la operatoria reproductora de la división sexual del trabajo y su concomitante entrenamiento infantil y
 juvenil como futura fuerza de trabajo del orden dominante, que durante el transcurrir de los años escolares, aparece disfrazado de embustera promoción de igualdad de derechos para ‘‘pertenecer’’ a la comunidad de los hijos legítimos de la Gran Familia Humana.
Son múltiples los relatos, de estudiantes y docentes, que ofrecen originales y diversos argumentos en dirección a un análisis semejante.

[7] Albert Memmi (1967), ‘‘The colonizer and the colonized’’, Boston , Beacon Press. Citado por Nancy Hartsock, ob.cit.

[8] Hartsock (1992), ibíd., p.34

[9] Elemento es un término que suele aparecer en el discurso docente para referirse al alumno, que es el otro término que ya debería ser desterrado -el territorio otra vez- de las prácticas discursivas dentro y fuera del ámbito educativo, y ser definitivamente reemplazado por el de estudiante. Ya que, como indiqué en un trabajo anterior, en un caso se considera a un sujeto capaz de producir conocimiento -el estudiante-  y en otro al depositario de la tradicional transmisión de contenidos -el alumno-, operada sí por un sujeto ya constituido, hecho: el adulto (ver ‘‘Son de temer - condiciones de imposibilidad para la formación de un movimiento social’’, a disposición de la presente maestría).

[10] Pierre Bourdieu (2000), ob. cit., p.86

[11] Catharine A. MacKinnon, ‘‘Hacia una teoría feminista del Estado’’, Feminismos.

[12] Gayle Rubin (1986), ‘‘El tráfico de mujeres: notas sobre la 'economía política' del sexo’’, México. Revista Nueva Antropología, Vol. VIII, Nº30, p.129

[13] Puede leerse una interesante concepción del agente social que nos acerca Elena Beltrán Pedreira de Chantal Mouffe con relación a la necesidad de ‘‘construir una nueva concepción de ciudadanía en las que las diferencias sexuales sean irrelevantes…  Se trata de la articulación de un conjunto de posiciones de sujeto que corresponden a las diferentes relaciones sociales en que se inscriben; esta multiplicidad está construida dentro de discursos específicos que no tienen una relación necesaria, sólo tienen contingentes y precarias formas de articulación, por ello no hay razón para que la diferencia sexual sea pertinente en todas las relaciones sociales en las que actualmente lo es’’. Véase Elena Beltrán Pedreira (1998),‘‘Público y privado. (Sobre feministas y liberales: argumentos en un debate acerca de los límites de «lo político»), México, Debate Feminista, Año 9 Vol. 18, p.24

[14] Para profundizar sobre las implicaciones de la separación y oposición entre la esfera pública y privada producidas por la división patriarcal, ver Elena Beltrán Pedreira (1998), ibíd.

[15] Frances Olsen (1990), ‘‘El sexo del derecho’’. En David Kairys (ed.), The Politics of Law. Nueva York, Pantheon, pp.452-467. Traducción de Mariela Santoro y Christian Courtis.

[16] ‘‘La práctica de la obediencia es lo que le permite al sujeto encontrar la verdad y acceder a su salvación. Las instituciones monásticas se vuelven dominantes y prescriben prácticas tales como el «examen de conciencia» y la «confesión» a un director de conciencia, quien, gracias a la competencia en estas materias, determinará la gravedad de las faltas y ordenará la «penitencia» adecuada como un medio de liberar los obstáculos hacia el camino de salvación’’. Véase Virginia Naughton (2005), ‘‘Historia del Deseo en la Época Medieval’’, Buenos Aires, Editorial Quadrata, p.65

[17] Alberto Melucci (1994), Apartado 5: ‘‘¿Qué hay de nuevo en los «nuevos movimientos sociales»?’’. En Enrique Laraña y Joseph Gusfield: Los nuevos movimientos sociales. De la ideología a la identidad. Madrid, Centro de Investigaciones Sociológicas, p.134

[18] Alberto Melucci, ibíd., p. 140

[19] Estas son algunas apreciaciones extraídas de Informes de los años 2005 y 2006, sobre la base de la realización de talleres de sexualidad, género y derechos ya mencionado, con estudiantes de los 1ros. años de una escuela de Zona Sur de la Ciudad de Bs.As., donde acuden chicas y chicos de barrios marginales, aunque no exclusivamente.

[20] Friedich Nietzsche (2005), ‘‘Más allá del Bien y del Mal’’. Prólogo y cronología de Dolores Castrillo Mirat, Madrid, Biblioteca Edaf. Pag.104

[21] ‘‘La demanda de trabajar la temática de la convivencia con alumnos de 2º y 3º año de esta escuela, planteada por el equipo de conducción de la misma, fue la puerta de entrada a una mirada distinta en las relaciones humanas’’, dice un párrafo del Informe -año 2005-. Quizás el equipo de conducción consideró la intervención como un ‘‘llamado al orden’’; mientras que, desde el enfoque ideológico asumido por algunas trabajadoras del CDNNyA, se trataba más bien de habilitar un espacio de igualdad de condiciones para participar, propio del ejercicio de derechos más que de su defensa. Visto de otro modo, desde el punto de vista de las chicas y los chicos, por ejemplo, ‘‘el debate sobre aborto, que surgió espontáneamente cuando emergieron las cuestiones de género dentro del grupo [permitió ver cuán claro estaba] para gran parte de las chicas/os que ‘‘no sería bien visto, ni para la familia, ni para la sociedad que
 una adolescente [de su clase social] quede embarazada’’, asumiendo así la posibilidad de que dentro del entorno familiar se induciera a la realización de un aborto, como para volver a la normalidad.

[22] B. Honig (1998), ‘‘Hacia un feminismo agonístico: Hannah Arendt y las políticas de identidad’’. En Feminaria, Año XI, Nº 21

[23] Ibíd.

[24] Ibíd. Aclaro que se trata de Hannah Arendt, y la noción de no-identidad en palabras de Honig.

[25] María Milagros Rivera (1994), ‘‘Partir de sí’’. En Feminismo. Entre la Igualdad y la Diferencia , Dossier de El Viejo Topo Nº 73. Marzo. Igual que nota al pie anterior, traigo a Luisa Muraro en palabras de Rivera.

[26] Liliana Felipe, ‘‘El hábito’’. Año 2002.

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Señorita Maestra

bettina 18/09/2008 @ 05:26
Pan y Rosas
www.pyr.org.ar

“La maestra Patricia es casada pero la llaman ‘señorita’. El
señor director es soltero, sin embargo no lo llaman señorito. Claro, los
varones son señores siempre. Las mujeres en cambio, para ser señoras, tenemos
que ser señoras de algún señor. Si no nos casamos somos señoras chiquitas:
‘señoritas’. Sólo al casarnos nos hacemos grandes y nos pueden llamar
‘señoras’. Bueno, pero yo estaba hablando de la señorita Patricia,
que también la llaman ‘segunda madre’. Es madre, entonces, pero madre virgen,
porque ser madre soltera no está muy bien considerado en la escuela.”1

Parece un chiste y, sin embargo, remite a algo real que, por
tan naturalizado, ni se cuestiona. Este detalle empeora si pensamos que la
docencia es visiblemente una actividad laboral en la que, mayoritariamente, se
desempeñan mujeres. En Argentina hay más de 800 mil docentes y las mujeres
somos el 85%.

Hacia fines del siglo XIX, el desarrollo del sistema
educativo –como un plan conciente de la clase dominante para alcanzar la
educación de las masas en pos de la construcción del estado nacional- surgió
con la incorporación de mujeres para su formación como docentes. Transcurren
sólo treinta años entre la apertura de la Primera Escuela Normal,
en 1870, y la conformación de un cuerpo docente predominantemente femenino.
Esto significó la irrupción de una gran cantidad de mujeres que salieron de sus
hogares, concebidos hasta entonces como su único entorno “natural”, para ocupar
los nuevos puestos de trabajo que generaba la educación pública. ¿Cuáles fueron
los fundamentos que llevaron a esta “feminización de la docencia” desde sus
inicios? ¿Qué argumentos legitimaron y fomentaron que nosotras éramos las “más
aptas” para llevar adelante la tarea educativa? ¿Qué consecuencias trae esto
para la valoración simbólica y material del trabajo docente?

“Naturalmente” reproductoras

“La educación y todos los empleos que se relacionan con
ella, necesitan ante todo del don de sí mismo. Y este don de sí mismo, ¿a dónde
encontrarlo más grande y más completo que en la mujer? La mujer se sacrifica
por naturaleza, ha nacido para sacrificarse. Es lo que hace su fuerza al mismo
tiempo que su gracia, es el secreto de su felicidad.”2

Algunas investigaciones señalan que, en los inicios del
sistema educativo, predominaban los argumentos que mostraban a la mujer como
una “educadora natural.” Si las mujeres se hacían cargo de la crianza y la
educación de los niños pequeños en el hogar ¿por qué no lo harían en los
jardines de infantes y en las escuelas elementales? La feminización de la
docencia se legitimó, entonces, alrededor de la identidad femenina concebida
como “madre educadora.” Así, las mujeres pasaron a ser educadoras en el ámbito
familiar y en el educativo formal, extendiendo el concepto de maternidad más
allá de lo doméstico y, por tanto, concibiendo al trabajo docente remunerado
como una ampliación de las tareas del hogar: la “segunda mamá”.

Es que, para formar a los “nuevos ciudadanos” según las
expectativas de la clase dominante en las épocas de formación del Estado
nacional, se necesitaba un gran cuerpo docente, de bajo costo, que llevara a
cabo la “cruzada pedagógica”. Las mujeres podrían, incorporándose a la
docencia, perfeccionar lo que entonces se consideraba que era su “don o
vocación natural” de cuidar y enseñar. Las cualidades que se suponía que tenía
una buena maestra eran prudencia, sencillez, humildad, amor a los niños y a la
patria, es decir, cualidades morales y cívicas, pero ninguna relacionada con
capacidades intelectuales. La sabiduría de la buena maestra se localizaba en su
moralidad y no en su intelecto; la base de su trabajo no residía en el
conocimiento, sino en los sentimientos. En el año 1900, para obtener un título
de maestra una mujer debía rendir un “examen de moral, religión y buenas
costumbres”, algo que no se exigía a los pocos varones que estudiaban para ser
maestros. Ellas ocuparán el lugar de la reproducción de los valores y los
conocimientos; ellos, en cambio, serán quienes elaboren teóricamente, es decir,
los encargados de la producción de saber.

¿Segunda mamá u obrera de la tiza?

“Obrera sublime, bendita señora/ la tarde ha llegado,
también para vos,/ la tarde que dice, descanso, la hora/ de dar a los niños un
último adiós./ Más no desespere la santa maestra/ no todo en el mundo del todo
se va/ usted será siempre la brújula nuestra/ la sola querida, segunda mamá.”3

El estereotipo de la señorita maestra basado en las
“aptitudes maternales innatas”, la vocación educadora y el amor a la infancia,
tuvo consecuencias significativas en la configuración histórica de la función
docente: la mala remuneración y la pobre valoración también simbólica, que
perduran hasta nuestros días. Porque si es “natural”, no hay esfuerzo, ni
preparación, ni capacitación especial para ejercer la docencia. ¿Por qué
tendría que valorarse una actividad que se supone que nos surge espontáneamente
sólo por el hecho de ser mujeres? La continuidad que se establece entre el rol
materno y la actividad de las maestras, incide en cómo se valora su labor, más
como un “apostolado” o un “sacerdocio” que como un verdadero trabajo asalariado
y, encima, mal remunerado. La investigadora Graciela Morgade propone denominar a las docentes “obreras de
la tiza”, justamente para visibilizar y poner de relieve la condición de
trabajadoras por sobre la histórica noción de “educadoras por naturaleza”.4

Con la obligación de que siempre tienen que estar dispuestas
a ayudar a los demás, en los últimos años, las maestras cargamos sobre nuestras
espaldas la tarea asistencial que se ha impuesto en el ámbito escolar por el
deterioro económico y social que significaron las políticas neoliberales de los
‘90. Es por ello que, dentro de las tareas docentes, las maestras no solo
educan, sino que además se espera de ellas un papel de observancia de la salud,
limpieza, alimentación, cuidado y contención psicológica de sus alumnas y
alumnos, naturalizando así una prolongación de las tareas domésticas invisibles
y no remuneradas, que en la sociedad capitalista recaen abrumadoramente sobre
las mujeres. ¿Las muñecas para las chicas y la pelota para los varones?

“Por la escuela como ningún otro lugar, empequeñecidas por
diminutas, pasan todas las ideas que una sociedad quiere transmitir y
conservar, todo aquello en lo que cree o en lo que quiere que se crea.”5

La escuela moderna, que permitió la masificación de la
lecto-escritura y las operaciones matemáticas básicas, también es la
reproductora de la ideología dominante, y con ello de los roles y estereotipos
de género. Al mismo tiempo que el “igualador delantal blanco” intenta
uniformizar y ocultar las diferencias sociales al interior de la escuela,
también asemeja y esconde los cuerpos sexuados de niñas y niños, mientras
reproduce prolijamente los roles estereotipados que la ideología patriarcal
asigna a cada género. Para ellas, el lugar indicado es el “rincón de la
casita”, con los elementos de limpieza y cocina. Para ellos, los camiones y los
ladrillitos. Si hasta el siglo XX no era obligatorio enseñar a las niñas a leer
y escribir y sí cumplir con las expectativas que se tenía de ellas destinadas
exclusivamente a la futura maternidad, hoy la educación masiva y extendida
(aunque no universal) repite, en sus rutinas, la reproducción de esos roles que
se reproducen en propuestas didácticas no cuestionadas. Cuentos de hadas y
princesas de antaño se planifican sin ninguna lectura alternativa. “Una
revisión de los libros de texto editados este año brinda un panorama poco
alentador: no sólo queda develada la vigencia de los estereotipos de género más
arcaicos (...) reproducen cuanto estereotipo se les cruza por el camino: las
familias... son típicas, antes que tipo, hay papá, mamá y hermanos. Hay también
un mundo doméstico en el que reina el saber femenino y la ‘colaboración’
masculina...” Y esto que parece de antaño, es el comentario de una periodista
del diario Página/12 publicado en el 2004. Como plantean diversas autoras, las
identidades de varón y mujer se producen culturalmente y la escuela tiene
adjudicado su rol en el proceso. “Una construcción de las niñas como sujetos
que cumplen con las reglas (se portan mejor), mientras que a los varones se les
adjudica peor comportamiento... (...) estas formas de oposición y valoración
diferentes de los comportamientos imponen distinciones entre chicas y chicos
que ayudan a reforzar la ‘esencialidad del género’.”6

El fútbol para los varones o para “la machona”, “llorar no
es de hombres”, que las mamás compren y los papás construyan, que las nenas
provoquen y los varones “se tienten”, que los príncipes siempre “salven” a las
princesas y nunca al revés, que ellos nunca fracasen en sus heroicas gestas,
que el maestro gay pueda ser respetado siempre y cuando sólo se lo considere un
hombre “dulce y cariñoso”, pero las maestras lesbianas sean silenciadas y “un
mal ejemplo”... nada de todo esto es neutral, ¡ni mucho menos naturalmente
asignado!

¡No queremos ser “guardianas” de este orden!

Las mujeres, durante el transcurso del siglo XX, lograromos
acceder masivamente a todos los niveles de la educación. “Aparentemente, hoy el
sistema educativo incluye a las niñas y mujeres y las instruye en igualdad de
condiciones. Esta apariencia quitó, en gran medida, la educación no sexista del
horizonte de las reivindicaciones de los movimientos feministas de los 70.”7

Sin embargo, actualmente, a inicios del siglo XXI, 960
millones de personas son analfabetas y el 70% de ellas son mujeres. La apertura
de diversos programas de inclusión, igualdad de oportunidades, equidad de
género y otras políticas de Estado en relación a las mujeres dan la apariencia
de estar avanzando en el camino de la igualdad de derechos. Pero lo cierto es
que en las leyes de educación, ni siquiera el término “género” pudo ser
incorporado por la abierta presión y la persistente ingerencia de la Iglesia.
“El derecho a una educación no sexista fue y es el gran asunto pendiente, a
pesar de que es una de las más antiguas reivindicaciones feministas.”, denuncia la feminista Claudia Anzorena.8 Es que el Estado sigue avalando
la censura impuesta por la Iglesia, considerada como un “agente educador” por
las mismas leyes educativas argentinas. Después de tantos años de la lucha por
la educación laica contra la injerencia eclesiástica, el Estado no sólo sigue
subsidiando la educación privada a costas de la pauperización de la educación
pública, sino que permite que las grandes decisiones estratégicas que
conciernen a los contenidos programáticos pasen por el filtro aprobatorio o
condenatorio de los monseñores. Es que a comienzos del siglo XXI, en Argentina,
la Iglesia aun no está separada del Estado.

La escuela es un potente agente socializador, transmisora de
creencias, ideologías y valores esencialmente de la clase dominante. Es
formadora de subjetividades y reproductora de las relaciones sociales
existentes. ¿Cómo podría escapar, entonces, a la realidad de un sistema que
engendra 1300 millones de pobres en el mundo, de los cuales el 70% son mujeres?
Cambiar el lenguaje por uno no sexista, modificar algunas viejas rutinas
escolares, transgredir algunas pautas que impone la burocracia de las
currículas... no es suficiente. Hay que desnaturalizar lo que está dado “por
hecho”, cuestionar lo que se aprende y lo que se enseña. Pero también es
necesario participar de las luchas docentes, de las luchas por la educación y
por subvertir radicalmente el sistema capitalista, un sistema absolutamente
irracional, donde la riqueza que generan millones de trabajadoras y
trabajadores se acumula en las manos de unos pocos parásitos, mientras millones
de seres humanos sobreviven miserablemente con menos de un dólar por día, sin
agua potable, sin electricidad, sin acceso a la salud, en condiciones de
desnutrición, muriendo de enfermedades curables y sin poder aprender siquiera a
leer y escribir.

1 Fernández, A. (1992): La sexualidad atrapada de la
señorita maestra, Nueva Visión, Bs. As.

2 El Monitor de la Educación, 1889-1890

3 “Adiós a la maestra” (1917), del poeta Pedro Bonifacio
Palacios, conocido por el seudónimo de Almafuerte.

4 Yannoulas, S. (1996): Educar, ¿una profesión de mujeres?
La feminización del normalismo y la docencia (1870-1930), Kapeluz, Bs. As.

5 Moreno Marimón, M. (1986): Cómo se enseña a ser niña: el
sexismo en la escuela, Icaria, Barcelona.

6 Morgade, G. y Alonso, G., comp. (2008): Cuerpos y
sexualidades en la escuela. De la “normalidad” a la disidencia, Paidós, Bs. As.

7 Anzorena, C.: “La participación de las mujeres en el
proceso de formación del Estado Nacional en Argentina de finales del siglo XIX.
Reflexiones desde una perspectiva de género”, Unidad Sociedad, Política y
Género, INCIHUSA CONICET.

 *****

Ellas enseñan, ellos dirigen

Si bien en los orígenes de la profesión las maestras
cobraban un tercio de lo que percibían los varones por la misma labor, las
luchas de maestras y profesoras permitieron alcanzar una mayor “igualdad” de
salarios y condiciones laborales. No obstante, hoy como ayer, aún cuando las
mujeres seguimos siendo una abrumadora mayoría en la actividad docente, la
distribución de géneros en el sistema educativo muestra que somos mayoría en la
educación inicial y primaria, y que nuestra presencia disminuye en cargos de
niveles o jerarquías superiores, donde crece la presencia de los varones. En
textos sobre educación del siglo XIX, se plantea que “es deplorable, por no
decir inmoral, que una mujer abandone su hogar para ir a inspeccionar escuelas”
o “que las maestras nunca consentirían ser inspeccionadas por mujeres”. Hoy, ya
comenzado el siglo XXI, vemos que los varones han aumentado su presencia en el
ámbito educativo aunque han “salido de las aulas”. Ellos son, mayoritariamente,
directivos, supervisores, administradores, políticos de la educación y hasta
ministros del área. Lo que es peor aún es que en los sindicatos que pretenden
representar los intereses de las trabajadoras y trabajadores de la educación,
también los secretarios generales y principales dirigentes son varones.

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OPINIÓN

bettina 12/07/2008 @ 05:18

CIMAC NOTICIAS

* "No quiero ir a la escuela", dicen víctimas de acoso escolar

-- Un tipo de violencia que se presenta entre pares

Por Rosina Duarte*

México DF, 11 julio 08 (CIMAC).- El acoso escolar (en inglés llamado
"bullying"), es un tipo de violencia que se produce entre pares -niñas y
niños, púberes y adolescentes- y se caracteriza por un comportamiento de
maltrato psicológico, físico o verbal, que se repite a lo largo de un
determinado tiempo; un abuso de poder de la persona agresora (victimario)
hacia la persona agredida (víctima), dentro del ámbito escolar.

El hostigamiento, el acoso, la intimidación o la humillación son palabras
que hacen visible a este fenómeno que, si bien no es nuevo, en la
actualidad pareciera mostrarse con una frecuencia mucho mayor.

El bullying resulta difícil de detectar ya que cuenta con la clandestinidad
como una de sus principales características: el menor de edad que acosa a
otro suele verse acompañado de una "pandilla" y utilizan, para ello,
momentos y lugares estratégicos como el recreo, la salida del colegio o los
baños de los establecimientos, logrando así que el adulto quede fuera del
circuito.

El fenómeno es multicausal y, en nuestra sociedad, hay factores
determinantes que lo alientan como la exclusión social, la falta de modelos
identificatorios positivos, los escasos grupos de pertenencia, la falta de
adultos responsables para atender las necesidades de las y los niños, la
escasez de redes sociales y la falta de un trabajo interdisciplinario que
pueda coordinar las acciones de madres, padres y docentes para el trabajo
conjunto.

Si bien existen varios tipos de acoso escolar, el social es el más
frecuente y consiste en acciones que tienen como objetivo final el aislar
socialmente a la víctima hasta lograr su marginalización. "Mis compañeros
me ignoran, me hacen el vacío y no sé por qué", "ahora nadie me habla,
estoy solo todo el tiempo", son frases que repiten los que sufren este tipo
de acoso.

Burlas, desprecio, insultos, ridiculizaciones y menosprecios reiterados son
algunas de las manifestaciones explícitas del tipo de hostigamiento verbal.

En el consultorio es muy frecuente escuchar, en el trabajo con niñas, niños
y adolescentes: "en el colegio me cargan (molestan) porque uso anteojos.
"Me dicen cuatro ojos", "me cargan porque soy gorda y las chicas no quieren
jugar conmigo", "los chicos grandes me sacan lo que compro en el kiosco ",
"les doy el dinero porque tengo miedo de que me peguen".

SÍNTOMAS Y EFECTOS DE BULLYNG

Los síntomas del acoso en la escuela en menores de edad son: no quiere ir a
la escuela sin motivo aparente; pierde el dinero dado para el almuerzo,
merienda o para el colectivo; tiene frecuentes cambios en el humor; se
manifiesta muy ansioso; le cuesta conciliar el sueño; se manifiesta más
sensible que de costumbre (llora, se queja); aparecen dolores
psicosomáticos (dolor de panza o de cabeza).

Y los efectos posibles de una niña o niño que padece bullying son
inseguridad, ansiedad, miedo, baja autoestima, disminución del rendimiento
escolar, aislamiento, trastornos del sueño y trastornos del humor.

CÓMO ACTUAR

En la clínica se puede ver que lo más difícil frente a un caso de bullying
es poder detectarlo. Esto se debe a que la niña o el niño debe romper el
silencio y dejar a un costado cierto espíritu que lo lleva a conservar el
"secreto".

Una vez logrado este paso, resulta fundamental que el adulto responsable (y
ahora portador de este saber que la o el niño le confió), sea madre, padre
o docente, pueda alojarlo para que éste se sienta contenido y pueda
brindarle información concreta sobre los implicados de forma tal de
posibilitar un posterior trabajo.

En la escuela, cuando existe personal de psicología, gabinetes
psicológicos, muchas veces toman a cargo estas funciones y trabajan con el
o los agresores y la víctima para poder resolver el acoso. Resulta
importante poder integrar en este proceso a las y los educadores y, por
supuesto, a las madres y padres de ambas partes para poder crear una red de
sostén y diálogo que permita una efectiva resolución.

En muchas familias, las raigambres culturales llevan a que algunas madres y
padres piensen de forma muy variada: "son cosas de niños", "qué quiere que
haga, tiene alma de líder" o "los hombres se hacen a golpes".

En estos casos, el trabajo con madres y padres resulta esclarecedor y los
resultados son asombrosos.

Este es uno de los muchos tipos de violencia que pueden presentarse en las
escuelas, en general se presentan en el nivel básico (educación primaria y
secundaria) y no diferencia niveles socioeconómicos, aunque sí son
distintos los modos de agresiones que se presentan según el nivel.

* Coordinadora, junto con Ana Baquela, de Clinicar, un equipo de
profesionales en salud mental que atiende en Argentina trastornos de
aprendizaje, angustia, ansiedad, estrés, sentimiento de culpa, tristeza,
soledad, depresión e hiperactividad www.clinicar.com.ar

08/RD/GG/CV

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Resumen de Cimacdiario, Vol 61, Envío 20
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CHILE-EDUCACIÓN

bettina 19/06/2008 @ 18:58
AGENCIA PÚLSAR
Represión y detenciones masivas en protestas por Ley de educación chilena

La Cámara Baja del Congreso modificó el carácter de "urgente" en el tratamiento de la Ley General de Educación, por el de "discusión inmediata". La aprobación del repudiado proyecto es inminente.

 

Mientras unos 300 docentes y estudiantes eran detenidos en las calles de Chile, los legisladores comenzaron el tratamiento de la Ley propuesta por el Gobierno sin el consenso de la comunidad educativa.

El proyecto de Ley General de Ecuación (LGE) fue elaborado sin contemplar el proceso de discusión llevado a cabo en el año 2006 en las jornadas conocidas como "rebelión de los pingüinos".

En esa oportunidad, estudiantes, docentes y funcionarios habían acordado criterios para reemplazar la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), aprobada durante la dictadura militar.

El Congreso dejó para este jueves la discusión sobre el proyecto y el Gobierno avanzó en reuniones con los legisladores para asegurar su aprobación.

Los manifestantes denuncian que la nueva Ley profundizará las políticas educativas para el mercado y piden participación en el debate de la normativa.

Por su parte, el vocero de la presidencia, José Antonio Viera Gallo justificó la represión en rueda de prensa, argumentando que se "resguarda el orden público".

Al ser consultado sobre la violencia aplicada en función del "orden", el ministro sostuvo que "carabineros de Chile tiene criterios más que suficientes para saber cómo actuar".(PÚLSAR)


rt
19/06/2008

http://www.agenciapulsar.org/nota.php?id=12985

Audios disponibles:

 José Antonio Viera Gallo, vocero de la presidencia (represión)
20 seg. (141 KB)

 Michelle Bachelet, Presidenta de Chile (extracto de discurso)
01 min. 13 seg. (501 KB)

 Jaime Gajardo, presidente del Colegio de Profesores (manifestación)
33 seg. (228 KB)

 Carlos Sepúlveda, dirigente estudiantil (LGE LOCE)
19 seg. (135 KB)

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Declaración final de la CRES 2008

bettina 17/06/2008 @ 03:33

Caracas, Venezuela – La  Declaración de la CRES 2008 acaba de ser publicada en el portal de internet del Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior de América Latina y el Caribe (Iesalc) y también en el sitio oficial de la Conferencia Regional para la  Educación Superior.

El documento fue presentado inicialmente el día 6 de junio durante la asamblea conclusiva de la Conferencia, sesión que tuvo una duración de cuatro horas con una asistencia de 1.500 personas.

En Caracas el documentos fue revisado por la comisión de redacción de la Declaración. El grupo  de relatores perfeccionó la redacción incorporando las sugerencias y haciendo  las conclusiones de contenido requeridas en la asamblea realizada en el auditorio Getsemani del Centro de Convenciones de Cartagena de Indias, en Colombia.

El documento será direccionado al Director General de Unesco, además su contenido será diseminado  a todos los interesados  a través de la internet.

Para la directora de Iesalc y presidenta de la CRES 2008, Ana Lúcia Gazzola, la Declaración es una especie de farol, una brújula que  orientará los esfuerzos de la educación superior de la región de  América Latina y el Caribe en dirección al foro mundial de educación superior que va a tener lugar en julio del próximo año”, explica. Además de esto, Ana Lúcia Gazzola destacó que el documento es un instrumento  político y es el resultado de dos años de trabajo, con eventos nacionales, seminarios, debates y discusiones que antecedieron la realización de la Conferencia Regional para a Educación Superior.

La declaración de la CRES puede ser consultada en el anexo a este mensaje o a través de los sitios web: www.cres2008.org o www.iesalc.unesco.org.ve

Por Marcilio Lana
UNESCO-IESALC
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